Pretendientes muy atractivos

Chrissie Hynde, al frente de The Pretenders, ha desplegado carisma, actitud y grandes canciones ante una multitud en la playa de la Zurriola / J.M.LÓPEZ
52 JAZZALDIA

Miles de personas han gozado en la playa con los éxitos de Chrissie Hynde y The Pretenders

RICARDO ALDARONDO

Miles de personas se han congregado este viernes por la noche ante la llamada de The Pretenders, en el momento álgido y más multitudinario de la gran fiesta de apertura de la 52 edición del Jazzaldia que ha sido el Jazz Band Ball en la playa de la Zurriola.

Con rotunda y juvenil energía rockera ha salido al gran Escenario Verde la carismática Chrissie Hynde al frente de una de las bandas más fundamentales en el pop-rock desde finales de los años 70. Flanqueada por Martin Chambers en la batería, el único ‘pretendiente’ que ha permanecido desde los inicios, los habituales James Walbourne (guitarra) y Nick Wilkinson (bajo), más el teclista Carwyn Ellis, capaz de colorear de pop elegante y distinguido cualquier cosa que caiga en sus manos, Chrissie Hynde se ha mostrado imbatible. A sus 65 años conserva su estilazo, la pose entre seductora y retadora y una voz en plena forma.

Su reciente y consistente álbum ‘Alone’ sirve como tarjeta de presentación para recordar que a pesar de ocho años de ausencia la banda está de regreso con cosas nuevas que contar. Pero Hynde y los suyos han limitado a dos la presencia de nuevas canciones para abrir el concierto, que han centrado en un soberano recorrido por sus contundentes y variados éxitos de todas las épocas.

Su reciente álbum ‘Alone’

El cielo se ha mostrado a salvo de lluvias y con las últimas luces del día, y ante un gentío que ha invadido arena y terrazas, ha salido Chrissie Hynde con sus Pretenders y una camiseta de Elvis, cinturón de tachuelas y pantalón vaquero ajustadísimo. Y plenamente rockera.

Tras ‘Alone’ y ‘Gotta Wait’ del último disco ha entrado de lleno y sin descanso en una traca de ‘hits’ de los años 80, que ha empezado con la efusiva ‘Message To Love’. Con el ritmillo de ‘Don’t Get Me Wrong’ ha comenzado el bailoteo, las palmas y los coros del público mientras Hynde exclamaba «¡fantástico!» así en castellano.

Han dedicado la primeriza ‘Kid’ al guitarrista James Honeyman-Scott, uno de los dos miembros originales que murieron a causa de las drogas en el primer esplendor del grupo. Su melodía guitarrera en esa canción permanece inmarchitable.

Chrissie se ha descolgado la guitarra eléctrica, con la que había acompañado el primer tramo con energía en la rítmica, y ha entonado la espiritual melodía de ‘Hymn To Her’, solo acompañada por el eclesiástico órgano y con su voz tremendamente expresiva.

No se ha olvidado Hynde de las composiciones de Ray Davies, su primer marido y líder de The Kinks, que Pretenders hicieron suyos en sus dos primeros discos, y ha ofrecido un ‘Stop Your Sobbing’ que ha acabado alargando la nota final como para demostrar hasta qué punto está aliada con la eterna juventud.

Tras ‘Let’s Get Lost’ se ha acelerado el ritmo vaquero con ‘Boots of Chinese Plastic’. Ha sido casi mágico como la aparición de los colores del crepúsculo entre las nubes ha coincidido con la maravillosa melodía de ‘Back On The Chain Gang’.

Otro tramo cañero con ‘Night in My Veins’ y un pelotazo como ‘Brass in Pocket’ se ha transformado en pleno anochecer en la emotiva y solidaria balada ‘I’ll Stand By You’. Sin necesidad de montajes de ningún tipo, sin forzar la natural interacción con el público, apoyándose solo en un glorioso repertorio en fluida y sentida interpretación, Pretenders se han puesto también vaqueros en ‘Thumbelina’ con Carwyn Ellis en la acústica y James Walbourne exprimiendo la velocidad de su punteo hasta el delirio. Enorme ovación al terminar, claro.

Pero James ha seguido a tope en ‘Mystery Achievement’, que ha sido enlazada con los festivos coros de ‘Middle of the Road’ que el público ha entonado.

Pletóricos, The Pretenders han vuelto para un generoso bis, de nuevos instalados en los inicios del grupo, con ‘The Wait’ y la arrolladora ‘Precious’. Precioso, sí, y de altísima calidad rockera y de colectivo gancho popular, ha sido lo que han hecho.

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