El eco del poema: 300 valientes y sin ‘cerezazo’

El eco del poema: 300 valientes y sin ‘cerezazo’

El experimento inaugural premió con un ‘final feliz’ a los gautxoris / Un generador contra Pretenders / La Trini estrena vestido / San Telmo secreto

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

El pop-rock de The Pretenders puso anoche ‘seny’ y fiesta al Jazzaldia, pero en los corrillos festivaleros el tema aún era ayer el balance del experimento inaugural, ese ‘poema’ visual y musical creado por el alemán Stefan Winter. Había quien celebraba «una apuesta artística distinta» y quien lamentaba «un rollo demasiado poético». O sea, eso tan festivalero de «división de opiniones».

El director del Jazzaldia, Miguel Martín, acertó cuando avisó desde hace semanas de que se trataba de algo «diferente», «muestra del compromiso artístico del festival». No se querían generar expectativas espectaculares porque el fantasma de Hansel Cereza y su fallida inauguración del 2016 pesan demasiado en el imaginario donostiarra. Nadie quería un «cerezazo 2». Y no lo hubo.

Los 3.000 valientes que según la organización asistieron a la ‘performance’ de la noche del jueves sabían bien a lo que iban. La proyección de imágenes de gran belleza y el acompañamiento en escena de músicos de primera línea aportaron momentos redondos, pero había que estar muy comprometido con la propuesta para aguantar las más de dos horas del espectáculo en condiciones poco confortables.

Muchos se fueron, pero los 300 que quedaron hasta el final disfrutaron de la apoteosis, el final feliz en el que todos los artistas se sumaron en un gran ‘gospel’ en la parte delantera del escenario. Cuentan los héroes que aguantaron que fue un momentazo: medianoche, la playa casi vacía, músicos excelentes, el ‘éxtasis’ que prometía el título del montaje.

El creador, Stefan Winter, estaba feliz. Martín, también. Ayer, con la Jazz Band Ball clásica, la gente volvió a divertirse como siempre. El Jazzaldi pasó en 24 horas de la poesía de Tanzania a la prosa amable de Pretenders y los otros. Hay muchos jazzaldis, pero están en éste.

Suleiman hablaba de#la música de Zanzibar...

Lo contaba ayer Rajab Suleiman, uno de los músicos que había participado en ese montaje inaugural. Con poco tiempo para dormir, el intérprete africano ofreció por la mañana una rueda de prensa y por la noche volvía a actuar en la Jazz Band Ball con una muestra de su música ‘taarab’, específica de Zanzíbar, en Tanzania, y fusión de influencias árabes, indias y africanas. Suleiman es un virtuoso del salterio, y en su concierto de anoche, con la cantante Saada Nassor y otros artistas, sedujeron a quienes buscan cosas nuevas bajo el sol. O la luna, en este caso.

... y un generador#generaba problemas

Suleiman hablaba feliz mientras un gabinete de crisis se reunía en la oficina del festival. El generador que alimenta el Escenario Verde, la joya de la corona de La Zurriola, había dejado de funcionar durante la prueba de sonido de The Pretenders. Dicen en la organización que están habituados a convivir con esos problemas, que se terminan resolviendo pronto, como ocurrió ayer, aunque los nervios de más de uno se agotan por el camino.

Es el mundo de las giras. Pretenders había actuado la víspera en Vigo y tras viajar de noche por carretera ayer a mediodía ya estaban en Donostia: los técnicos montando el dispositivo en la playa y los músicos, incluida la gran Chrissie Hynde, descansando en el hotel. Anoche, tras su actuación, seguían viaje porque hoy les toca concierto en Cap Roig.

Los 1.780 espectadores de la Plaza de la Trinidad

San Sebastián vive hoy otro cambio. La Plaza de la Trinidad va a ser la de siempre, pero estrena un traje un poco más corto: su aforo legal será a partir de ahora de 1.780 espectadores, en aplicación de las nuevas medidas de seguridad de la Ley de Juegos y Espectáculos del Gobierno Vasco. Además el personal de seguridad aumenta en un 100% y se establecerán más vías de evacuación. Los pasillos entre las sillas tendrán mayor amplitud, se reducirá a uno el número de bares y se incrementa el número de WC portátiles.

Explican desde el Jazzaldia que las medidas se adoptan para «cumplir la ley» y también para garantizar «tanto la seguridad como la comodidad del público». Pues muy bien. El año pasado, por ejemplo, el llenazo en el concierto de Diana Krall ocasionó quejas y hasta amenazas de denuncia.

El premio para#Charles, el viajero

Esta noche será más tranquila, y quienes inauguren este año la Trini podrán aplaudir a Charles Lloyd, premio del festival de este año, que recibirá su galardón de manos de Miguel Martín al inicio de la actuación. El saxofonista es un clásico del género, pero en plena vigencia creativa... y vital. Las giras de esta gente dan vértigo: a sus 79 años Lloyd actuó el jueves en Almuñécar, ayer en San Javier, en Murcia, y hoy a las 21.00 se le espera en el tablado de la Trini con su grupo. Estos jazzeros son incansables.

Un parque, una#banda y un patio

Más escenarios: hoy se abre también el espacio de Alderdi Eder, junto al Ayuntamiento, con conciertos de Sir The Baptist por la tarde y Luma por la noche. Seguro que es uno de los más populares. Y también llenará de música las calles la Broken Brothers Band, que recorrerá el Boulevard y la Parte Vieja desde hoy hasta el martes por la tarde y la noche.

Pero hay otro escenario ‘secreto’ que cautiva a quienes lo pisan. Bueno, no es tan secreto: se llena cada mediodía. El aforo está limitado a poco más de un centenar de personas. Es el patio de San Telmo, y los conciertos son una ‘delicatesen’ a la hora del vermut. Ayer abrió con Deborah Carter, hoy pasará por ahí el gran Iñaki Salvador y mañana, atención, la estupenda Elena Setién.

Grande Txikijazz

El Jazzaldia sigue cuidando su cantera. Hoy empiezan las actividades del llamado Txikijazz, con conciertos a las 11 y a las 12.30 en las terrazas de La Zurriola y numerosas actividades para los más pequeños. La experiencia de años anteriores para familiarizar a los chavales con la música fue un éxito y se mantiene la llama. Más aún, sigue creciendo con apuestas como la Txikijazz Big Band. El festival llega a todas las generaciones.

Wayner Shorter, ese joven de 83 años que lee a Ruiz Zafón

Tiene 83 años, es una leyenda (hay quien dice que es el músico de jazz vivo más interesante) y también es un 'joven' que se sigue embarcando en aventuras atrevidas como escribir una ópera con Esperanza Spalding, otra vieja conocida del Jazzaldia.

Wayne Shorter actuó ayer en el Kursaal y paseó su mirada curiosa por Donostia. Todo le interesa. Hace poco le contó al periodista Yahvé M. De La Cavada artistas que influían en su obra: Picasso, Pollock, Stravinski, Manuel De Falla, Mary Shelley, Maya Angelou... y Carlos Ruiz Zafón, el escritor catalán afincado en Los Ángeles, del que dice ser seguidor fiel.

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