La niña baila con Macy, los maduros con Bryan

A veces el público es el mejor espectáculo. El reportero de la agencia Reuters se fijó en esta espectadora que parecíadisfrutar con el concierto del lunes en la Plaza de la Trinidad.Y la foto se distribuyó por el mundo... / REUTERS/VINCENT WEST

La pequeña Linda fue la princesa de la noche más loca / Ferry pone en pie al Kursaal / Aquí 'puntualidad británica' se dice Jazz / El 'glamour' del comercio

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Esto termina caliente: ¡si hasta el elegante y casi siempre contenido Bryan Ferry hizo bailar ayer a los 1.800 espectadores que llenaban el Kursaal! Un público más bien madurito disfrutó de un concierto redondo y sorprendente. Avisaban las crónicas previas de la gira que Ferry mantenía su calidad de siempre aunque en tono templado. Pero no aquí: en el auditorio fue de menos a más y casi todo el mundo terminó bailando. Bueno, no todos: el consejero de Cultura, Bingen Zupiria, se contuvo, quizás por el peso institucional. Aunque a su lado la periodista Aintzane Bolinaga disfrutaba del ritmo en pie como el resto de los aficionados.

El Kursaal tuvo otras tardes públicos mas jazzeros, pero Ferry congregó ayer a poperos y rockeros. Había políticos, sí, como el diputado Denis Itxaso o el concejal Enrique Ramos, pero también músicos como Loquillo, que al final se acercó a los camerinos a saludar al británico, y hasta felices y melómanos tambores de oro, como el doctor Joaquín Fuentes o Iñigo Argomaniz, colaborador ayer del festival con su empresa Get In.

Los grandes jefes internacionales de Heineken, patrocinador del Jazzaldia, gozaron también del concierto y felicitaban a Miguel Martín por la pluralidad de estilos y públicos de la cita donostiarra.

Una saxo australiana... y una puntualidad británica

Tampoco hubo requisitos especiales por parte de Ferry. Los fotógrafos tuvieron que firmar un contrato por el que se comprometían a falicitar las imágenes solo al medio que les acreditaba, pero a cambio tuvieron la rara oportunidad de poder trabajar a lo largo de todo el concierto, sin limitaciones.Y captar así momentos espléndidos como los solos de la saxofonista australiana Jorja Renn, que cautivó al público como el resto de una excelente banda.

Hubo espectadores que se perdieron los primeros compases. Una de las características del Jazzaldia es la obsesión por la puntualidad. Cada concierto empieza a la hora exacta, y ayer aún había espectadores rezagados entrando a la sala cuando se apagaron las luces y comenzaron las músicas. Aquí «puntualidad británica» se dice «Jazzaldia».

Una chiquita donostiarra que vive el ritmo

La tarde de ayer fue más felizmente agitada de lo previsto, pero la noche loca de esta edición fue el lunes en la Plaza de la Trinidad. Los ya míticos Lucky Chops mantuvieron su espíritu, a medio camino entre la escuela de ‘Fama’ y el Carnaval de Tolosa, en el templo de la ‘Trini’, incluido el torso nudo de uno de los solistas. Qué delirio, mantenido luego por una Macy Gray con ganas de marcha, hasta el punto de que invitó a la banda neoyorquina a sumarse a su fin de fiesta, con el público bailando también junto al escenario.

Pero la reina de la noche fue... una princesa. Y perdonen si nos ponemos cursis. Una chavalita donostiarra, Lisa, fue aupada al escenario por su padre, propietario de un conocido bar de Gros, el Teorema. Macy bailó con la pequeña, que exhibió un poderoso gusto, y le regaló su elegante foulard. La misma niña protagonizó hace dos años otra emotiva anécdota: gritó «I love you» a Jamie Cullum en la misma Plaza de la Trinidad y aquello sirvió para que el británico se pusiera tierno, recordara a sus hijos y entonara una emocionante canción.

24 horas de música: el jazz que se bebe

Se acaba el Jazzaldia. Algunos sentirán un enorme vacío porque la agenda del festival permitía «vivir en música» casi las 24 horas del día. Las matinales de San Telmo se han confirmado como uno de los momentos íntimos y espléndidos a la vez. Ayer Mikel Andueza y sus compañeros de Musikene protagonizaron un delicioso concierto en homenaje a John Coltrane en el mágico espacio del patio de museo. Para redondear esos conciertos «vermut» solo faltaría una barra de bebidas...

Porque en el Jazzaldia la música de bebe. Han tenido un gran éxito las catas más concierto de las tardes en el Victoria Eugenia, con Bodegas Campillo. Y a las citas de la Trini y la Zurriola suceden, como premio de medianoche, los conciertos en el mismo teatro. Y además, casi todo se llena. Sed de jazz, se llama esto.

Dime qué edad tienes y te diré dónde disfrutas

El festival tiene un aire intergeneracional: lo disfrutan públicos de todas las edades. Pero cada segmento tiene su espacio favorito. La Plaza de la Trinidad sigue siendo el lugar de los más veteranos, más en este año en que la Trini se ha reservado al jazz más puro salvo en el doblete Lucky Chops - Macy Gray. La Zurriola es, por supuesto, la patria de los más jóvenes, sobre todo por las noches. Para las generaciones más recientes Jazzaldi es playa.

Y para todos está una pequeña aportación que se convierte en gigante en la calle. La Broken Brothers Band ha recorrido la Parte Vieja las tardes y noches con una impresionante respuesta del público, que ha seguido sus pasos como si fuera una txaranga en sanfermines. ¿Por qué no más bandas callejeras para ambientar la ciudad otros años?

Las ganadoras del concurso de comercios

Se trata de que Donostia respire jazz, y a eso se han sumado también con éxito los comercios. Un total de 43locales han sido decorados en sus escaparates con la actividad ‘Jazz Margotu’, y en algunos casos, con pequeños conciertos.

Ayer se supo quién ganó ese concurso en el que ilustradores voluntarios y alumnos de Ceinpro y Pintura Eskola han utilizado rotuladores especiales para dibujar escenas e imágenes de jazz. Las ganadoras del concurso han sido Lara Aranzabal (por segunda vez consecutiva) y Aitziber Pinheiro. El dibujo se puede ver en Hitz, en la calle Legazpi, Papelería Tamayo, en la misma calle, y en el mercado de la Bretxa.

Esto termina. ¿O no?

Hoy llega el balance oficial y ayer mismo se empezaron a desmontar los escenarios. La 52 edición ha sido estupenda, aunque la 53 será mejor. Pero la ciudad no descansa: el Festival de Cine desvela este viernes las películas españolas de sepiembre y la Quincena Musical empieza el martes.

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