Menos napolitana, más sueca: la 'nueva' Trini

La Plaza de la Trinidad estrena este año nuevas medidas de seguridad que incluyen la reducción del aforo, pasillos másamplios y otras restricciones.
La Plaza de la Trinidad estrena este año nuevas medidas de seguridad que incluyen la reducción del aforo, pasillos másamplios y otras restricciones. / SARA SANTOS

El saxo que terminó en la Casa de Socorro / Kamasi hace méritos para un Tambor de Oro / Elena Setién, una 'delicatesen' / Hancock viene de Brasil

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

La Donostia amiga de las polémicas ya tiene otro debate: ¿ha perdido ‘sabor’ la Plaza de la Trinidad con las nuevas medidas de seguridad generadas por la ordenanza del Gobierno Vasco? La noche del sábado, estreno de la nueva estética de la Trini, había comentarios de todo tipo. La plaza es ahora más cómoda, con pasillos más amplios, espacios libres y un aforo menor, limitado a 1.700 espectadores. Pero su viejo aire abigarrado de piazza napolitana ha sido sustituido ahora por la eficacia escandinava: Trinidad parece ahora Estocolmo.

Los fotógrafos trabajan mejor, el público se mueve con facilidad, los accesos son más sencillos. Pero se ha perdido parte de esa ‘alma’ caótica que ha sido seña de identidad durante tantos años. Hasta las carpas que se montaban como camerinos en el backstage de la calle Santa Corda han desaparecido, por seguridad, y los artistas se cambian ahora dentro del vecino Museo de San Telmo.

Nos acostumbraremos pronto. Y como dicen en la organización, se han limitado a aplicar las normas derivadas de la ley que desarrolla la Ley de Juegos y Espectáculos de la Comunidad Autónoma. Así se evitarán al menos las crisis de años pasados, como ocurrió en la última edición, cuando el concierto de Diana Krall saturó la plaza hasta generar las quejas de algunos espectadores.

Un desvanecimiento antes de subir al escenario

Hubo un músico el sábado que no pudo ver la plaza desde el escenario. El saxo Dave Liebman debía participar en la segunda parte del concierto, dentro de la llamada ‘Saxophone Summit’, pero justo antes de subir al tablado sufrió un desvanecimiento. Había participado en la prueba de sonido y cenó con sus compañeros con normalidad, pero de pronto fue víctima de una indisposición. Fue atendido por los servicios de Dya y trasladado a la Casa de Socorro, donde se le realizaron distintas pruebas. Liebman seguirá la gira, en principio, aunque ya anunció que cuando vuelva a Estados Unidos se hará un chequeo a fondo. Sus compañeros, con Joe Lovano a la cabeza, dieron el concierto, aunque atentos a las noticias que llegaban de su colega.

La activa esposa del premio del festival

En el mismo escenario, un rato antes, había recibido el premio del festival Charles Lloyd. El saxo de Memphis habló, aunque no estaba previsto, para dar las gracias y decir que él se expresa a través de la música. Dio un riguroso y jazzístico concierto mientras su mujer seguía todo con detalle: hizo fotos del músico en el backstage, tomó imágenes de la actuación y del premio y hasta hizo de apuntadora. Porque fue ella, pegada al tablado, quien animó a Lloyd a hablar después de que Miguel Martín le entregara la placa del galardón.

Un entusiasta de Donostia llamado Kamasi Washington

Dicen que Kamasi Washington es un gigante por muchas razones: por su altura, sí, pero también por acometer enormes proyectos artísticos, como su último disco, de tres horas, y por su hiperactividad y simpatía. Kamasi, que anoche actuaba en la Trini con su saxo y su banda, se ha convertido estos días en estupendo propagandista de la ciudad, por la que deambula con sus coloristas ropajes.

Disfrutó de la comida en la Parte Vieja, alucinó con el camerino instalado en la iglesia de San Telmo y posó para los selfies con los aficionados que lo pidieron. Y lo mismo deslumbra en escena que se pone a descargar él mismo el camión de los instrumentos. Muchos de esos movimientos los retrató en su perfil de Instagram.

El Costa Vasca y el Amara Plaza, hoteles de artistas

Kamasi Washington también colgó en las redes la vista a San Sebastián desde su habitación en el hotel Amara Plaza. Durante años el Costa Vasca ha sido el hotel de los músicos, y lo sigue siendo, pero el festival ha crecido tanto que se necesita más, y el Amara Plaza, el hotel que dirige Raúl Fernández-Acha, y que siempre se presta a colaborar en las causas donostiarras, es también residencia de músicos. Aunque algunos artistas ‘top’ se decantan por el Londres o las cinco estrellas del María Cristina.

El amigo de Bowie que ‘comulga’ con el público

El compañero de Kamasi en el cartel de ayer, Donny McCaslin, también estuvo encantador con todo el mundo. Por la mañana dio una rueda de prensa en el Victoria Eugenia en la que insistió en que «la comunicación entre los músicos y con el público es la magia del jazz, hasta el punto de que yo prefiero llamarla comunión», dijo el saxo, conocido por el gran público por sus colaboraciones con David Bowie, a quien también dedicó un recuerdo en Donostia.

Fusión Donostia-Dinamarca, vuelo Brasil-Kursaal

Hay músicos que no necesitan hotel en San Sebastián porque viven aquí, como Elena Setién. Ella residió en Dinamarca pero ha regresado a casa y ayer protagonizó un intenso concierto en los mediodías de San Telmo. Fue una ‘delicatesen’, acompañada de artistas de la talla de Mikel Azpiroz y Karlos Arancegui y con el danés Niklas Knudsen como invitado. Su familia y amigos, incluidos algunos niños, formaban parte de un público que aplaudió a esta mujer tan original, que a veces parece una Bjork guipuzcoana y a ratos hace cosas tan indefinibles como maravillosas.

Así es el festival: unos van, otros vienen. El mítico Herbie Hancock, que actúa hoy en el Kursaal en uno de los conciertos más esperados del año, llega directamente desde Brasil, donde ha actuado estos días.

La gran banda de los jóvenes músicos

Ayer hubo muchos gigantes de la música en San Sebastián. Y algunos, muy jóvenes. La presentación de la Txikijazz Big Band, por ejemplo, fue todo un acontecimiento por la mañana en las terrazas del Kursaal. Medio centenar de pequeños músicos de todo el País Vasco debutó en una memorable sesión que demostró que hay cantera y relevo. Los aplausos sonaron fuertes en un domingo diferente. Hoy se clausuran las actividades de ese Txikijazz consolidado como punto sólido del festival.

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