Lucky Chops: «No tenemos límites ni prejuicios»

Los integrantes de Lucky Chops empezaron tocando en Central Park.
52 HEINEKEN JAZZALDIA

La viral brass band neoyorquina ofrece hoy la primera de sus tres sesiones en el Jazzaldia

JOSU OLARTESAN SEBASTIÁN.

Lucky Chops nacieron en 2006 como brass band estudiantil de La Guardia Arts High School de NY, el célebre instituto musical de Manhattan que popularizara la serie 'Fama' de Alan Parker. Pero hace un par de años un turista colgó en Youtube una de sus actuaciones en el metro neoyorquino y Lucky Chops devinieron en fenómeno viral gracias a sus energéticas versiones y medleys de clásicos y hits del pop, el funk y el soul de ayer y hoy que siguen acumulando millones de visionados en Youtube. Ante sus tras actuaciones encadenadas en el Jazzaldia de esta noche (Escenario verde 21.00 h), mañana (en la Trini 21.00 h junto Macy Gray) y el martes (Espacio Skoda 22.00h), hablan de sus influencias heterodoxas y fama viral. Los interlocutores son Daro Behroozi (saxo, clarinete) y Raphael Buyo (Tuba), fundadores de la banda de metales que ha desplazado a colegas como la Dirty Dozen Brass Band

- ¿Ha cambiado mucho el grupo desde sus comienzos?

: Cuando empezábamos en estudiantes de música en NY éramos doce amigos que tocábamos en Central Park para sacar un poco de dinero de bolsillo. Poco a poco fuimos haciendo cosas por separado, desarrollando el sonido hasta conformar un grupo mas pequeño, primero de seis miembros y ahora de cinco, con saxo tenor, sausaphone (tuba) trompeta, trombón y batería. Josh Holcomb, (trombón) Raphael y yo somos la vieja guardia o el núcleo duro.

- Las bandas de metales suelen ser más numerosas. ¿Dificulta las cosas ser un grupo más compacto?

Al principio un poco pero en los últimos años hemos progresado mucho y nos las ingeniamos para dejar espacio a cada instrumentos para lograr el sonido más grande posible, añadiendo elementos rítmicos, armónicos y melódicos nuevos que incorporamos a las canciones que decidimos llevar a nuestro terreno sin que dejen de ser reconocibles.

- ¿Cuáles son sus principales influencias? ¿Se consideran herederos de las brass bandas tradiciones de Nueva Orleans?

Cuando empezamos el repertorio estaba sobre todo enfocado al sonido de brass bands de Nueva Orleans como Rebirth o Youngblood, y a partir de ahí empezamos a hacer versiones de temas de pop. El ritmo jovial, único y poderoso de NOLA sigue estando presente pero nos hemos ido abriendo a otras influencias que vienen del funk, la música balcánica, la turca, la jamaicana... Cada uno ha incorporado sus gustos. Yo empecé tocando el saxo un grupos de ska y a partir de ahí me he interesado por el jazz, la música árabe o la iraní.

En eso no tenernos prejuicios ni limites. Si vieras la música que escuchamos nunca pensarías que estamos en la misma banda. A nuestro batería hasta le gusta Phil Collins (risas).

- Se convirtieron en un grupo viral a partir de un vídeo que un turista colgó en internet. ¿Qué parte de su éxito le deben a la tecnología?

Bueno, yo diría que se lo debemos todo.

Ha pasado ya bastante tiempo pero tocar ante gente que nos ha conocido en internet nos sigue pareciendo increíble. Es paradójico y también genial que gracias a la tecnología podamos conectar con una música tan analógica, humana y tradicional como la que hacemos.

- ¿Influyen los comentarios en las redes sociales en la manera de enfocar sus conciertos?

Está bien y nos resulta a veces útil. Te sirve para probar cosas nuevas o adaptar algún tema que nos piden. Son cosas que vas apreciando sobre la marcha. Recuerdo que al principio de esta gira aluciné cuando vi en un vídeo el pollo que se montó cuando tocamos nuestras versión de 'Funky Town'. Las primeras filas parecían un 'moshpit' de un concierto punk. Ese tipo de reacciones espontáneas también influyen en lo que hacemos, nunca sabes lo que va a pasar.

- Las bandas de metales se supone que son para el directo, pero Lucky Chops graban discos aunque no se vendan. ¿Lo hacen para volcar ahí su material original?

En parte sí, tratamos de diferenciarlos de lo que hacemos en directo. Ahí nos mostramos como una banda de músicos con ideas propias, con material original. En los discos experimentamos un poco con otra sensibilidad acústica, otro tipo de energía diferente a la que mostramos cuando estamos tocando todos a la vez en un escenario.

- ¿Aún suelen tocar en el metro o en la calle para testar la reacción de la gente?

Sí, hace dos meses tocamos en el metro de México DF la víspera de nuestro concierto y fue increíble. Fue como volver a nuestro orígenes cuándo pasamos de tocar en Central Park de NY a obtener el permiso para hacerlo en el metro.

Sigue siendo muy importante porque el principal impulso de nuestro música es hacer que la gente lo pase bien. Conseguirlo frente a gente que no sabe quiénes somos sigue siendo un gran desafío y una experiencia que luego llevamos al escenario. Si una canción hace que un paseante se detenga, quiere decir que tiene gancho. Nos gustaría hacerlo más a menudo, pero nuestra agenda es ahora bastante apretada. En San Sebastián, por ejemplo, vamos a tocar tres días seguidos.

- ¿Cómo serán sus tres conciertos en el Jazzaldia? ¿Suelen cambiar el repertorio en función de los sitios en los que actúan?

Un poco. Suele depender del tiempo en que tengamos, de si compartimos cartel con otros grupos o tocamos solos y tenemos más tiempo para desarrollar un show mas completo y dinámico. A veces conectamos con alguna canción popular de la zona. El set puede cambiar pero intentamos mantener la misma energía y ritmo.

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