Gente con ganas de fiesta y baile

Lucky Chops volvieron a montar una juerga de funk y soul con sus instrumentos de viento en la plaza de la Trinidad. / José Mari López
52 Jazzaldia

Enérgico espectáculo de Lucky Chops y soul moderno con la poderosa voz de Macy Gray

RICARDO ALDARONDOSan Sebastián

Cómo puede cambiar el ambiente de la plaza de la Trinidad de una noche a otra. Si el domingo fue un extásis de jazz contemporáneo con los cuerpos rígidos de tensión de la buena, y excitación ante la exigencia artística de los actuantes, este lunes por la noche ha primado las ganas de fiesta, de bailar sensual o efusivamente y hasta el cachondeo, con un doble programa algo chocante pero contagioso, con la muy jolgoriosa banda Lucky Chops y las canciones de soul multicolor de una Macy Gray también con llamativo ‘look’. Aunque muy distinto, afortunadamente, al de los gamberretes Lucky Chops.

Macy Gray es una de esas voces negras que siguen la estela de ese gran invento, emocionante y contagioso, que fue el soul de los años 60 y 70, y que muchos cantantes siguen practicando hoy de forma casi mimética. Pero Macy Gray se ha cuidado mucho, desde que tuvo su primer éxito en 1999 con aquel ‘I Try’ que aún perdura y que ya le procuró un Grammy, de darle siempre una pátina de modernidad a toda su propuesta. Y en toda su dimensión: en la estética, con sorprendentes peinados y tocados en el pelo que le dan una personalidad que también se despliegan en su música, en la que además del rhythm & blues caben bases electrónicas, ritmos entrecortados propios del hip-hop y armonías vocales con tratamiento sintético.

La cantante de Ohio no es ninguna primeriza: dentro de un mes Macy Gray cumplirá los 50 años, y con sus nueve álbumes, el último titulado ‘Stripped’, ha recolectado una buena pila de éxitos y premios, ha colaborado con DJs de renombre, y ha mantenido de forma paralela una considerable carrera como actriz, con intervenciones en más de 30 películas, de ‘Training Day’ a ‘Shadowboxer’.

Desparpajo metálico

A los Lucky Chops ya se les había tomado los datos el día anterior, no para detenerlos, sino para tratar de averiguar de dónde han sacado ese desparpajo. En el Escenario Verde el domingo noche danzaron en ‘short’. Este lunes han tomado por asalto la plaza de la Trinidad en la primera parte de la velada para sacar de paseo sus temas propios y versiones de otros, siempre en tono festivo y casi carnavalesco, pero con base en el funk y el soul estadounidenses, y partiendo de instrumentos de viento metálico, trombón, trompeta, saxo y tuba (o sousáfono), más una batería. Después de haber tocado en el metro de Nueva York ningún escenario es inadecuado para su show.

Carreras por el escenario, brincos a lo loco, ejercicios gimnásticos y coreografías extravagantes... y todo ya en los primeros cinco minutos. Y cargados con los instrumentos de viento que soplaban a la máxima potencia. Así han salido los componentes de Lucky Chops. Y con unas poses tronchantes.

La formación ha sido como de ‘marching band’ pero lo qué normalmente tocan entre veinte, aquí lo hacen cuatro. Y con el triple de potencia. Se da la paradoja de que el más bajito, Raphael-Brian Buyo, carga con la enorme tuba, pero no por eso ha dejado de saltar y gesticular continuamente. Lo de Joshua Holcomb ha sido una exhibición atlética en calzones sin parar de menear y dar fuelle al trombón. Cabría pensar que son solo un pasacalles vigoréxico, pero los cinco Lucky Chops también han llamado la atención como músicos solventes, alternando versiones sorprendentes como el ‘Heart of Glass’ de Blondie y temas propios, sonando con la brillantez de una big band o con la fuerza de un grupo heavy. Además ha habido remansos de calma, con curiosos efectos y sampleados a partir de un clarinete a cargo de Daro Behroozi.

Y al final la han montado buena, con un mix de ‘Funkytown’ y ‘I Feel Good’ y todo el mundo bailando a lo loco a pie de escenario y por los pasillos. Han sido ovacionados incluso en el puesto de firma de discos.

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