Colorido y disfraz a la hora de la despedida del 52 heineken jazzaldia

El Escenario Verde se cerró con el pop transformista de Of Montreal y Musikene terminó su ciclo de homenajes. Macy Gray y Lucky Chops unieron fuerzas para convertir la Trinidad en discoteca con el público bailando por los pasillos

RICARDO ALDARONDO

Quedaba un poco rara la presencia de un grupo de puro jolgorio como Lucky Chops en el santuario de la Trinidad. Los neoyorkinos ya habían montado su circo funky el día anterior en el Escenario Verde de la playa, su lugar natural. Pero entre que demostraron ser buenos músicos y bien conjuntados, y que luego Macy Gray no iba de diva y les invitó a colaborar con su propio grupo, la noche del lunes se saldó con fiesta de hermanamiento, como una preclausura.

1

Macy Gray domina a la chavalería

A ver cómo sales a escena después de que los teloneros te hayan puesto a todo el público en pie, invadiendo pasillos y el espacio a pie de escenario, saltando y soplando a lo loco, y llevando a la máxima excitación circense la velada, en principio, musical. Pero Macy Gray ni se inmutó. Lo de «si no puedes con el enemigo alíate con él» le salió redondo. Macy tiene tablas, voz y fans, y también un grupo contundente y con recursos, como para que el contraste de su soul moderno, sensual y poderoso con la vigorexia metálica de Lucky Chops, le fuera a resultar dañino. Con su sencillo y elegante vestido negro de licra y su boa de plumas negra condujo un show refinado y agradable, de rápida conexión emocional con el público, que compiló algunas de sus melodías más reconocibles, de 'Why Didn't You Call Me' y 'Do Something' a 'Relating to a Psycopath', 'Caligula' y 'Me With You'. Y una descafeinada 'Creep' de Radiohead. Una actuación en la que dio la fórmula que guía su carrera: «No hay nada más importante que hacer lo que una quiera, con libertad y sin seguir reglas».

2

Un mundo mejor... bailando

Ese momento serio y concienciador, con deseos de un mundo mejor, fue el preludio de la juerga colectiva que Macy se guardaba en la manga. Mientras subía la temperatura rítmica de 'Sexual Revolution' con su compás discotequero al estilo de los 70, salieron los cuatro vientos de Lucky Chops a escena. Y aunque los chavales supieron quedarse en un lateral y casi formales como comparsas, la fuerza de sus metales elevó enormemente el brillo de la banda. Y, cual perro de Pavlov, el público se levantó de las sillas y acudió en masa a los pasillos en cuanto detectó que volvía el cachondeo de los de la tuba, el trombón y el saxofón.

3

Esto no es todo, amigas

En la desbandada hacia la pista de baile tomó ventaja un hombre con su niña a hombros. Y en un momento la espectadora Lisa, a sus siete años, estaba en el escenario, bailando sin parar y con poses y estilo muy trabajados, junto a Macy Gray, quien desde el comienzo le colocó a la niña su elegante boa de plumas, y finalmente se la regaló. Esa juerga colectiva, en el escenario y en toda la plaza, podría haber sido el final del concierto, pero mientras el grupo se quedaba tocando 'Wonderful World' de Louis Armstrong, a Macy Gray le dio tiempo de enfundarse otro sencillo pero espectacular vestido para regresar y ofrecer la imprescindible 'I Try', combinada con 'Everything's Gonna Be Alright'. Y como bis, una versión muy particular del clásico 'My Way' (otra autoafirmación), en la que intervinieron de nuevo Lucky Chops, para cerrar la desenfadada noche.

4

Tres saxos en unión

Sería casi un desaire decir que en San Telmo han actuado los profesores de Musikene. Eran profesores, y lo destacaron con mucho orgullo de los quince años del centro. Pero oficiaron de artistas, no de aleccionadores. El septeto de Mikel Andueza que cerró el ciclo incidió en la forma creativa de homenajear a los maestros que han tenido los grupos: ofrecieron temas propios influídos de algún modo por Coltrane, y no un grandes éxitos del saxofonista. Los tres saxos (Bob Sands, Mikel Andueza y Miguel Ángel López) brillaron especialmente en un precioso tema en solitario, pero todo el septeto tuvo el mismo protagonismo, y se escuchó un arreglo del bajista Víctor Merlo, sobre un tema de John McLaughlin ('Do You Hear the Voices You Left Behind'), inspirado en el 'Giant Steps' de Coltrane. Ese era el juego.

5

De la locura a la calma

Mientras el Escenario Verde se cerraba con el colorista y estrambótico pop de Of Montreal, cuyo cantante se cambió varias veces de vestimenta femenina, el Victoria Eugenia siguió siendo un espacio para el recogimiento y el placer de degustar la diversidad de las músicas europeas, con ArFolia Libra y Chicuelo-Mezquida.

Fotos

Vídeos