Un alemán con sombrero bajo un cielo de estrellas

52 HEINEKEN JAZZALDIA | EL BACKSTAGE

Los nervios del ensayo, la tele que persigue a Winter y la apretada agenda de Chrissie. Mientras, Gloria Gaynor sobrevive entre pirámides

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Hola: bienvenidos a la 52. Ahora hablamos del Jazzaldia y sus habitantes, pero antes un poco de gloria. O de Gloria. De Gloria Gaynor. Hace un año ella abrió el festival con una fiesta en la playa. Llegó a Donostia desde el túnel del tiempo («Ai uil survai...»; o sea, «I will survive»), nos hizo disfrutar rodeada de las voces de Coro Easo-Araoz y desapareció. Pues bien, un año después sabemos que está... ¡en El Cairo! Esta semana actuó en la capital egipcia, se fotografió ante las pirámides (dejó constancia en las redes sociales) y lanzó allí el mismo mensaje de paz y amor que nos brindó aquí. Bendecidos quedamos.

En tu ensayo me colé: un rato entre músicos

Sí, el Jazzaldia comenzó hace un año con una fiesta, pero esta 52 edición empieza en plan ‘arte y ensayo’. El festival vivió ayer el estreno mundial de este ‘Poem of a Cell’ parido por el alemán Stefan Winter (a quien, por cierto, sigue permanentemente un equipo de una televisión alemana). Como dice Miguel Martín, «somos un festival que se debe a todo tipo de públicos y también debe dar cabida a propuestas distintas». Hasta rarezas como la de anoche.

Los espectadores que ‘entraron’ en la idea de Winter disfrutaron. Los que no, al menos vieron algo diferente durante un rato. Pero la reunión de músicos de primera fila sobre el escenario era notable: pudimos comprobarlo bien quienes nos colamos en el ensayo general del miércoles por la noche.

Había algo mágico ahí. La playa vacía (salvo alguna entusiasta cuadrilla que cenaba sobre la arena, picada por la curiosidad ante lo distinto) y en escena músicos como Uri Caine, Rajab Suleiman o el japonés Fumio Yasuda. Recurramos a la metáfora de siempre: aquello parecía un anuncio de Benetton, con una mezcla de culturas que podía visualizarse en mujeres con ropajes de la cultura árabe, japoneses con traductor y asturianos en el atril de director.

Y al frente, el alemán Winter con su esposa y coproductora, la también japonesa Mariko Takahashi, cordial y contenida pese a los inconvenientes. Porque el ensayo costó: había que ajustar la imagen de la proyección, la combinación de los distintos músicos y talentos y talantes bien diferentes. El alemán Winter dirigía todo con un sombrero panamá agujereado por arriba, haciendo suya aquella canción de Kiko Veneno que decía algo así como «me quiero asegurar de que mi sombrero esté bien roto para que los rayos puedan entrar en mi cabeza».

Esa noche del miércoles disfrutamos (y padecimos) vivir un ensayo desde dentro. Cuando nos fuimos seguían ensamblando imágenes y sonidos bajo las estrellas. Ya estamos deseando ver el reportaje televisivo de los alemanes: será como ‘Gran hermano’ pero con artistas.

Pretenders viene de Vigo y sigue viaje hacia Cataluña

Hoy volvemos a la normalidad con la Jazz Band Ball habitual, con The Pretenders como atracción principal. La banda es vieja conocida del público donostiarra (ha actuado en el pasado en lugares como Illunbe o Anoeta) y pese a su veteranía dicen que vive un momento dorado, con nuestra amada Chrissie Hynde al frente.

Según las biografías oficiales la cantante tiene 65 años, aunque en escena parece tener cuarenta menos. Y su agenda da vértigo. El miércoles The Pretenders actuó en Lisboa, ayer lo hacían en Vigo en el festival de las islas Cíes (¿alguien más recuerda aquella canción de Siniestro Total de ‘mata hippies en las Cíes?’) y mañana tienen concierto en el festival de Cap Roig en tierras catalanas. ¿Les parece poco? Pues el lunes están en Madrid y el miércoles en Marbella, en este ‘Starlite’ festival que tantas estrellas concentra.

Hynde, amiga, tienes mucha agenda pero céntrate hoy en la Zurriola.

La cerveza de siempre... y un poco de buen vino

Por las terrazas del Kursaal comenzó a correr ayer la cerveza. Heineken y el Ayuntamiento de Donostia firmaron hace solo unos días el acuerdo por el que la marca cervecera prologa su patrocinio del Jazzaldia tras veinte años de buena armonía. En el proceloso mundo de la cultura no suelen ser habituales patrocinios de tanta duración, y menos que un festival y una marca se crucen tantos piropos, como ocurrió en el Victoria Eugenia, hace un par de semanas, en la firma del acuerdo entre el alcalde de Donostia, Eneko Goia, y el alto responsable de Heineken, Pablo Mazo.

Pero este año también hay ‘vino oficial’. Bodegas Campillo pone su nombre al espacio musical del Victoria Eugenia, promueve catas con aficionados, conciertos y encuentros entre los artistas y el público. Los responsables del grupo Faustino, al que pertenece la marca Campillo, se muestran ilusionados de asociar su nombre al Jazzaldia, y por eso cuando anunciaron el acuerdo trajeron a su ‘padrino’ gastronómico, Eneko Atxa, para celebrarlo. Atxa dice estar deseando tener tiempo para volver a un festival que conoció en sus años más jóvenes.

De la Consti a Alderdi Eder por los vecinos

El Jazzaldia es el de siempre (¡52 años ya!) aunque cambia cada año. Ahora regresa, por ejemplo, a las terrazas del Ayuntamiento, en el llamado Alderdi Eder / Espacio Skoda, con conciertos populares para el gran público. Este escenario, que recuerda viejos momentos, como aquellas deliciosas ‘jazz band ball’ en la Casa Consistorial, toma el relevo de la Plaza de la Constitución. La Consti fue el año pasado un éxito, con sus conciertos al encuentro con el público, pero parece que las quejas de los vecinos han motivado el traslado. Nunca jazzea al gusto de todos.

P.d. La Quincena ya está aquí

Ayer empezó el Jazzaldia... pero la Quincena Musical ya celebra hoy un encuentro informativo con detalles sobre su próxima edición, que empieza el 1 de agosto. ¿No podía esperarse unos días para evitar que nuestros grandes festivales se pisen unos a otros? Se ve que hay ganas de contar cosas: la cultura se mueve. Otros años también ocurrió que el Zinemaldia presentaba su gran oferta de cine español los mismos días del jazz, con el consiguiente choque informativo. Este año no ocurrirá: el acto será cuando haya terminado el Jazzaldia.

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