Diario Vasco

«El mayor elogio de mi vida ha sido: 'todo bien', todo bien'»

  • El galardonado con el premio Donostiako Jazzaldia reconoció por la mañana haber conocido antes el be bop por la segregación racial

El exquisito pianista, reconocido educador musical y fundador de una saga de rutilantes artistas, Ellis Marsalis ofreció ayer por la mañana una rueda de prensa donde su hijo Branford, quien entregó el premio por su trayectoria, apareció por sorpresa para participar en la conversación con los periodistas. Marsalis habló de su papel de profesor y elogió a Jesse Davis, con quien compartió escenario anoche: «es un gran músico aparte de ser un gran alumno en el pasado».

Los inicios del educador musical están marcados por el be bop antes que por el jazz, debido a que por aquella época influyó el ambiente de segregación racial que separaba las calles de la ciudad. Fue más tarde cuando el reconocido pianista descubrió el jazz a través de un libro. «Formé un grupo 'Los french brothers' con gente muy tradicional del jazz, me puse a tocar el piano e intenté seguirles, pero pensaron que estaba haciendo una parodia».

Marsalis decidió entonces ponerse en serio y estudiar a fondo jazz para poder dominarlo. El reconocimiento que mas le ha emocionado en su vida fue cuando tocaba el piano en un bar y pasaron por ahí unos octogenarios del 'Reservation Hall', lugar donde se reunían los más veteranos de la ciudad para tocar, y cuando le oyeron se acercaron y le dijeron: 'all right, all right' (todo bien, todo bien)».

Como profesor de música, Marsalis, tuvo una gran importancia a la hora de que sus hijos eligieran los instrumentos que les han llevado a ser grandes músicos, aunque ninguno optó por el piano; Wynton con su trompeta, Delfeayo al trombón y Jason a la batería. Además Branford, al saxofón, destacó por la mañana esa separación que hacen en los escenarios entre el rol familiar y el trabajo profesional. «Es importante pelearse pero fuera de los escenarios. En los escenarios eres músico y tienes que tener profesionalidad. Cuando toco con Ellis no es mi padre, es un gran pianista en el escenario», cosa que el hijo primogénito de Marsalis no encontró cuando llegó a Nueva York hace treinta años.

«Mi padre me dijo 'no sabes donde te metes', allí todo es negocio y dinero». Efectivamente Branford Marsalis recalcó que al llegar a la gran ciudad solo encontró a músicos que querían triunfar y destacar sobre los demás. El primogénito también resaltó la forma de trabajar con su hermano Delfeayo y lo consideró el mejor trombonista que hay en el panorama musical aunque en el escenario, de nuevo, es solo eso para él. Padre e hijo destacaron el orgullo de tener sus raíces en Nueva Orleans, gracias a ello son lo que son y aman el jazz.

Jazz, más que una palabra

El patriarca Marsalis consideró la idea de que el jazz ha llegado a convertirse en algo más que música. «Creo que es un medio de creación. En sus orígenes sí que pudo ser solo jazz, pero ha ido evolucionando y se convirtió en algo más que una palabra». Para el pianista el jazz no se puede definir con una sola palabra, ya que no sería suficiente para expresar su magnitud.

«Las interacciones entre diferentes países son las que definen realmente lo que será el jazz dentro de cincuenta años», y es que el porvenir de la música jazz para el patriarca no se puede concretar. En todo caso, considera que la apertura de relaciones comerciales entre Estados Unidos y Cuba ha supuesto un paso más y enriquecerá el estilo musical , que tiene fuertes raíces en la isla. «Esta apertura supone que Estado Unidos se dejará influir por países que pueden provocar una evolución en la música», aseguró el maestro que resaltó que «de Cuba salen grandes como Paquito Rivera o Kiko Sandoval que enriquecen mucho el jazz».