La irónica broma del traslado del Orfeón Donostiarra a Bilbao

Los responsables de la agrupación piden a las instituciones y a la sociedad una mayor implicación para sostener la institución

A. MOYANO SAN SEBASTIÁN.

Como es habitual en sus intervenciones públicas, José Antonio Sainz Alfaro amenizó la comparecencia ante los medios de comunicación con algunas reflexiones en tono de chanza o incluso ironía, un registro un tanto peligroso, también cuando se domina, dada la elevada probabilidad de que alumbre malos entendidos. Así, cuando bromeó con la posibilidad de que el Orfeón Donostiarra trasladara su sede a Bilbao hubo quien dio la noticia por buena en un primer momento, aunque rápidamente se aclaró la confusión. La cosa se saldó con unas risas nerviosas, bajo la sombra de los recientes acontecimientos.

Ya en un tono más serio, Sainz Alfaro coincidió con Echarri en reclamar una mayor implicación de la ciudadanía y, en especial, de las instituciones para facilitar la sostenibilidad de la centenaria institución musical. Con un millón de euros de presupuesto, «el Orfeón necesita de sus socios», recalcó el presidente de la entidad, que recordó que en la actualidad rondan los novecientos. «No hemos disminuido el número, pero una institución como ésta tiene que tener socios que no piensen en una contraprestación, sino que lo hagan por lo que representa y porque es un emblema de la ciudad. No tienen que hacerse socios pensando en las dos entradas para el concierto o en las desgravaciones fiscales», señalando tras mencionar la anunciada a aprobación de una ley de mecenazgo. Sainz Alfaro fue más incisivo y se preguntó «si para parte de los jerifaltes no existe una sensibilidad hacia este mundo, a dónde vamos a ir a parar». A su juicio, esta «falta de sensibilidad» de las autoridades obliga al Orfeón a tener que «buscarse su 'modus vivendi'» mediante conciertos contratados y sponsors. «Vamos por libre», señaló tras recalcar que las aportaciones institucionales resultan insuficientes. El director del Orfeón reivindicó «la labor educativa que realizamos con más de quinientos niños. Hacemos una labor social muy importante, mientras el mundo cultural va en dirección contraria». Sainz Alfaro hizo una loa a los poderes de la música pero, a la vez, señaló que se trata de «un arma muy peligrosa porque hasta la mala puede gustar. No hay más que ver 'Operación Triunfo'», remachó.

Con un total de 214 orfeonistas, su director recordó el sacrificio personal que para todos ellos supone su implicación en esta actividad cultural, exigente hasta el punto de acaparar buena parte de los fines de semana de sus componentes. «Realizamos 45 servicios al año -al margen de las actuaciones en misas y funerales-. Eso supone cuatro al mes», la mayoría, en fin de semana. Por fortuna, no siempre es necesario el concurso de todos los orfeonistas. A la pregunta de si el Orfeón está en crisis, el director volvió a tirar de ironía para responder afirmativamente que «desde que nació», mientras que el presidente dijo que no lo está.

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