Investigadores de la Universidad trabajan en la recuperación del archivo histórico de Arteleku

Una usuaria de la biblioteca de Arteleku, en las instalaciones de Martutene en 2011. Arriba a la derecha, espacio de trabajo de Ibon Mainar en el centro./USOZ
Una usuaria de la biblioteca de Arteleku, en las instalaciones de Martutene en 2011. Arriba a la derecha, espacio de trabajo de Ibon Mainar en el centro. / USOZ

Los fondos físicos y digitales comenzarán a estar a disposición de la ciudadanía en dos años. Artium y el Reina Sofía prevén incorporarse al proyecto impulsado por la Diputación, que guarda también los contenidos y obras digitalizados

ALBERTO MOYANOSAN SEBASTIÁN.

Arteleku es aquel centro de creación artística que entre 1987 y 2015 funcionó con un pie en la vanguardia y otro en lo experimental, con un grado de autonomía envidiable y por el que desfilaron buena parte de los nombres más importantes de las nuevas generaciones de artistas vascos. Tras dos décadas con sede en una nave industrial de Martutene, su traslado en 2014 al convento de Santa Teresa fue la historia de una desaparición anunciada. La insólita historia de este centro descansa ahora en sus fondos, una cantidad ingente de documentos, obras, vídeos y publicaciones. El problema es que se encuentran dispersos, sin catalogar y, por supuesto, fuera del alcance del público. Para poner remedio a esta 'desmemoria', un equipo de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) trabaja en la recuperación de este legado, que comenzará a ponerse a disposición del público a partir de 2020, según las previsiones.

El proyecto de recuperación de aquellas cajas de cartón comenzó el pasado mes de septiembre, con una dotación presupuestaria de 18.000 euros a cargo de la Diputación Foral de Gipuzkoa, que prevé destinar la misma cantidad este año, en el que también está previsto que se sumen el Museo Reina Sofía de Madrid y el centro Artium de Vitoria. Los fondos localizados se encuentran dispersos entre el centro Koldo Mitxelena de Donostia; la biblioteca Ubik de Tabakalera, que conserva 20.000 volúmenes de su biblioteca; el centro del Patrimonio Mueble Gordailua de Irun y el propio convento de Santa Teresa. La quinta pata sobre la que aún se sustenta la memoria de Arteleku reposa en un disco duro con 15TBs de información, con fondo de videoarte, material sonoro, fotográfico y bibliográfico digitalizado, pendiente aún de revisión.

«Los alumnos no saben»

La iniciativa partió de la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU. «En varias ocasiones había sucedido que en el transcurso de algún proyecto de investigación nos preguntábamos dónde se encontraban determinados materiales que sabíamos que habían estado en Arteleku. También desde la Universidad de Barcelona se pusieron en contacto con nosotros para localizar algunos archivos. Posteriormente, nos hemos encontrado cada vez más en las clases que al hablar de determinado artista que pasó por Arteleku los alumnos no saben lo que es porque ya no tienen ninguna referencia y como ya no existe ni el edificio...», señala Natxo Rodríguez, profesor del Departamento de Arte y Tecnología y director de Acción Cultural. Rodríguez forma parte del equipo de la Universidad vasca que trabaja en este proyecto, junto a Arantza Lauzirika, decana de la Facultad de Bellas Artes; el profesor del departamento Arturo Rodríguez Bornaetxea; y la investigadora contratada durante estos tres primeros meses, Andrea Estankona, cuya continuidad se supone en la nueva etapa de la investigación que arrancará en marzo.

Rodríguez señala que «Arteleku fue muy importante para el arte vasco y también en el contexto europeo» hasta confirmar una historia «de la que se conserva una memoria, pero que está por contar. Empezamos a buscar qué quedaba y nos encontramos con que no estaba tan claro: no había unos textos, una publicación, un artículo que nos ayudara a explicar a alguien más joven qué es lo que fue Arteleku».

Los fondos están ahora repartidos entre Ubik, Gordailua, Santa Teresa y el Koldo Mitxelena

La Diputación guarda en un disco duro vídeos, fotos y documentación digitalizada

Y continúa: «Hablamos con Santi Eraso, que también estaba un poco preocupado por esto. Además, la historia de Arteleku tuvo un final abrupto más bien por las inundaciones, ahí se perdió material. Posteriormente, contactamos con la Diputación de Gipuzkoa para manifestarles nuestro interés en rastrear los archivos y nos respondieron que teníamos razón. Había habido varios intentos de reagrupar el archivo, pero no se habían llevado a cabo. Les propusimos hacer un proyecto, al que llamamos 'a ver dónde están las cajas de cartón', porque algunas partes están perfectamente catalogadas, pero había algunos vacíos por localizar».

La próxima fase, en marzo

El proceso, según el investigador que encabeza la recuperación del archivo, se divide en varias fases, una vez concluido el inventariado y localización de cada fondo físico. En cuanto al digital, permanece en manos de la Diputación, aún sin inventariar . «Hay desde documentación administrativa hasta toda la colección de videoarte -que fue pionera en España-, dosieres y memorias... Sabemos qué hay en cada caja, dónde está, pero aún no hemos entrado a abrirlas», explica el director de Acción Cultural de la UPV. Sobre la posibilidad de que haya fondos de Arteleku en manos de particulares, Rodríguez cree que lo principal se encuentra distribuido en esos cuatro enclaves y en el disco duro, aunque admite la hipótesis más que probable de que existan archivos personales con «fotografías o grabaciones de actividades que se desarrollaron en Arteleku, aunque en rigor sean documentos que no pertenezcan estrictamente al archivo del centro. Para aquéllos que deseen aportarlos a esta 'memoria en construcción' del centro, Rodríguez pone a su disposición su contacto en la dirección natxo.rodriguez@ehu.es

Tras la localización de los fondos y su inventariado en los tres últimos meses del pasado año, a partir de marzo se abre una nueva etapa en la que está prevista la incorporación al proyecto -aún está por determinar en qué formato- de Artium y del Museo Reina Sofía, este último centro «muy próximo a todo lo que tiene que ver con archivos de arte contemporáneo, en particular, en el período que va de los años ochenta hasta principios de este siglo».

En esta segunda fase, «vamos a seguir con este inventario más detalladamente para dar paso a la catalogación, pero de forma simultánea, queremos poner las bases para empezar a hacer este mismo año una memoria o una historia -en realidad, historias- de Arteleku. Con ayuda de Artium y del Reina Sofía, queremos construir, contar esa historia». El proceso concluirá, entre 2019 y 2020, con la creación de «un repositorio accesible con esas memorias para que cualquiera que quiera hacer una investigación sobre un artista lo tuviera disponible». En opinión de Rodríguez, Tabakalera será el depositario 'natural' del archivo, no para guardar, custodiar y catalogar, sino para hacerlo accesible. En dos o tres años, queremos que todo el material sea accesible, físicamente o de forma digital».

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