El «inteligente» legado de Soledad Lorenzo enriquece el Reina Sofía

La galerista Soledad Lorenzo./EFE
La galerista Soledad Lorenzo. / EFE

«Es absurdo pensar que el coleccionista compra arte solo como inversión», asegura la legendaria galerista cántabra; el museo exhibe 60 de la casi 400 obras cedidas por una figura crucial para el arte contemporáneo

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«Nunca me he sentido coleccionista. Soy una galerista que ha tratado de detectar, disfrutar y trasmitir la inteligencia de la mirada que caracteriza al arte y a los artistas». Lo dice Soledad Lorenzo (Santander, 1937), legendaria galerista, con un papel crucial para el arte contemporáneo en España y que cedió al Museo Reina Sofía 393 obras en régimen de comodato.

«No he sido generosa, he sido inteligente», dice esta gran dama del arte ante la exhibición en el museo de sus obras más queridas. Son 60 piezas de 15 creadores reunidas en la muestra 'Punto de encuentro'. En diciembre, y bajo el título de 'Cuestiones personales', se expondrán otras 130 obras de 33 artistas de las que Soledad Lorenzo depositó en 2014 -con promesa de legado definitivo- en la institución que dirige Manuel Borja-Villel.

«A estas alturas de la vida es el arte lo que me constituye, ademas de la relación con mi familia y con la muerte. He sido muy feliz en el mundo del arte y quiero compartir esa felicidad», dijo un galerista «emocionada y satisfecha» cuyo empeño ha sido conectar al coleccionista con el creador. «Ser galerista es tender un puente para trasmitir lo que recibes del artista, de esa peculiar inteligencia visual que te enamora y te hace amar la vida, y trasladarlo al coleccionista» explicó Lorenzo sobre la esencia de su oficio.

Rompió además una lanza en favor de unos coleccionistas «a quienes mueve el gusto y el amor a la belleza antes que el dinero». «Si una obra no te gusta de verdad no pagas lo que vale. Eso de que solo se compra arte por inversión es absurdo», dijo orgullosa de que su labor haya servido «para lograr que los coleccionistas se enamoraran del arte, que comprendieran su poder transformador».

Partiendo de los autores clásicos y decisivos en la trayectoria de Soledad Lorenzo, como Pablo Palazuelo y Antoni Tàpies, 'Punto de encuentro' propone un recorrido por obras de creadores vinculados a su galería, como Soledad Sevilla, el denominado 'Grupo Vasco' -Badiola, Irazu, Prego, Alaez o Euba-, la escultora Ángeles Marco, Guillermo Pérez Villalta, Perejaume, Juan Uslé o los jóvenes artistas Adrià Julià y Jerónimo Elespe.

Diálogos y contradicciones

Las piezas se incorporarán paulatinamente a la exposición de la colección permanente del Reina Sofía, cuyo director ha decidido exhibirlas en dos fases «para no monumentalizar el legado». Quiere mostrarlas «como se verían en su galería» proponiendo «diálogos» entre los artistas y «evidenciando contradicciones». «Es una manera de mostrar la historia reciente del arte español y el papel crucial de una galerista determinante que jamás fue una coleccionista que persiguiera obras y que no ha tenido obsesiones por determinados artistas», resume Borja-Villel de un legado que tiene para él «un carácter ejemplar». «Soledad Lorenzo cree en la institución pública, en museos como este que son algo de de todos», destacó el director.

«Si puedo enriquecer un poquito la colección del Reina Sofía soy felicísima. Es estupendo que todo el mundo pueda ver mi colección», reiteraba Lorenzo, que comunicó al museo en 2013 la intención de ceder su colección particular. «He sido más inteligente que generosa. Son obras muy museísticas y es una maravilla verlas en un museo tan exigente», agregó. «He amado y amo el arte, y ver en el museo lo que has tenido en casa me colma de felicidad», aseguraba la galerista en la planta cuarta del Reina Sofía, donde las piezas se exhibirán hasta el 27 de noviembre.

'Cuestiones personales' se centrará entre diciembre y marzo próximos en la recuperación del lenguaje figurativo y las metamorfosis de la representación en las últimas décadas del siglo XX. Y lo hará con obras de Luis Gordillo, Alfonso Fraile, Manuel Ocampo, Tony Oursler, George Condo o Julian Schnabel.

Entre las 392 obras de 89 artistas del legado hay pinturas, esculturas, vídeos, fotografías e instalaciones de la colección particular de una de las grandes galeristas del arte contemporáneo. Piezas cedidas sin contrapartida crematística o fiscal para Lorenzo a través de la fórmula de depósito convertible en donación mediante promesa de legado. Son las obras que no vendió en su galería, que decidió quedarse y que «formaron parte de mi vida gracias a esa inteligencia de la mirada que tanto me ha dado».

Entre las obras hay una veintena de piezas de Pablo Palazulo y una treintena de Juan Uslé y otras de maestros contemporáneos como Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, Miquel Barceló, José María Sicilia o José Manuel Broto. Todos ellos expusieron en su día en la galería de Lorenzo, que apostó desde 1986 por el trabajo artistas emergentes como Adrià Julià, Jorge Galindo, Sergio Prego, Txomin Badiola, Victoria Civera, Pello Irazu, Pedro Mora, Ana Laura Aláez, Juan Ugalde, Perejaume, Jon Mikel Euba, Philipp Frölich o Jerónimo Elespe.

Soledad Lorenzo ha formado parte durante más de tres décadas del núcleo duro del galerismo español, en el que mandan damas como Juana de Aizpuru, Helga de Alvear o Elvira González. Se retiró de la primera línea hace cinco años, cerrando en 2102 una brillante trayectoria que inició a mediados de los ochenta al abrir su galería en Madrid y convertirla en un punto de referencia para el arte contemporáneo en España.

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