Historia de un homicidio

Historia de un homicidio
ILUSTRACIÓN IVÁN MATA

El crimen cometido por una cuarentona virgen y mártir en Etxalar en 1964 resucita antiguos demonios de la vieja navarra

SANTIAGO AIZARNA

Una novela con un homicidio casi involuntario como uno de los primeros motivos narrativos, ya que así se puede considerar ese episodio en el que Nines, la menor de las dos hermanas Echegaray, que, como se dice en el glosario de personajes son, «vírgenes y mártires de ya rebasada cuarentena» que «viven una existencia mortecina allá en Belle Ombre, su caserón anclado junto al Lago de las Ánimas», que la maldición se remonta a su linaje pues «descienden de una dinastía de brujas míticas que, en tiempos de los aquelarres de Zugarramurdi, tenía aterrorizada a la comarca», que «Juana, la primogénita, ha heredado su marca en el ojo -capaz de fulminar a quien desafíe su mirada- y que Nines, aparentemente la más débil, algo bastante más letal y que «mejor si callamos el secreto de Palmira, la adusta matriarca que vela por la castidad de las hermanas».

Se nos cuenta la escena de una cierta provocada brutalidad de Nines con el Idiota del pueblo, Santúa, habitante del cementerio. Este dijo: «No te soltaré hasta que me des un beso de los de las películas» y «había hundido su zarpa bajo su bata», que «ese bruto le estaba arrancando el corsé. El muy cerdo le magreaba las tetas, buscaba sus labios» y la única mano que le quedaba libre era la que apretaba su cuchillo por la espalda del Idiota' que fue un arrebato. Ella solo quería quitárselo de encima y al primer golpe, sin embargo, la hoja penetró en su carne con una facilidad demoníaca, como si el maldito cuchillo hubiera encontrado por sí mismo un hueco entre sus costillas.

Los ojos de Santúa se abrieron como dos lunas muertas. Un grito ahogado en un coágulo de sangre y todo él comenzó a desmoronarse. Nines lanzó un aullido. Mientras caía, su zarpa de uñas negruzcas le estaba desgarrando la piel del brazo. Tuvo que darle un empellón para que le soltara, y así quedó el cadáver tendido sobre un brezal del mismo color que la espuma escarlata que afloraba en sus labios.

Nines sintió la sacudida del pánico. Arrojó el cuchillo y echó a correr a ciegas entre los árboles que parecían crecer, agigantarse para impedirle el paso, como en una pesadilla. «¡Dios mío, qué he hecho, qué he hecho...!» -repetía a resolladas, llorando lágrimas que se volvían espinas de hielo-. Una bandada de pájaros asustados alzó el vuelo desde lo profundo del bosque, y el rumor de sus alas semejaba el aplauso burlón de cien demonios dando palma».

Ese primordial hecho estaba aliñado con una serie de atractivos ingredientes como son el escenario del pueblo navarro de Etxalar (como en este libro así se escribe con tendencia a la grafía euskérica más reciente); con el ir y venir de una serie de personajes de ese pueblo de los que se da ficha aparte tanto de sus pensamientos y de sus envidias, rencores, etc, como en toda pequeña comunidad pueblerina ocurre; con el rasgueo de varios distingos históricos que también, como el de ser esa localidad navarra cuna de la famosa gitana Carmen según la narración de Próspero Merimée expandida a todo el mundo operístico por gracia y música de Bizet; con la presencia ocasional en dicho pueblo, ese año de 1964, de Orson Wells empeñado en escenificar para el cine su película 'Campanadas a medianoche', según el personaje del Falstaff shakespeariano.

Precisamente es con la presencia de Wells en Etxalar como da comienzo esta novela; en cuanto a otras adiciones necesariamente presentes, no podían faltar las referencias a las brujas, aquelarres, etc, dada la proximidad de Zugarramurdi, una de las localizaciones más conocidas de la brujería y de los procesos relacionados con ella.

Así, en breve compendio, puede darse feliz noticia de su llegada a las librerías de esta novela que resultó ganadora del 'Premio València 2017' convocado por la Institució Alfons El Magnanim-Centre Valencià D'estudis I D'investigació.

En cuanto a su autor, Álvaro Bermejo (San Sebastián, 1959), de personalidad literaria sobradamente conocida, apuntaremos solamente lo que en la solapa de este libro está escrito, es decir, que, pese a ser licenciado en Historia y Antropología por la Universidad Autónoma de Barcelona, prefiere definirse como «un caminante que escribe» y que cuenta en su haber literario con una abundante producción novelística que, «de su fascinación por Oriente» surgieron dos de sus mejores novelas, 'El Evangelio del Tíbet' y 'Benarés'. En 'El Descenso de Orfeo' llevó el mito clásico a la Amazonia, abordó la II Guerra Mundial a la luz de 'El laberinto de la Atlántida' y fue el primer narrador en emplazar la leyenda de Drácula en su territorio original, la Escocia de Bram Stoker. Como narrador ha sido galardonado en numerosos certámenes, mereciendo en cuatro ocasiones el Premio Nacional de Literatura de Euskadi, y en dos el Ateneo de Sevilla, así como el Ciudad de San Sebastián de relatos, el Internacional Luis Berenguer de novela, el Felipe Trigo y el Ciudad de Salamanca, que cada uno de ellos marca un itinerario donde destacan títulos como 'El reino del año mil', 'La Piedra Imán', 'El clan de Atapuerca', 'Eternamente Tuya','El Amante de Nefertiti' o 'El Ingenioso Hidalgo'.

Una novela, en todo caso, que relata un ámbito de vida pueblerina en ese lugar de Etxalar en una determinada época que el autor escoge y lo adorna con elementos que le parece que le son propios y originales.

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