Salmerón: «De pequeños íbamos con mi madre a ver castillos»

Gustavo Salmerón graba a su madre Julita, la estrella de una familia bien venida a menos, en 'Muchos hijos, un mono y un castillo'./E. C.
Gustavo Salmerón graba a su madre Julita, la estrella de una familia bien venida a menos, en 'Muchos hijos, un mono y un castillo'. / E. C.
Gustavo Salmerón. Actor y director

Hace 15 años comenzó a grabar a su tronchante madre, protagonista de un documental que es asimismo una alegoría de la historia de España

OSKAR BELATEGUISAN SEBASTIÁN.

Julita Salmerón, 82 años, siempre soñó con tener muchos hijos, un mono y un castillo. Tuvo seis vástagos, el menor de ellos el actor Gustavo Salmerón; convivió con un chimpancé hasta que se volvió agresivo y compró un castillo en las cercanías de Vic gracias a una herencia. La crisis sumió a la familia en deudas millonarias y el castillo voló.

Salmerón hijo ha dedicado los últimos quince años a grabar a su madre, un ser tierno, único y brutal, que guarda todo como si tuviera síndrome de Diógenes, desde las cenizas de sus padres a los dientes que se les fueron cayendo a sus churumbeles. De familia falangista, Julita estuvo enamorada de joven de Primo de Rivera y soñó con hacer croquetas con su carne. 'Muchos hijos, un mono y un castillo' es el documental más inclasificable y premiado del año, la historia de una familia bien venida a menos y la crónica de un país desde la Guerra Civil a la abdicación de Juan Carlos I. ya está en las carteleras de cine.

- ¿Por qué empezó a grabar a su madre?

- Como actor le ponía frente a la cámara y hacía lo que yo siempre he querido hacer. Tiene una naturalidad, frescura y verdad a las que yo siempre he aspirado. Me fascinaba que no pareciera tener conciencia de la cámara. Siempre me ha interesado lo que hemos venido arrastrando en mi casa de generaciones anteriores. Mi madre es muy políticamente incorrecta, y eso siempre es muy bueno para la comedia.

- ¿Sabía cómo iba a acabar el documental?

- Tengo 400 horas grabadas. El guion se iba adaptando a la vida; en vez de una película basada en hechos reales es una película hecha con hechos reales. Tenía claro que era una comedia disparatada en la que se cuenta la historia de una mujer y la de España en los últimos 80 años: la República, la Guerra Civil, el franquismo, la democracia, la crisis... Hitos históricos contados siempre en primera persona. Normalmente las películas sobre huesos sin enterrar son tristes y terroríficas, esta es una comedia descerebrada.

Miedo a ser enterrada viva

- ¿De verdad compraron un castillo?

- Sí. De pequeños íbamos con mi madre a ver castillos. Invertimos en el sector inmobiliario y todo se vino abajo. Mi madre no tiene síndrome de Diógenes, que son los que guardan basura, sino que no tira nada. Se llama disposofobia y lo sufre mucha gente. Conserva, no sé, 'Diez Minutos' de los años 70. Yo le he tirado muchos y ahora me arrepiento. Mi madre afectiviza todo, si tú le regalas este bolígrafo lo guardará para siempre. Humaniza los objetos.

- Hasta conserva las vértebras de una abuela suya.

- Mi madre tiene algo de Alicia en el País de las Maravillas en este cuento de hadas. Colecciona huesos y le encanta ir a los cementerios, eso tiene que ver con los muertos que ha visto su generación, la de los niños de la guerra. O el miedo a que la entierren viva (ha hecho jurar a los suyos que le clavarán una aguja de punto para comprobar si, llegada la hora, realmente está muerta).

- ¿Cómo la definiría?

- Es la punta del iceberg de las madres españolas, una gran representante de una generación que vivió una guerra y tuvo seis hijos sin epidural. Aun en el bando de los vencedores sufrió la educación franquista y le metieron con embudo la religión. Es una generación que no ha sabido solucionar algunos temas, pero las posteriores, incluida la mía, tampoco.

- Su madre, que fue profesora en un jardín de infancia (el padre fue ingeniero industrial), no tiene pudor en confesar que no ha sido una madre cariñosa, que no besaba a sus hijos «porque no le salía».

- Cuando éramos pequeños sí nos besaba, se ve en las películas de Super-8. Supongo que también las madres de entonces tuvieron problemas para ser afectuosas, las de ahora son mucho más besuconas.

- Viendo su película resulta inevitable pensar en 'El desencanto', el mítico documental sobre los Panero.

- Ha sido una referencia, pero esta es mucho más luminosa. Mi madre ha sabido ver la vida de manera positiva hasta en los momentos más trágicos.

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