Gure Zirkua, el primer circo vasco

El actor Iker Galartza, frente a la carpa de circo que ha instalado en el interior de la plaza de toros./FOTOS: IÑIGO ROYO
El actor Iker Galartza, frente a la carpa de circo que ha instalado en el interior de la plaza de toros. / FOTOS: IÑIGO ROYO

Está promovido por el actor Iker Galartza y se ubica en la plaza de toros de Tolosa. El espectáculo se estrenará la semana que viene con una función para adultos y varias infantiles que incluirán acróbatas, malabaristas y payasos

ELENE ARANDIATOLOSA.

Dicen que lo bonito de cumplir un sueño no es el resultado, sino el proceso. Gure Zirkua, el primer circo vasco, es ya una realidad tangible e inicia su andadura ofreciendo sus primeros espectáculos a finales de este mes. Tras la inauguración, que tendrá lugar el jueves 28 de septiembre y que estará dirigida al público adulto, el circo ofrecerá dos sesiones infantiles diarias de viernes a domingo, por la mañana y por la tarde. Las entradas se pondrán a la venta a partir del lunes día 25 en la taquilla de la plaza de toros de Tolosa, en horario de 17.00 a 20.00 horas.

El proyecto atemporal ha sido creado por el actor Iker Galartza y, de momento, se ubicará en el interior de la plaza de toros de Tolosa, tras un acuerdo con el Ayuntamiento de la localidad, convirtiéndose en un espacio escénico más que podrá ser utilizado para diferentes usos. «El nombre de un circo, normalmente, hace referencia al apellido de una familia, pero en mi caso, no provengo de una familia circense, y necesitaba encontrar un nombre genérico que caracterizara mi idea», comienza el actor, que afirma haber contado con la ayuda de sus familiares y amigos para el montaje del recinto, entre los que se encuentra el actor Joseba Usabiaga, junto a los miembros de la compañía de Poxpolo.

Payaso, comediante y actor, «en ese mismo orden», el proyecto ha despegado en un momento profesional en el que Iker compagina su trabajo como actor en el programa '3txulo' en ETB 3, la serie de televisión 'Allí abajo' de Antena 3, dos obras de teatro, y esporádicas colaboraciones con Il Circo Italiano en diversos rincones del País Vasco. «Me gustaría dejar como legado un proyecto que ya está en marcha. En el mundo del circo, en general, hay mucho movimiento; unos entran y otros salen constantemente, por lo que será el circo de las personas que en ese momento estén trabajando en él. Dentro de cincuenta años, podrán decir que están en su circo», afirma Iker.

Al preguntarle sobre si esta es otra de sus ilusiones, el actor lo tiene claro. «Los sueños más bonitos no son los que se cumplen una vez, sino los que te mantienen siempre activo, cumpliéndolo durante mucho tiempo. El proyecto de Poxpolo terminó, y gracias a que pudimos cerrarlo hemos podido dar comienzo a otro, fruto de un proceso natural».

La magia de este espectáculo artístico le atrapó durante la niñez, y el parpadeo de las luces sombrías de su trastienda e incluso el proceso creativo, al igual que en el teatro, lo han acompañado hasta el día hoy. Los espectáculos de corte circense caracterizaron los veinte años de historia de la compañía de payasos Poxpolo, Mokolo ta Konpainia.

Sin embargo, no fue hasta hace año y medio cuando la idea comenzó a materializarse. «Llevaba tiempo buscando una carpa de circo hasta que di con esta en internet, como aquel que se compra un mueble o un libro. Estaba en Francia, en un pequeño pueblo fronterizo con Luxemburgo. Pertenecía a una familia de artistas que se había retirado hace años, y fui a por ella con la ayuda de un amigo», cuenta el actor.

«Los sueños más bonitos no son los que se cumplen una vez, sino los que te mantienen siempre activo»

Será un circo familiar «alegre», donde se trabajarán disciplinas artísticas clásicas

«Compramos la carpa a una familia de artistas de Francia que se habían retirado»

Desde julio, Iker Galartza y su equipo han trabajado en la construcción y el diseño de este nuevo espacio personalizándolo hasta el último detalle. «La oscuridad, todo lo que se crea al encender las luces, la cercanía con el público... El circo lo envuelve todo. Los comediantes de antes sabían montar sus propios decorados, colocar las luces e incluso clavar un tornillo, y ahora, en cambio, parece que el trabajo de un actor se limita a estudiar un guión y a actuar. Está muy bien, pero para mí, igual de bonito que actuar es el proceso creativo que hay por detrás; el montaje y la preparación del escenario y el entorno donde voy a trabajar. Me divierte. En el circo, a su vez, no existen las comodidades que ofrece la televisión, pero te da la compañía de un gran grupo con el que lo compartes todo detrás del escenario», señala Galartza.

Tres primeras sesiones

Gure Zirkua será un circo familiar donde se trabajarán disciplinas artísticas clásicas, y se caracterizará, sobre todo, «por ser alegre», incide el actor. Tras dos meses de montaje, las primeras funciones serán el comienzo de una nueva etapa para este proyecto que continuará con su recorrido en primavera, debido a las obras de rehabilitación del recinto que ha iniciado el consistorio. Mientras tanto, ante la «negativa» de subvenciones públicas y el «vacío legal» que, afirma el actor, existe todavía en esta modalidad artística, Iker seguirá trabajando en su gestión, ya que una vez se instale de nuevo la carpa de circo, su intención es comenzar a trabajar en la creación de una escuela de circo, primera en Gipuzkoa dentro una carpa estable, que ofrecerá distintas modalidades del arte circense, y que tendrá como objetivo convertirse en un punto de encuentro de artistas vascos.

«No somos gente que ha nacido en el circo, y en mi caso, compagino este trabajo con muchos otros, por lo que, en un principio realizaremos giras pequeñas en momentos concretos del año. El resto de los meses el circo estará fijo y será un espacio de entrenamiento y de ensayo más para todo el equipo de trabajo. Apostaremos por aventuras pequeñas y enriquecedoras», añade Galartza.

Otra de las razones por las cuales el actor ha llevado a cabo este proyecto es llenar el «hueco» existente en esta modalidad, que lucha todavía contra los estereotipos universales del circo.

Lo raro, lo sucio y lo decadente convertido en espectáculo, la realidad dista mucho de esa imagen que pocos circenses mantienen viva hoy día. Desde aproximadamente el año 2000, el nuevo circo se encuentra en una evolución constante que abandona los animales, engloba en un solo espectáculo todas las actividades y artes escénicas, y en busca de poder contar algo, se aproxima al teatro y vuelve al concepto circo clásico. «No muy lejos contamos con Asvinenea en Aduna o Zirkozaurre en Bilbao; muchos artistas guipuzcoanos tienen que desplazarse hasta allí todos los días para poder colgarse de un trapecio y entrenar, por lo que espero que Gure Zirkua pueda llenar ese vacío», concluye Iker.

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