Guardacadenas, las piezas más codiciadas por los coleccionistas

B. O. SAN SEBASTIÁN

La colección de bicicletas de Aitor Alonso es el eje de la exposición que se inaugurará hoy en el Museo Armero de Eibar. Se trata de una recopilación que llegó a sumar un centenar de piezas. «Hasta donde yo conozco era la más completa del Estado», dice el propio aficionado vizcaíno, que reivindica el papel que desempeñaron las bicicletas en los años posteriores a la Guerra Civil. «Era el único medio de transporte individual que existía para la mayor parte de la población porque los coches solo estaban al alcance de unos elegidos. Mi colección -añade- ha sido una forma de rendir homenaje a nuestros abuelos, que no tenían otro sistema de transporte para buscarse la vida».

Alonso recuerda que algunas de sus bicicletas han removido las aguas de la memoria de más de un antiguo usuario. «Cuando las exhibía en Burgos me encontré a un señor mayor que me contó que solía ir con su hermano con una bici como la que yo tenía expuesta a vender corderos por los pueblos. Se las apañaban para sujetar unos cuantos animales al cuadro y se ganaban la vida de esa manera. Otros hacían lo mismo llevando pescado en las cajas que se montaban en la parrilla de las bicis».

Partidario de conservar las bicicletas que iba recopilando en su estado original, cuenta que una de las piezas más codiciadas entre los coleccionistas es el guardacadenas. «Como todo el mundo terminaba quitándoselos para solucionar el problema cuando se salía la cadena, al final la mayor parte de las bicis se quedaban sin ellos».

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