El Gobierno Vasco resuelve no declararlo bien cultural

I. A. SAN SEBASTIÁN.

Tras la sentencias del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) en mayo que consideraba que el edificio del Bellas Artes estaba en ruinas, ahora, el Gobierno Vasco resuelve «no inscribir el Bellas Artes como Bien Cultural, con la categoría de Monumento, habida cuenta de la situación de hecho de ruina del inmueble, del análisis económico realizado y de no haber sido incluido en el nivel de los bienes de mayor relevancia y singularidad».

La Orden, publicada el 4 de octubre, señala que en relación con las consecuencias económicas derivadas de la protección de un bien en ruina, «la ruina limita la obligación de los titulares de conservación del edificio, y a su vez, conlleva una serie de obligaciones, también económicas, a la administración competente en materia de conservación cultural, esto es, a la Diputación Foral».

Respecto si los valores culturales del edificio son suficientemente relevantes para protegerlo en situación de ruina, la orden especifica que según la Ley de Patrimonio Cultural Vasco, el Bellas Artes es un bien inventariado, por lo que «sus valores culturales no han sido considerados entre el grupo de los de mayor relevancia y singularidad, no cumpliéndose la condición señalada en la Sentencia».

Grado C del Peppuc

Tras la decisión del Gobierno Vasco de no incluir el Bellas artes como Bien Cultural, ahora el edificio vuelve a estar incluido dentro del Plan Especial de Protección del Patrimonio Urbanístico Construido del Ayuntamiento de San Sebastián. El Peppuc dictaminó en su momento para el Bellas Artes una protección de grado C. Este nivel protege el chaflán o cuerpo de la esquina del inmueble, incluida la cúpula ahora retirada, así como los paños de sillería de la planta baja. La catalogación municipal en grado C permite «la reorganización controlada de las fachadas» y el derribo de su interior.

Cuando el Gobierno Vasco apostó por la declaración como bien cultural, el Ayuntamiento valoró incrementar la protección hasta el grado A, mucho más estricto, aprovechando que el Peppuc está en fase de revisión, pero esta opción que quedó descartada.

Ahora, la administración municipal y la Sade, negocian una salida para el antiguo teatro. La propietaria del inmueble pide que se le otorgue un uso residencial y poder derribar el edificio y reconstruirlo, adaptándolo a las nuevas necesidades.

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