«El éxito significa también ser una buena persona»

Kiti Mánver y Chevi Muraday, durante la representación de 'Sensible'. / S. PARRA
Kiti Mánver y Chevi Muraday, durante la representación de 'Sensible'. / S. PARRA

Protagoniza hoy en Eibar junto al bailarín Chevi Muraday una obra íntima y vigorosa sobre el desamor y la emoción

ROBERTO HERRERO SAN SEBASTIÁN.

No ser correspondido por la persona amada puede llevarnos a las peores experiencias que un ser humano viva. Es lo que le ocurre a Constance, el personaje que interpreta Kiti Mánver en 'Sensible', la obra de teatro que hoy se representa en las Jornadas de Teatro de Eibar. Está basada libremente en '24 horas en la vida de una mujer sensible', la novela del principio del XIX escrita por la aristócrata francesa Constance de Salm. En ella una mujer obsesionada por un amor imposible vive un calvario. La función nos transporta al Nueva York de los años 50 y cuenta en escena con el coreógrafo y bailarín Chevi Muraday, que aporta un personaje que no existe en el original. «También está machacado por el amor. Por eso es tan bello de ver el espectáculo, yo desde la palabra cuento un sinfín de sensaciones y él desde las coreografías y su cuerpo nos narra esa emotividad más varonil», explica Kiti Mánver.

La actriz y su personaje se adentran en los excesos del amor. Al hacerlo le surge una pregunta que le provoca una sonrisa: «¿Qué es preferible ser feliz o estar enamorado? Porque no siempre están unidos». A través de 24 cartas la protagonista describe «la multitud de estados de ánimos por los que puede pasar una mujer, con esa capacidad que tenemos nosotras de mostrar más los sentimientos y las emociones».

El encuentro con la danza

«Constance es el personaje más difícil que he hecho nunca. Tengo que soltar una ingente cantidad de palabras y emociones maravillosas y, al mismo tiempo, incorporar la danza y el movimiento de Chevi, al que no miro en ningún momento de la función, compartimos el escenario pero son dos personajes ausentes».

En la hora y media que dura la obra, Kiti Mánver debe dar vida a un «transito en el que Constance pasa por el amor, el odio, la desesperación; vuelve al amor, a la envidia. De pronto tiene la capacidad de reírse de sí misma, sabe que va a un lugar que no augura nada bueno, pero es que no quiere dejar de hacerlo. Entra en un mundo especulativo sobre el amor, el arte. Suelta un poderío de imaginación, de emoción, de desesperación y también de venganza».

«Yo también fui joven y monísima y tuve que quitarme algún moscón de encima»

'Sensible' significa dos encuentros felices para ella. Uno con el director, Juan Carlos Rubio, con el que ya ha interpretado siete espectáculos y tiene otro en marcha. «Con él he dado el paso de confiar. Los actores que venimos del método nos ponemos estupendos y le damos mil vueltas a la cabeza antes de empezar y después. El trabajo de mesa lo resuelve rápido, pone en pie enseguida el espectáculo, es otro mundo en el que hay que mezclar la intuición con el oficio. He aprendido a confiar en él, aunque a veces me pongo un poco de los nervios, pero eso es normal».

El otro encuentro ha sido con el coreógrafo madrileño. «Trabajar con él es uno de los regalos que me ha dado la vida últimamente. Yo soy más dicharachera y un poco bocazas. Y él es muy prudente. Para mí ha sido nuevo, había visto poca danza contemporánea y ahora me estoy aficionando porque lo que hace este hombre te enamora».

Un a asociación que va más allá. «Yo antes prefería trabajar con alguien que fuera buena persona antes que un hijo de puta. Luego pensaba lo contrario. Ahora quiero que sea muy buena persona y también que lo haga muy bien en escena. Y un buen ejemplo es Chevi Muraday. Hay un movimiento que propone que tener éxito además significa ser buena persona».

Otro movimiento, el de #MeToo contra el acoso a las mujeres en el ámbito laboral le parece «que puede ser muy positivo porque hay mucho que avanzar en el camino de los derechos de la mujer, pero también puede provocar una caza de brujas. Yo fui joven y monísima y también tuve algún moscón que otro. Pero supe deshacerme de ese tipo de cosas aunque eso significara perder algún reparto. Ya no me acuerdo. Lo que me fastidia es que parece que solo hay acoso en mi profesión, cuando existe en muchos ámbitos».

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