Eurovisión 2018: El cambio de ciclo ha llegado

Eleni Foreira y Eurovisión 2018
Eleni Foureira, representante de Chipre, tras la semifinal de Eurovisión 2018 / EFE
Festival de Eurovisión

La denominada como «semifinal de la muerte» de Eurovisión 2018 en Lisboa corona a Chipre y Lituania mientras se olvida de Azerbaiyán, Armenia y Grecia

ASIER MANRIQUELISBOA

Eurovisión 2018 ha confirmado en su primera semifinal, conocida como la «semifinal de la muerte» por los fans, lo que el resultado de la pasada edición empezó a mostrar: estamos ante un nuevo ciclo en el eurofestival. Tal vez pueda sonar aventurado, pero los datos están ahí y dejan entrever que los dominadores de la última década viven horas bajas y los que eran patitos feos han venido para quedarse.

El Festival de Eurovisión, geopolítica aparte, ha vivido ciclos a lo largo de sus 63 ediciones. Como ocurre en el fútbol, un equipo suele dominarlo todo durante unos años, y en el mayor evento musical del mundo ocurre tres cuartas partes de lo mismo. El Reino Unido y Francia dominaron con mano de hierro los festivales de Eurovisión de los 60 y 70, mientras que Irlanda tomó el relevo en los 90 y los recién incorporados países del este (los países surgidos de la desintegración de Yugoslavia y la Unión Soviética) hicieron lo propio en la primera mitad de los 2000.

Hoy Suecia ha tomado el papel dominador en Eurovisión, pero al contrario que en décadas pasadas, los reyes anteriores no siguen quedando en puestos de oro. Kiev 2017 fue prueba de ello, con un podio copado por Portugal (hasta entonces el 6º lugar de 1996 era su mejor resultado desde su debut en el lejano 1964), Bulgaria (entre su debut en 2005 y ese 2017, se quedaron eliminados en semifinales en ocho de las diez veces que tomaron parte) y Moldavia (que ponía fin a tres años con sendas eliminaciones en semifinales). Cualquier eurofan en el año 2008 habría pensado que ese top 3 sería más cosa de fantasía que una auténtica realidad.

Siguiendo esa estela, la primera semifinal de Eurovisión 2018 en Lisboa ha venido a confirmar esta tendencia. Los países que estos últimos años han visto los toros desde la barrera, ahora llaman a la puerta de la victoria. Chipre, Lituania, República Checa, Albania o Irlanda ven recompensado su trabajo en el Festival de Eurovisión, y se abre ante ellos la oportunidad de escribir la historia de la próxima década.

Eleni Foureira y su «Fuego» pusieron al rojo vivo el Altice Arena, confirmando su estatus de favorita en Eurovisión 2018 desde hace dos semanas, exactamente cuando comenzaron los ensayos. El éxito de la cantante albano-griega que representa a Chipre en Eurovisión contrasta con la pesadilla de una delegación griega que ya tiene billete de vuelta a casa. Y lo peor de todo, Grecia tuvo en su mano llevar a Eleni hace dos años, pero la descartaron por su origen albanés. Hoy Grecia ve lejos su gloriosa etapa en el Festival de Eurovisión entre 2004 y 2013 (solo una vez fuera del top10), al tiempo que su hermana pequeña Chipre, sí está haciendo una fuerte apuesta por llevarse la victoria.

No soplan tampoco vientos de esperanza en el Cáucaso. Por primera vez desde su debut en 2008, Azerbaiyán ha caído eliminada. Armenia, su rival y vecino, tampoco puede decir lo contrario, ya que su paso por Eurovisión 2018 se ha terminado igualmente. La eliminación de Azerbaiyán supone dejar a Australia, Rumania, Rusia y Ucrania como los únicos países que han superado siempre una semifinal de Eurovisión. Las cuatro tendrán su examen este jueves, y los pronósticos no son especialmente favorables para rumanos y rusos.

A estas eliminaciones dolorosas de Eurovisión 2018 en Lisboa hay que sumar la belga. Bélgica, que ha participado este año a través de su televisión flamenca VRT, el año que viene le tocará el turno a la francófona RTBF, pone punto y final a tres años seguidos entre los 10 primeros, con dos cuartos puestos. La fórmula del éxito, que la han repetido demasiado, se les ha agotado con una Sennek que poco pudo hacer ante lo que ya se veía venir. Veremos si sus vecinos holandeses no corren la misma mala suerte el jueves.

Saben que pueden ganar Eurovisión, y eso lo es todo

Pero el lado amable es de los países que han tomado el testigo en este nuevo Eurovisión. A la ya mencionada Chipre, hay que sumar a Bulgaria, Israel y Austria. Bulgaria vuelve a apuntar a un fantástico resultado, confirmando que han aprendido de viejos errores. Israel encadena un cuarto año consecutivo en la final, siendo esta vez una de las grandes favoritas; si gana sería su cuarta victoria.

El caso austríaco es diferente. Austria ganó Eurovisión con Conchita Wurst hace cuatro años, y lo hizo como Portugal, por casualidad. En el caso del país alpino les ha servido para saber que pueden ganar, y eso lo es todo. Cuando un país coge confianza en sí mismo sus resultados suelen mejorar igualmente. Al contrario Suiza, que ve como por cuarto año consecutivo se queda en la semifinal, a pesar de probar todos los géneros, estilos y opciones. No les sonríe la suerte, y eso se paga.

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Estos tres casos son el vivo ejemplo de que una delegación totalmente volcada en Eurovisión es casi la única forma de conseguir un buen resultado. Suecia, Francia, Italia o Polonia han vivido cambios recientemente, tanto en las cabezas visibles de sus candidaturas, como en los procesos de selección de las canciones. Los cuatro países, igual que Bulgaria, Israel o Austria, están con una apuesta decidida a ganar, muy al contrario que otros como España o Macedonia (lleva seis eliminaciones consecutivas) cuyas apuestas en Eurovisión naufragan por la constante improvisación y falta de ideas.

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En este nuevo ciclo que empieza a abrirse estarán invitados también en la final de Eurovisión del sábado Albania o Irlanda, rivales con los que nadie contaba a priori. La potente voz del rockero albanés y la tierna historia de amor gay irlandesa han conquistado al público y al jurado. Veremos hasta dónde llegan sus opciones, pero ambos, por lo pronto, ponen fin a una sequía de resultados demasiado prolongada.

Quizá la suerte sí vaya a estar del lado de Lituania y de República Checa. La primera no suele pasar a la final casi nunca, y el sexto puesto de LT United en 2006 es casi un espejismo en el horizonte. Mucho peor le han ido las cosas a los checos, que de sus seis participaciones solo una se ha contado en la final y fue logrando el 25º puesto de 26. Tanto Ieva (Lituania) como Mikolas Josef (República Checa) están en la terna de favoritos, por lo que no sería descabellado ver a estos países lograr su mejor marca histórica.

Este próximo jueves, 10 países más lograrán el billete para la final de Eurovisión 2018. Una final para la que no hay una clara favorita y sí demasiados aspirantes.

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