Estitxu, «un electrón libre con voz de ángel»

Con su guitarra. Con su compañera inseparable, en imágenes que proceden del documental realizado por Franck Dolosor e Iban González, producido por Baleuko./
Con su guitarra. Con su compañera inseparable, en imágenes que proceden del documental realizado por Franck Dolosor e Iban González, producido por Baleuko.

El próximo mes de febrero se cumplirán 25 años de la muerte de una artista cuyo recuerdo, pese a haber editado 15 discos, se ha difuminado con el paso del tiempo

NEREA AZURMENDISAN SEBASTIÁN

. «Una soprano excepcional, un ángel». «Una estrella». «Lo que fue Luis Mariano en hombre, fue nuestra Estitxu en mujer». Hay que elevar el adjetivo 'elogioso' al grado superlativo para calificar los comentarios sobre Estitxu con los que arranca el documental sobre Estibalitz Robles-Arangiz que se estrena hoy en Bilbao, en el Festival Internacional de Cine Corto y Documental Zinebi.

«En cuanto se menciona su nombre, en todos los que la conocieron se enciende algo especial. Entró con su voz en sus corazones, y ahí permanece», asegura el periodista Franck Dolosor, responsable junto con el realizador arrasatearra Iban González de un documental de algo más de una hora de duración que ha producido Baleuko.

Estitxu murió en febrero de 1993 a los 48 años, a causa de una leucemia. La enfermedad, primero, la apartó de los escenarios durante seis años. Finalmente, cuando planeaba un nuevo disco, puso fin a la vida de una mujer de carácter que, apenas 20 días antes de morir, se despidió de los asistentes al último concierto que ofreció, en el teatro Amaya de Irun, con un 'laster artio' (hasta pronto). No pudo ser.

«Tenía un carácter particular. Se llevaba bien con la gente, pero le gustaba ir a su aire»«Estar cerca del PNV y participar en la campaña a favor del Estatuto no la convirtió en muy popular»

Con su guitarra, un repertorio absolutamente ecléctico y, sobre todo, una voz extraordinaria, alcanzó en los años 60 y 70 una fama que ninguna otra solista vasca alcanzaría durante muchos años. Su voz se adaptaba a la perfección tanto al 'Agur Maria' -la pieza más conocida de su legado musical- que en 1970 tuvo la osadía de convertir en una plegaria por la convivencia entre los vascos, como a la versión en euskera del 'Congratulations'. Con esa canción estuvo Cliff Richards a punto de ganar Eurovisión en 1968, el año de Massiel, cuyo 'La, la, la' también cantó Estitxu.

Sin embargo, aunque permanece anclada en la memoria sentimental de una generación, pese a haber publicado 15 discos, no abundan las menciones a Estitxu en la mayoría de las historias de la glorificada música vasca del renacimiento cultural de los años 60 y 70. Y entre los más jóvenes, salvo que tengan tiempo para hacer una consulta rápida en Wikipedia, es, como máximo, un recuerdo borroso de infancia y de viejos vinilos familiares.

Volver a colocar a Estitxu en el lugar que le corresponde es, justamente, uno de los objetivos del documental 'Estitxu', para que el que han contado con la participación de muchas de las personas que la trataron, la quisieron y la admiraron.

No obstante, no es una película confeccionada únicamente a base de testimonios. «Estitxu está muy presente en el documental. Se le oye hablar, se le oye cantar. Hemos recuperado fotografías, entrevistas que le hicieron en la radio, grabaciones de actuaciones suyas, sobre todo en la televisión francesa, donde se codeó con algunas estrellas de la época... Creo que tenemos auténticas perlas», asegura Dolosor, que destaca el trabajo realizado por Iban González a la hora de plasmar en imágenes todas las historias que confluyen en torno a una voz que, después de una carrera relativamente corta que no sobrepasó los 20 años, calló hace 25.

Estibalitz Robles-Arangiz estaba abocada a la música desde que nació, o condenada a ser una excepción en una familia extensísima a la que llamaban «la familia Trapp de Bilbao». Hija del político nacionalista y sindicalista Manuel Robles-Arangiz, fue la menor de los 11 hijos e hijas que quien fuera durante muchos años presidente de ELA-STV, cuya vida daría para varias películas, tuvo con Luisa Salcedo.

Estibalitz nació en la localidad labortana de Briscous/Beskoitze en 1944, durante uno de los períodos que su padre, en ese caso toda la familia, pasó en el exilio. Tenía 8 años cuando volvieron a Bilbao.

La música era muy importante en una casa que a la fuerza tenía que ser animada. «La madre tenía una gran voz, cuatro de sus hermanos formaron parte de Soroak, y cuatro de sus hermanas crearon Ainarak. Era inevitable que aprovechara la voz que le dio la naturaleza», destaca Dolosor. Estitxu cantó en ocasiones con alguno o algunos de sus hermanos, también lo hizo con sus sobrinos, porque la saga continúa, pero hizo la mayor parte de su camino en solitario, algo que no era muy habitual en aquellos años.

Con los miembros varones de la familia que fueron pasando por Soroak compartió una visión fresca y poco dogmática de la música. A los chicos les llegaron a llamar «herejes» por mezclar el euskera con ritmos ye-yés y guitarras españolas... Estitxu, que se presentó por primera vez en público en un festival de Navidad en Bilbao, en 1967, siguió por el mismo camino, mezclando estilos sin complejos, dando prioridad al euskera pero cantando también en castellano o en francés.

Estitxu llevó su música y el euskera a varios países de América, a Barcelona, a la televisión francesa... En TVE también grabaron una de sus actuaciones para una gala de sábado noche, pero no llegaron a emitirla. La censura no pasó por alto, como tampoco lo hizo en algunas actuaciones en directo, en las que no obtuvo el 'plácet' del censor y cayó del cartel. Sus dos 'pecados': cantar en euskera y ser miembro de una familia poco fiable para los estándares franquistas de la época.

Una época en la que nació, creció y se extinguió, dejando una huella imborrable, aquel Ez Dok Amairu abrumadoramente masculino. Estitxu no tuvo mayor relación con aquel movimiento vanguardista que, como tal, se deshizo a principios de los 70. En años posteriores su camino tampoco se cruzó con frecuencia con los integrantes del grupo que prosiguieron con sus carreras en solitario.

Franck Dolosor tiene algunas hipótesis respecto al camino solitario de Estitxu, que también pueden ayudar a entender mejor por qué se difuminó tan pronto su rastro. «Estitxu tenía un carácter particular. Se llevaba muy bien con la gente, pero le gustaba ir a su aire. En ese sentido, fue una adelantada a su tiempo. Lo normal entonces no era que una chica joven fuera dueña de su carrera. Estitxu era un electrón libre, con una voz de ángel».

También era, según recuerdan, extremadamente generosa. Rara vez respondía con una negativa a una petición. Próxima al Partido Nacionalista Vasco, se comprometió cada vez que se lo pidieron. Por ejemplo, en la campaña a favor del Estatuto de Gernika de 1979, algo que «no la convirtió en muy popular en algunos ambientes» y que repercutió en su carrera. Ahora, 'Estitxu' quiere contribuir a recuperar a Estitxu.

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