Los espeleólogos también encuentran arte rupestre

Los miembros de FUE Uzkudun, Busselo, Rodríguez, Laburu, Errazkin y Studer.

Los miembros de Felix Ugarte Elkartea han descubierto grabados y pinturas en zonas difíciles de Aitzbitarte. El grupo, que ya había encontrado una mina de la Edad de Bronce en Aralar, se ha especializado ahora en observar las paredes de las cuevas en busca de grabados y pinturas

FELIX IBARGUTXIERRENTERIA.

El pasado día 9 se produjo una escena poco frecuente: en la sala de prensa de la Diputación Foral de Gipuzkoa unos espeleólogos posaban ante el fotógrafo junto al grabado de un bisonte de hace miles de años, hallado en una de las cavidades de Aitzbitarte, en territorio de Errenteria.

Los espeleólogos se han convertido en grandes aliados de los arqueólogos. Al igual que ocurriera en el caso de los grabados encontrados el año pasado en la cavidad de Atxurra, cerca de Lekeitio, los últimos descubrimientos en Aitzbitarte han sido posibles gracias a la colaboración entre los dos colectivos.

Hemos congregado a los miembros del grupo Felix Ugarte Elkartea (FUE) para que narren sus peripecias en la búsqueda de arte rupestre. «Siempre hemos estado interesados por el arte parietal, lo que ocurre es que no sabíamos cómo buscarlo -comentan-. Hace diez años, el arqueólogo Xabier Peñalver encargó a dos miembros de nuestro grupo, Giorgio Studer y Txomin Ugalde, la topografía de Praileaitz. Y entonces Giorgio encontró el primer punto rojo de esa cavidad».

Un miembro del grupo, Giorgio Studer, descubrió el primer punto rojo en Praileaitz

En 2012, los arqueólogos Joseba Ríos y Diego Garate forman equipo y deciden comenzar a realizar prospecciones sistemáticas en las cuevas, porque existe la convicción de que no es normal que en Gipuzkoa y Bizkaia se haya descubierto tan poco arte parietal, comparando con la vecina Cantabria. Al año siguiente, en 2013, los arqueólogos Ríos y Garate encuentran restos de pinturas rupestres en Aitzbitarte, unos puntos rojos.

'Alumnos' de Diego Garate

«En el año 2014, Garate dio una conferencia organizada por la Diputación de Bizkaia. Explicó a los miembros de la Unión de Espeleólogos Vascos qué buscar y cómo buscar. A esa conferencia asistimos varios miembros de FUE. Nos dijo que las grandes catedrales ya estaban descubiertas, y que había que mirar cosas pequeñas, y sobre todo buscar grabados. Y nosotros, que ni siquiera sabíamos bien lo que eran los grabados...», comentan los espeleólogos. Javier Busselo, en un alarde de optimismo, dijo a Garate: «Tendréis noticias nuestras».

Dicho y hecho. En la primavera de 2015, los miembros del grupo FUE encontraron más manchas de pintura. «Llamamos a Diego Gárate y Joseba Ríos, les enseñamos lo que habíamos encontrado y lo certificaron».

A partir de septiembre del mismo año, los acontecimientos se sucedieron rápidamente. El 9 de septiembre de 2015, Javier Busselo visitó Aitzbitarte 5 y vio posibilidades para la desobstrucción de una zona inexplorada hasta el momento. El 12 de septiembre, sábado, Giorgio Studer, Sabino Orbegozo, Sergio Laburu, Ainara Rodriguez y Javier Busselo desobstruyeron Aitzbitarte 5 y conectan con la galería de los osos de Aizpitarte 4, que desde este momento se rebautiza como Aitzbitarte 5.

Avisados Diego Gárate y Joseba Ríos, el 17 de septiembre fueron a visitar la galería de los osos -ya como Aitzbitarte 5- y descubrieron los grabados de los bisontes. El 27, Giorgio Studer y Busselo entraron en Aitzbitarte 3 y encontraron más grabados. Los arqueólogos Gárate y Ríos confirmaron la autenticidad de los grabados de las cavidades 3 y 9, datándolos en la época Gravetiense, y en noviembre se realizó una rueda de prensa en la Diputación de Gipuzkoa.

«Aquella gente de la prehistoria, mediante alguna técnica, podía bajar y subir pozos verticales»

Durante el año 2016 se siguieron las labores de búsqueda, y en enero de 2017 se instaló en Errenteria una exposición con diferentes paneles explicando los valores culturales y naturales de las cuevas también conocidas como de Landarbaso. Se informó de las distintas excavaciones llevadas a cabo a partir de 1892.

«Durante 2016 continuamos las prospecciones y exploraciones en el entorno de Aitzbitarte, y llegamos a encontrar nuevas galerías, pero sin restos de arte parietal -prosiguen los espeleólogos-. Un día, Joseba Ríos y Diego Garate nos hablaron de un caso de arte parietal encontrado en un pozo vertical de 8 metros. Eso nos dio la pista de que aquella gente de la prehistoria, mediante alguna técnica, podía bajar -y por lo tanto subir- pozos verticales, así que empezamos a buscar tanto en pozos como en galerías colgadas en altura».

En un lugar insospechado

El jueves 6 de abril de este año, por la tarde, después de trabajar, los espeleólogos Sergio Laburu y Javier Busselo se dirigieron a Aitzbitarte para subir a una galería colgada que se topografió en 1997. «Era una de las incógnitas que teníamos pendientes por revisar», comentan. El primero que subió fue Javier Busselo. Superó una altura vertical de 7 metros y trepó por una rampa de barro de unos 8 metros y con una inclinación de unos 70º. «En estos tramos tanto las paredes como el suelo están cubiertos por una capa de barro, por lo que no podía haber grabados tal y como los conocíamos y apenas presté atención a las paredes. Seguí subiendo y pasé un tubo freático -tubo redondo y con paredes pulidas- de unos 3 metros de largo y unos 60 cm de diámetro y allí llegué a una pequeña estancia. Tanto el tubo freático como la estancia final eran de roca pulida, por lo que se aprecian bien las paredes. Allí encontré los primeros grabados sobre roca, fundamentalmente bisontes. Al encontrar aquello, subió Sergio Laburu. Miramos con más detenimiento, revisamos las paredes y encontramos los relieves del bisonte, el caballo, una vulva y una galería con el suelo con una fina capa de arcilla que estaba sin pisar. En la pared de esa galería se pueden ver el relieve de un bisonte y más grabados en las paredes. Las paredes estaban llenas de marcas y vaciados de arcilla. Realizamos fotos con el móvil».

Una vez en el exterior, Busselo y Laburu se juntaron con Ainara Rodriguez , también miembro del equipo, y llamaron a Diego Gárate. «Le enviamos las fotos y nos comentó que eran demasiado espectaculares para que fueran verdaderas y quedó pendiente de venir para confirmarlo. El lunes 10 por la tarde hizo la visita y certificó que son auténticos». La noticia saltó a los medios de comunicación el pasado día 9.

«El arqueólogo vio las fotos y dijo que aquello era demasiado espectacular como para ser verdadero»

Felix Ugarte Elkartea está ahora en boca de todos por sus hallazgos arqueológicos en las cavidades de Aitzbitarte, pero se trata de un grupo interesado por todas las actividades subterráneas. Ha topografiado cavidades, ha realizado estudios sobre fauna, ha recogido leyendas sobre cuevas... En el complejo minero de Arditurri, en Oiartzun, descubrió un 'cuniculus' -socavón de los romanos- destinado a drenar las aguas de las minas, que está situado catorce metros por debajo del nivel freático original.

Otro de los méritos de FUE es el descubrimiento de una mina de cobre en el barranco de Arritzaga, en el Aralar cercano a la localidad de Amezketa. Se dató como perteneciente a la Edad de Bronce.

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