Alterio: «Abordo la danza con el espíritu de un explorador curioso y con respeto»

Ernesto Alterio. / EFE
Ernesto Alterio, actor

Forma parte del reparto de 'En el desierto', montaje de danza contemporánea que hoy se presenta en el teatro Victoria Eugenia

ROBERTO HERREROSAN SEBASTIÁN.

La creación del coreógrafo madrileño Chevi Muraday con su compañía Losdedae logró el Premio Max al Mejor Espectáculo de Danza en 2016. Con una enorme carga visual, el montaje reúne a siete intérpretes y mezcla la danza, la palabra y la música con una estética de gran fuerza. Ernesto Alterio actúa, toca el piano y, por primera vez, baila.

-¿Qué propone al público este espectáculo?

-Un viaje sensorial por medio de unos personajes que han sido expulsados de su lugar de origen y tienen que reformularse en un nuevo lugar, en un desierto. Muraday lo toma como metáfora del lugar al que está siendo relegada la cultura en nuestro país. Me interesa mucho el punto al que llegan los personajes, entienden que en ese desierto también existe la posibilidad de crear algo juntos.

-La parte visual tiene mucha presencia en todo momento.

-Eso es muy patente. Es un espectáculo muy visual, con imágenes muy potentes, Chevi tiene un gusto especial a la hora de crear imágenes que resuenan en el espectador a muchos niveles. Eso me atrae también de la danza en general, porque toca resortes desconocidos en la gente. Ver movimiento produce también movimiento dentro del espectador.

-Estamos acostumbrados a verlo como actor de palabra, no en un trabajo de baile. Pero usted ya estudió danza.

-Empecé a estudiar danza porque sentía que era importante para mi oficio de actor. Lo fui continuando y de una manera inconsciente fui dando pasos para que el encuentro con Chevi Muraday se produjera. Siempre me ha interesado lo que tiene que ver con el movimiento en escena y lo he investigado.

-¿Cómo se ha sentido formando parte por primera vez de un montaje de danza?

-Abordándolo con el espíritu de un explorador curioso y con respeto. Tenía la sensación de entrar en un terreno desconocido, cosa que me gusta. Me agrada transitar por lugares que no conozco, tengo ese espíritu que de alguna manera me ha ayudado a tomar todos los trabajos que he hecho como actor. He buscado esa situación de descubrir, no de ir por un terreno ya conocido. En este espectáculo eso ha sido muy patente, me daba cuenta de que iba por buen camino porque sentía mucho placer físico. Ha sido un proceso de trabajo de un año y en ese viaje por momentos me preguntaba dónde estaba porque los códigos, la manera de construir los personajes, todo es diferente.

-¿Cómo es el mundo creativo que nos propone Chevi Muraday con sus coreografías?

-Es un coreógrafo y bailarín de una gran trayectoria. Conecto mucho con su trabajo en que a él también le interesan las sinergias entre diferentes disciplinas: palabra, movimiento, música... Pero tampoco puedo expresar mucho más porque, en general, me cuesta definir o poner palabras a lo que tiene que ver con la danza. Precisamente me atrae que en la danza las palabras se quedan pequeñas, no alcanzan a definir algo porque es el terreno de las sensaciones físicas. La palabra se trasciende a través del cuerpo y desde ahí se inscribe en el espacio.

-En el espectáculo también toca el piano.

-Sí, sí, desde pequeño he estado involucrado con la música. Por suerte estoy teniendo posibilidades de incorporar en escena el piano, que es una actividad cotidiana para mí. He estado a cargo de la música en 'Atchúusss!!!', una función en la que actuaba con mi hermana Malena y Fernando Tejero o Adriana Ozores entre otros compañeros. Estoy pudiendo incorporar la música a mis trabajos teatrales y me interesan las relaciones y posibilidades que eso implica.

-Actor, músico, bailarín. ¿Surge algún tipo de conflicto interior?

-No, ninguno. 'Ser' me parece un verbo un poco violento. Yo estoy aquí y hago esto. Y quién soy, no lo sé. Eso es demasiado. ¿Soy tal o soy cual?.., eso no lo sé.

-¿Hasta qué punto le atrae la fusión entra diversas formas de arte escénico? ¿Está el público preparado para estos cruces?

-Creo que sí lo está. Me parece muy interesante que las diferentes disciplinas se puedan alimentar unas de otras. Por la experiencia que tengo con este espectáculo puedo decir que la gente agradece mucho que se hagan cosas que se salgan de lo que se hace normalmente. El público está cada vez más preparado y ávido de este tipo de experiencias.

-¿Qué momento profesional está viviendo?

-Me siento muy afortunado de poder desarrollar lo mío y tener experiencias muy variadas que me alimentan y me hacen crecer mucho. Terminamos en San Sebastián los cuatro años de periplo con 'En el desierto', aunque nunca se puede decir que no lo volvamos a hacer. Ahora estoy con una serie de televisión y también preparando 'Las Troyanas', de Eurípides, para el Festival de Mérida. Soy el único hombre en un reparto con Aitana Sánchez Gijón y otras cinco actrices.

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