«Se ha entendido nuestra propuesta»

George Evelyn, alias Nightmare on Wax, en Gazteszena.
George Evelyn, alias Nightmare on Wax, en Gazteszena. / J.G.A.

Los responsables de Dantz Festival hacen un balance «súperpositivo» de la primera edición

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

«Cansado pero contento», Jokin Telleria responde al teléfono prácticamente de 'gaupasa'. La clausura de Dantz Festival se prolongó hasta las primeras luces del día y ayer por la mañana aún había muchos flecos por cerrar. Aún es pronto para un análisis sosegado de lo que ha supuesto la primera edición del nuevo certamen de música contemporánea y electrónica de Donostia, pero su director se anima a realizar una valoración de urgencia. «El balance es súperpositivo. Hemos sacado adelante un festival complejo con una fuerte base local y un gran número de artistas internacionales entre los que han destacado los periféricos o más exóticos. La colaboración público-privada ha funcionado, no ha habido ninguna cancelación o retraso, hemos demostrado que la música electrónica puede conciliar planes nocturnos y diurnos, y en definitiva, se ha entendido nuestra propuesta artística y cultural», opina.

Y ello pese a que en su estreno, Dantz no ha reunido a grandes multitudes. Las actuaciones gratuitas de DJs locales en la plaza Nestor Basterretxea, en el exterior de Tabakalera, se animaban más hacia el final de la tarde y las funciones de pago en la Sala Patio han sobrepasado el medio aforo, lejos del lleno, pese a reunir propuestas tan interesantes como los internacionales Kiki Hitomi, Islam Chipsy y Skip&Die. ¿Esperaban más público en su debut? «No, porque era la primera edición y la electrónica tampoco mueve masas. Un 'sold out' lo consigues con los años», responde Telleria, cuyo objetivo más bien era que la gente descubriera otros tipos de música electrónica y a los artistas locales del entorno.

En su línea editorial, Dantz proponía al espectador abrir sus oídos a propuestas menos frecuentes y más experimentales. Las principales tuvieron lugar en la Sala Z de Tabakalera, donde no se registró tanto público como en otras citas más asequibles. «No estamos acostumbrados a disfrutar de actividades en las que tengamos que estar supercallados. Debemos seguir trabajando en ese sentido porque partimos de la base de que cualquier música se puede bailar, incluso la experimental. Una vez que te sientas cómodo con cosas más avanzadas o diferentes, más fácil será que bailes», apunta.

Lo que funcionó perfectamente y sin ningún tipo de peros fue Gazteszena, donde el sábado noche una alegre multitud bailó al son de Nightmares on Wax, Session Victim, Daniel Haaksman y un apabullante elenco de pinchadiscos locales. Pese a creer firmemente que la electrónica «es mucho más que noche y fiestón», Telleria admite que programar en horario nocturno «es una apuesta más segura», sobre todo tras la labor de «calentamiento» realizada por los discjockeys de Nestor Basterretxea. «Gazteszena funcionó solo» y en las barras se agotaron algunas existencias por falta de previsión.

¿Significa eso que el próximo año priorizarán la noche sobre el día? El director de Dantz responde negativamente y considera oportuno «insistir» en la faceta diurna del certamen. «No buscamos el llenazo y nos gusta el aspecto familiar que ha presentado la plaza de la entrada a Tabakalera, con gente de todas las edades sentada en las gradas y disfrutando de la música. Es un terreno a trabajar y a enfocar de manera amena y simpática porque, encima, no cuesta esfuerzo. Además, curiosamente muchos DJs nos han dicho que prefieren pinchar de día», añade.

La próxima edición

Por tanto, parece seguro que en 2018 habrá segunda edición de Dantz si el festival tiene el apoyo que este año ha recibido de Tabakalera, Donostia Kultura y la Diputación. No está claro si las fechas serían las mismas o se retrasará a otoño -«es una cuestión que debemos valorar»- pero no tienen duda de que la vieja fábrica de tabacos debe seguir siendo el eje en torno al cual pivote el certamen. También quieren seguir apostando por la Sala Patio como uno de los escenarios principales, pues pese a que puede resultar muy grande y un tanto «institucional», es un espacio con cantidad de posibilidades y «escénicamente, una gozada».

Entre los aspectos a limar, cita cuestiones «operativas» relacionadas con los horarios y las taquillas, así como «mejorar» el tema de la venta de entradas. Por lo demás, dicen haber trabajado «con mucha fluidez» y la experiencia les ha servido «para pisar el terreno y ver qué dificultades hay». «Los siguientes años lo tendremos más fácil porque, de momento, la gente ya se ha quedado con el nombre de Dantz», concluye.

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