Un edificio municipal de acceso limitado

I. A. SAN SEBASTIÁN.

El Palacio Miramar es un edificio desconocido para muchos donostiarras. Fue residencia de la Familia Real, hasta 1930, y una vez proclamada la República, pasó a manos del nuevo gobierno. El Ayuntamiento intentó su traspaso, pero la propuesta no cuajó. En 1941 se devolvió Miramar a su legítimo propietario, Alfonso XIII, que acababa de fallecer en el exilio, por lo que la propiedad pasó a partes iguales a sus cuatro hijos vivos.

En 1958 el condominio sobre la finca se disolvió, segregándose la propiedad y quedando a manos de Don Juan el palacio y los jardines actuales. En 1963 sus hermanos vendieron los terrenos, sobre los que se construyeron viviendas. En 1972 el Ayuntamiento compró el edificio por 102,5 millones de pesetas y se permitió el acceso a los jardines. Desde entonces, el inmueble ha acogido distintos actos y es sede de los Cursos de Verano de la UPV. Pero al margen de estos eventos, sus dependencias permanecen cerradas al público.

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