Durangoko Azoka, el cambio tranquilo

En la presentación de la 52 edición se hizo hincapié en el carácter de esfuerzo compartido que tiene Durangoko Azoka./MORQUECHO
En la presentación de la 52 edición se hizo hincapié en el carácter de esfuerzo compartido que tiene Durangoko Azoka. / MORQUECHO

A partir del miércoles, compatibilizará durante cinco días el impulso a los creadores con la dimensión comercial, clave para el sector editorial y discográfico | La 52 edición consolidará la transformación que está viviendo el mayor escaparate de la cultura vasca

NEREA AZURMENDISAN SEBASTIÁN.

Hasta hace unos años, lo complicado en Durango era decidir qué libros o qué discos comprar. Ahora a ese ejercicio se le añade otro: elegir en cuál o cuáles de las decenas de actividades culturales vinculadas a la Azoka participar. Tal como recuerda Nerea Mujika, presidenta de Gerediaga Elkartea, la entidad que organiza la feria, «desde el principio se han realizado actividades paralelas en torno a la cultura vasca, pero el propio nombre de 'feria del libro y el disco vascos' muestra cuál fue su principal característica durante muchos años». A la feria de Durango se iba a ver, a ser visto, a curiosear y a comprar. No había muchas más opciones.

Hace ya unas cuantas ediciones, la cosa comenzó a cambiar, y todo parece indicar que en la 52 edición, que comenzará el próximo miércoles, día 6, se consolidará la metamorfosis que se ha producido en la última década. En ese período ha habido momentos en los que se han encendido las alarmas económicas; Gerediaga ha pasado por alguna que otra crisis interna; se han planteado serias dudas acerca de la viabilidad de la Azoka... No obstante, aunque la situación, agravada por la crisis económica, no haya sido sencilla, Durangoko Azoka ha seguido evolucionando.

Datos

Fechas
Del 6 al 10 de diciembre.
Horario de Landako
de 10.30 a 20.00 horas
Espacios con programación propia
Areto nagusia; Ahotsenea; Saguganbara; Plateruena; Irudienea; Szenatokia; Kabi@.
En las redes sociales:
@durangokoazoka (Twitter). Hashtags propuestos #52DA, #SormenarenLurraldeaDA. Tambien en Facebook (DurangokoAzoka), Instragram (durangoko_azoka) y Flickr (durangokoazoka)

Las transformaciones se han materializado poco a poco, sin volantazos radicales, controlando la repercusión pública de las tensiones que hayan podido surgir en el proceso. A lo largo del mismo, la feria ha cambiado de nombre -en 2013 pasó a ser, simplemente, Durangoko Azoka-, ha abierto mucho el foco y está buscando un nuevo equilibrio entre la creatividad y el comercio.

El 'núcleo duro' de Durangoko Azoka sigue estando en los 240 stands de Landako

Además de entre 400 novedades, los visitantes tendrán que elegir entre 200 actos

A juicio de Mujika, «la clave ha estado en contar con un buen grupo de trabajo y en estar en contacto con las personas y los grupos adecuados. Hay que saber escuchar, observar atentamente, y tomar todas decisiones teniendo muy claro cuál es el objetivo. Y el objetivo, en el que yo creo firmemente aunque pueda parecer un tópico, no es otro que convertir Durangoko Azoka en el territorio de la creación y la creatividad». 'Sormenaren lurraldea' es, justamente, el eslogan de esta edición.

Escucharon, por ejemplo, la voz de los creadores en euskera que, hace diez años, preocupados por el rumbo que estaba tomando Durango, crearon Ahotsenea, una iniciativa paralela y en primera instancia ajena a la organización que permitía a músicos y escritores compartir directamente su trabajo con el público. A juicio de Nerea Mujika, aquella iniciativa supuso el inicio de una «nueva fase». Ahotsenea mostró el camino, y en su estela han ido surgiendo otros espacios centrados en las artes escénicas, el mundo audiovisual, la literatura infantil o las nuevas tecnologías.

«Si realmente queremos ser esa gran plaza de la que sentirnos orgullosos, necesitamos distintos compañeros de viaje, tenemos que escuchar sus opiniones y propuestas con total humildad. Es cierto que no siempre resulta cómodo, pero contar con sus aportaciones es lo que ha permitido que el cambio se haya producido de manera natural», afirma la presidenta de Gerediaga Elkartea.

Un momento de visibilidad

El 'núcleo duro' de Durangoko Azoka sigue estando en los 240 stands emplazados en Landako (seis menos que el año pasado), en los que 145 expositores (129 empresas, instituciones y entidades y 16 autoproductores) pondrán a la venta sus productos. Tal como viene siendo habitual, predominarán los libros, que constituyen 257 de las 400 novedades que se presentarán, triplicando casi el número de novedades discográficas.

«Si queremos ser esa gran plaza de la cultura, tenemos que escuchar a los compañeros de viaje» Nerea Mujika, Presidenta de Gerediaga Elkartea

«Durango no es Fráncfort, pero durante unos días nos sentimos un poco más grandes, y eso está bien» Aingeru Epaltza, Escritor

«El libro en euskera apenas tiene presencia pública hasta las semanas anteriores a Durango» Jexuxmari Mujika, Presidente de EEE

Así como resulta difícil concebir Durango sin libros, es difícil imaginar el sector editorial vasco sin Durango. «'Imprescindible' es una palabra muy fuerte pero, sin ninguna duda, Durango es muy muy importante para las editoriales», asegura Jexuxmari Mujika, de Erein, que finalizados los cuatro años de su gestión dejará la presidencia de Euskal Editoreen Elkartea en la asamblea que la asociación de las editoriales vascas, en cuyo catálogo el euskera tiene un peso importante, celebrará durante los días de la Azoka.

«Evidentemente, es importante desde el punto de vista de las ventas, aunque el impacto no sea el mismo en todas las editoriales», afirma, al tiempo que destaca un aspecto directamente relacionado con la circulación de ese «producto cultural de primer nivel» que es el libro: la visibilidad, la promoción. En opinión del presidente de los editores vascos, «aunque en los últimos años hay picos de interés en torno al día del Libro, o en las ferias que se organizan en algunas localidades en verano, el libro, en concreto el libro en euskera, apenas tiene presencia pública hasta las semanas previas a Durangoko Azoka. En ese sentido, es un momento de visibilidad extraordinaria».

¿Y no puede ser también un momento de saturación? Es evidente, a juicio de Mujika, «que lo que se presenta en Durango se gestiona a lo largo de todo el año. Muchos lectores van a ver qué hay, miran, seleccionan, compran lo que quieren leer en el momento y planifican compras futuras. En ningún otro momento del año tenemos tanta información sobre la producción editorial en euskera».

Los stands de Landako son también un reflejo de la realidad de un sector bastante heterogéneo, en el que conviven editoriales que, dentro de los parámetros de la cultura vasca, pueden considerarse grandes, con otras «muy pequeñas», algunas de las cuales incluso han desaparecido en los últimos meses.

En el apartado de las dificultades, Mujika no niega que la apertura a otros ámbitos de la cultura, así como la presencia creciente de obra en castellano, pueden ir atenuando, incluso en Durango, el protagonismo del libro en euskera. Ante esa realidad, «hay que seguir apostando y esforzándose, nunca ha sido fácil...»

«Una plaza más digna»

Nada de lo anterior existiría, y si existiera no tendría mucho sentido, sin los visitantes que, según la cifra que se viene facilitando en las últimas ediciones, rondan los 140.000. Uno de ellos será el escritor navarro Aingeru Epaltza. Este año acude con una obra nueva, la colección de relatos de ambiente montañero 'Mendi-joak'. Por lo tanto, vivirá la presente edición desde esa doble perspectiva.

Como visitante, el papel en el que se siente más cómodo, «lo que más me interesa no son las novedades, que puedo encontrar en mis librerías habituales. Teniendo en cuenta la velocidad a la que desaparecen los libros de las tiendas, Durango me gusta sobre todo porque puedo puedo encontrar libros de hace unos años».

Como autor, aprecia los cambios. «Hubo un momento en el que parecía que el aspecto comercial iba a engullir todo lo demás. Más allá de esperar en el stand a que alguien te pidiera que le firmaras un libro, no había mucho espacio para los creadores. Desde que existe Ahotsenea, se nos ofrece una plaza mucho más digna para dar a conocer nuestros trabajos, para encontrarnos con los lectores, con los que compran nuestros libros y nuestros discos».

«Durango no es la feria de Fráncfort -ironiza-, pero sí es el escaparate que necesita la cultura vasca. Durante unos días, nos sentimos un poco más grandes. Y eso está muy bien».

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