El documental sobre los bacaladeros de Terranova es ya un fenómeno de taquilla

La película del holandés Olivier van der Zee, con imágenes de las mareas de los años 50, 60 y 70 y testimonios de los arrantzales, llena diariamente las salas

El documental sobre los bacaladeros de Terranova es ya un fenómeno de taquilla
Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

«Pienso que el bacalao está en el ADN de los guipuzcoanos», bromea Olivier van der Zee. El fenómeno de taquilla provocado por el documental ‘Arte al agua’ sorprende al propio director, un holandés que residió ocho años en Pasai Donibane. La película sobre los bacaladeros de Terranova llena diariamente una sala del Príncipe donostiarra en una inesperada pleamar de espectadores. «Quería retratar la emoción de la gente que trabajó en el mar y quizás esa emoción se contagia al público», explica van der Zee desde Amsterdam, donde reside ahora.

‘Arte al agua’ se nutre de las impresionantes imágenes que filmaron en su tiempo los propios pescadores, con sus cámaras de Super 8, y que son ahora un poderoso documento periodístico de aquel tiempo, así como de los testimonios grabados ahora con los supervivientes de aquellas épocas de los años 50, 60 y 70 que convirtieron a Pasaia en «la ciudad del dólar». La suma de esos dos materiales consigue un retrato íntimo de los personajes y el reflejo de un momento histórico en una producción de Sincro, de David Berraondo. «Está siendo un inesperado exitazo de taquilla», revela Coro Odriozola, gerente de la empresa Sade.

Una historia por contar

«El éxito de público se debe en primer lugar a que todo el mundo tiene un tío o un abuelo que faenó en aquellas mareas, o trabajó en algo relacionado con el bacalao, o vivió en Pasajes, o conoció aquellos años de esplendor», reflexiona en voz alta Olivier van der Zoe. «La película ha tenido también una buena acogida en Galicia, pero está funcionando especialmente bien en Gipuzkoa quizás porque buena parte de los protagonistas del filme son guipuzcoanos», agrega.

¿Por qué un holandés se interesa por la pesca del bacalao? «Es una larga historia... Yo me casé con una chica chilena hace años y entonces las condiciones para la reagrupación familiar en Holanda eran muy estrictas para un trabajador autónomo como yo. Había venido al País Vasco por primera vez en 1992 y desde entonces un trozo de mi corazón se quedo aquí. Así que, como tenía amigos en Pasaia y Errenteria, opté por vivir en San Juan». Ahí empezó a realizar varias películas sobre cuestiones vascas y ahí, en los bares y en las tertulias de la plaza, escuchó muchas veces testimonios y recuerdos del bacalo y Terranova.

«El propio nombre de ‘Terranova’ evoca ya un sonido mítico», dice el realizador holandés. «Pronto descubrí que ahí había una historia que contar, y más cuando supe que algunos de los pescadores tenían imágenes filmadas con las cámaras de Super 8 que compraban en la misma Canadá». En la Filmoteca Vasca aparecieron más imágenes «y luego David Berraondo, productor ejecutivo y coguionista, consiguió muchas más en un trabajo espectacular».

Son imágenes que recogen el trabajo en los barcos en los momentos de mayor intensidad, pero también los tiempos de descanso y diversión en los puertos canadienses y hasta escenas luctuosas cuando alguno de los arrantzales moría en aquellas largas faenas de varios meses fuera de casa.

Testimonios íntimos

Ese material se completa con los testimonios grabados en la actualidad a las personas que vivieron aquellas aventuras. «Fue un trabajo largo», explica el director. «Yo quería sus recuerdos más sinceros, y para ello grabábamos largas conversaciones, de modo que los entrevistados se fueran relajando y al final afloraran las emociones. Se recuerdan los momentos duros de trabajo, pero también el orgullo de haber sacado adelante a las familias en épocas económicas muy difíciles en España», dice Olivier van der Zee.

Las décadas de los 50, 60 y 70 fueron los años dorados de la pesca, marcados «por faenas de meses bajo durísimas condiciones de tormentas, frío y hielos hasta llenar de bacalao las bodegas de los barcos y traer el pescado ya salado a los puertos para su venta», explican los productores del filme. La empresa Pysbe crecía y Pasaia era llamada «la ciudad del dólar» por la riqueza que traía el bacalao, pero las capturas «comenzaron a escasear a finales de los 70 por sobrepesca y en 1977 Canadá declaró las 200 millas marinas para asegurar el recurso y su explotación propia», dice el dossier de la película. «Finalmente en 1992 se declaró la veda de la pesca del bacalao por la gravísima situación de la especie».

Esa es la historia, pero en la película se cuentan sobre todo «las historias» de sus protagonistas, enfatiza el realizador, que ha vuelto al País Vasco a dirigir la película aunque hace tres años se estableció en Holanda tras once años fuera de casa. «Tocaba volver», resume. Allí realiza ahora programas de televisión, como un documental sobre «el dolor crónico» que también se ha estrenado «con una buena acogida». La misma que este ‘Arte al agua, los bacaladeros de Terranova’, que cada día llena una sala del Príncipe. Va a ser verdad que «el bacalao forma parte del ADN guipuzcoano».

El holandés que eligió Pasai Donibane para vivir y filmó el encierro

Ahora ha vuelto a vivir en Amsterdam, pero durante ocho años residió en Pasai Donibane y puso el foco de su cámara en los vascos, a quienes ha dedicado tres películas. Un día el holandés Olivier van der Zee descubrió una placa en el embarcadero de San Juan en la que se agradecía a los vascos su participación en la batalla de Roncesvalles, y a partir de ahí filmó una historia sobre aquellas leyendas.

Después, en colaboración con el navarro Enrique Urdánoz, dirigió un documental en 3-D sobre el encierro y los sanfermines. Y ahora completa su trilogía vasca con esta película sobre el bacalao y Terranova, con protagonistas también gallegos. Van der Zee no descarta volver a realizar un documental en el País Vasco, aunque su trabajo está ahora centrado en Holanda.

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