«El discurso oficial de Venezuela divide, es un discurso de odio, del infierno»

Óscar Marcano en las Jornadas Futuro en Español.
Óscar Marcano en las Jornadas Futuro en Español. / L. J. Ruiz

«El 80% de la población ya sabe que el camino que propone el chavismo es un camino suicida para el futuro», dice el escritor venezolano

LUIS JAVIER RUIZSantiago de Chile

Óscar Marcano ha llegado a Chile con la lista de la compra. No busca ni ‘souvenirs’ ni productos tecnológicos ni tabaco. Lo que le han encargado es una larga lista de medicamentos, imposibles de encontrar en su Venezuela natal. Participa en las Jornadas Futuro en Español y monopoliza conversaciones con un tema estrella: Maduro, los excesos del régimen y el futuro que le espera al país sudamericano. Él quiere ser optimista: “El 80% de la población ya sabe que el camino que propone el chavismo es un camino suicida para el futuro”.

-Venezuela ocupa cada día más espacio en los medios de comunicación. La distancia quizá difumina la realidad. ¿Qué está pasando en el país? ¿Cómo es el día a día?

-En Venezuela hay una crisis humanitaria que el gobierno no ha querido reconocer, pero los especialistas en todas las áreas tienen esas cifras, tienen los hechos y tienen los datos que son duros. Hay una crisis de salud y una crisis alimentaria. Ambas han sido declaradas por la Asamblea Nacional, no es que se las estén inventando.

-El presidente Nicolás Maduro insiste en la celebración de la Constituyente. Todo tras más de un centenar de días de protestas que han dejado imágenes de violencia extrema.

Llevamos 92 muertos en 105 días de protesta. Los vídeos te hablan de la brutalidad, de la indolencia, del carácter desalmado de una gente a la que no le importa que le graben, como si de verdad tuvieran el poder. Es una inconsciencia tan grande… Estos personajes actúan como si fueran dioses, como titanes, sin límites y de manera desmedida. Tienen la certeza equivocada de que van a estar siempre ahí y es una gran inconsciencia. Hay un sector de ellos que sabe que llegará el momento en el que, si quieren tener futuro, tendrán que pasar a la oposición. Venezuela no hay ningún tipo de conciencia. Hay excesos, abusos y arbitrariedad desde el poder.

-El origen de la situación actual está en la declaración de ‘desacato’ de la Asamblea Nacional por parte del Ejecutivo.

-En Venezuela hay una institucionalidad divida en estos momentos. Los poderes públicos tienen dos dueños. Por un lado está el Ejecutivo y el poder judicial, que están en manos del gobierno, de las fuerzas del PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) y sus alianzas y, por otro, el poder legislativo y una parte de lo que se llama el poder ciudadano, que es la Fiscalía General de la República que, digamos, están del otro lado. A raíz de las sentencias que declaraban en desacato a la Asamblea Nacional se rompió el hilo constitucional y se produjo lo que la oposición ha llamado un golpe de estado incruento y de facto. Así, una de ellas tiene voz y otra tiene voz y el respaldo de las armas, de la Guardia Nacional Bolivariana. Las otras fuerzas, el ejército, la aviación y la marina no se han pronunciado abiertamente.

-¿Y qué papel están jugando cada una de ellas?

-Hoy la Asamblea Nacional toma medidas para ir avanzando en su institucionalidad mientras que el gobierno hace las suyas tratando de instaurar una asamblea constituyente. Serán unas elecciones que se van a ganar por un voto porque no hay oposición. Fue, desde todo punto de vista, irritable e ilegal. La fórmula para la constituyente es demasiado burda y todo fue diseñado con la venia del consejo nacional electoral, que ese prestó a ello diseñando una ley a medida del gobierno.

-¿Y pese a todo, usted asegura ser optimista?

-Soy optimista porque he vivido todo el proceso desde que empezó y porque antes era imposible. Ahora ya no gracias a la vía de los hechos y por todos esos indicadores. La gente se ha dado cuenta de que este señor representa todo menos el futuro, la independencia económica y el progreso que vendieron con la redistribución de la riqueza y el castigo a los que la creaban. En ocasiones los pueblos deben pasar por circunstancias como estas para aprender. Los hindús tienen una frase que dice que en ocasiones se gana y en ocasiones se aprende. Nosotros estamos en esa fase. Estábamos en Harvard y nos devolvieron a una escuela rural del cuarto mundo.

-Entonces la solución será en breve.

-Se avista un futuro prospero más cercano, pero no hay manera de ver una esperanza en términos del vector tiempo. Pueden ser meses o un par de años, dos o tres. Depende de muchas variables, pero el 80% de la población ya sabe que el camino que propone el chavismo es un camino suicida para el futuro.

-¿Todo en un escenario en el que las reservas de petróleo del país, teóricamente, le tendrían que situar en el extremo contrario en lo que a capacidad económica se refiere?

-El problema es que el presidente Hugo Chávez gobernó primero con un gran carisma y, después, con un gran gasto público. Estamos hablando de 920.000 millones de dólares, una gran inversión de petrodólares. Chávez se montó en la posverdad de que el problema era una cuestión de distribución de la riqueza y distribuyó la riqueza en función de su popularidad. Se subsidió todo y vendió el mito de que el trabajo era una molestia, de que la construcción del trabajo no pasaba por el trabajo sino que había una cosa mágica que, en nuestro caso, es negra y viscosa (el petróleo) y que era solo un problema de venderlo y dividirlo entre todos. Las consecuencias son que tres millones de personas buscan comida en la basura, el 93,3% no puede cubrir su necesidad de alimentos, 6 de cada 10 enfermos de cáncer mueren, el regreso de enfermedades erradicadas a principios del siglo XX y que el 74 por ciento de los venezolanos ha perdido una media de 8,7 kilos, eso, solo en un año. Un país absolutamente quebrado. Ese nivel de dispendio, esta fórmula de República no es sustentable. Perdimos la normalidad hace tiempo y en Venezuela el discurso oficial es un discurso que divide, un discurso de odio, un lenguaje vergonzoso, un lenguaje del infierno.

-Usted ha puesto en marcha el portal Prodavinci. ¿La red se ha convertido en el refugio de los medios que buscan trasladar la verdad?

-Ha sido la alternativa porque son proyectos muy livianos en términos de costes y un refugio para poder hacer algo en mitad del desastre, de la tragedia del periodismo de calidad. Nosotros somos un medio de influencia que agregamos contenido a la noticia. Los hechos ocurren, se produce una noticia, la gente se entera, normalmente, por las redes sociales y nosotros tenemos un escritorio en donde hay periodistas especializados y expertos en la materia. Hemos creado un equipo de expertos dispuestos a explicar las cosas con fuentes, con referencias y mucha data que sustenten la explicación de la noticia y estén dispuestos a ser editados para que el lector entienda las cosas más fácilmente. Nos hemos convertido en un medio de referencia internacional porque respeta el estándar de la calidad del periodismo, de los valores y no hace juego ni a la especulación ni a la posverdad. El periodismo es un oficio sagrado que tiene que ver con los valores, con los principios y en el que no puede haber dobleces, no puedes haber una agenda oculta ni tramas. Esto está lleno de valores.

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