Descubren en Mondragón restos de cerámica de la Edad del Bronce

Restos hallados en la necrópolis de la iglesia de San Juan Bautista de Arrasate. / Aranzadi

Los trabajos de Arrasate Zientzia Elkartea y Aranzadi para desenterrar una necrópolis medieval sacan a la luz un asentamiento prehistórico

KEPA OLIDEN

Una reciente excavación arqueológica realizada bajo la torre del campanario de la iglesia de San Juan de Arrasate ha desenterrado una necrópolis medieval y, como revelación más importante aún, ha sacado a la luz un asentamiento de la Edad del Bronce. Todo ello en una minúscula prospección de 13 metros cuadrados donde además se han descubierto los restos de una antigua fragua medieval.

No era ningún secreto que Mondragón constituía un núcleo de población relevante en torno a la época de la fundación de la villa en 1260. Pero el equipo dirigido por el arqueólogo de Aranzadi Alfredo Moraza ha llevado el reloj de la historia de la localidad casi cuatro mil años atrás.

Unos humildes restos de cerámica de la Edad del Bronce atestiguan que hace 3.500-3.900 años había un poblado donde ahora se levanta el casco histórico. Este hecho evidencia que «ha habido una larga tradición de ocupación humana en el enclave donde ahora se levantan la iglesia y el ayuntamiento», al abrigo del cerro de Santa Bárbara y entre los cursos de los ríos Deba y Aramaio.

Sobre esta ladera orientada al este se fundaría milenios más tarde la villa de Mondragón, cuyos primeros pobladores yacen bajo la iglesia de San Juan. Pero no fueron enterrados bajo el templo que ahora conocemos. Según Moraza, la necrópolis descubierta estaría vinculada «a una iglesia mucho más pequeña que la actual». La parroquia contemporánea se construyó tras el incendio que devastó la villa en 1448. «Antes hubo otro templo de dimensiones muchos más reducidas y del que aún desconocemos su planta o si se era en piedra o madera». El arqueólogo sospecha que los restos de este primitivo templo «seguramente perdurarán bajo la parroquia actual».

Las labores de excavación. / Aranzadi

En torno a estas iglesias se levantaba un cementerio y el objetivo de Aranzadi y de Arrasate Zientzia Elkartea ha sido documentar y confirmar este hecho. En estos trabajos han desenterrado una quincena de esqueletos que, a falta de confirmación, podrían datar de los siglos XII-XIII. Ahora serán sometidos a análisis antropológicos y de laboratorio.

Atuendos modestos

Moraza destacaba la «modestia» de los enterramientos. «Los cuerpos fueron enterrados con un modesto sayo o camisón sin ninguna clase de ajuar». No han hallado ningún anillo o elemento decorativo. Las sepulturas se «disponían en una especie de calles con una determinada ordenación, pero a medida que la villa crece demográficamente se comienza a inhumar sobre anteriores sepulturas, rompiendo así las antiguas». Entre este batiburrillo de sepulturas superpuestas y compartidas es donde han aparecido los restos de cerámica que por sus características corresponden a la Edad de Bronce. Pero Moraza admitía que será muy difícil hallar más restos correspondientes a este asentamiento prehistórico debido a los enterramientos y otras actuaciones que durante siglos se han ido realizando.

Lo que han podido desvelar estas excavaciones es el misterio del obispo de Palencia, cuyos restos también podrían hallarse en esa zona. Al parecer, unas obras en 1991 sacaron a la luz un sarcófago con los restos de los que parecía un prelado y una inscripción que hacía referencia a un obispo de Palencia. Los responsables de la contrata decidieron ocultarlo para evitar la paralización de las obras. Los arqueólogos no descartan que pueda aparecer más adelante.

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