«Como decía Stravinski, cuanto más me limito, más me libero»

Jorge Drexler, en una imagen promocional. /
Jorge Drexler, en una imagen promocional.

La Sala de Cámara del Kursaal recibe mañana a Jorge Drexler, que presentará 'Salvavidas de hielo' (Warner) al frente de un grupo guitarrero

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN.

Aunque mañana en el Kursaal (20.00 horas) actuará en formato de banda «poderosa», Jorge Drexler (Montevideo, 1964) ha grabado su decimotercer disco haciendo uso exclusivo de un solo instrumento: la guitarra.

- ¿De dónde surge la curiosa imagen del título 'Salvavidas de hielo'?

- Es una imagen poética que tenía guardada desde hace tiempo. Me gusta esa paradoja de algo que te mantiene a flote pero de manera efímera. Primero generó un poema, luego una canción y al final fue el título del disco porque me atraía su poder evocador: agua flotando sobre agua. Es un homenaje a lo efímero, a las pequeñas cosas y epifanías de la vida.

«La economía de medios me parece un acto de rebeldía en la sociedad del 'todo ahora'»

- ¿Quién querría abrazarse a un salvavidas que se va a derretir?

- No lo sé pero todos estamos en eso y no hay ningún salvavidas eterno. Muchas de las cosas que nos gustan tienen fecha de caducidad y hay que darles su justo valor en el momento en el que están sucediendo. La gente ve un sentido dramático en la vida y la vida es efímera: es lo que hay. Hay quien se toma el título como una situación no recomendable pero yo lo veo al contrario: me recuerda el valor de celebrar las cosas efímeras mientras suceden.

- En 'Despedir a los glaciares' dice: “El tiempo que todo lo cura, también todo lo derrite'. Otra alusión al hielo en un disco que, sin embargo, suena de lo más cálido...

- El disco está basado en las guitarras, usadas incluso como instrumento de percusión, y un sonido a madera recorre todas las canciones. Respecto a la palabra 'hielo', aparece en el disco dos veces, tantas como 'polen', y curiosamente, por primera vez en mi carrera no hay ningún tema que mencione el 'mar'. Es difícil explicar estas cosas porque los discos los entiendo en el espejo retrovisor, no mientras los hago, y me gustan las figuras poéticas sin que tengan conexión temática con lo que digo.

- Ha aprovechado hasta el último milímetro de la guitarra. Hay percusiones, baterías, 'loops' y sonidos sintéticos pero todos han sido creados con ese instrumento y sus materiales: las cuerdas, la caja de madera, la piel de un banjo, el metal de un dobro...

- La idea partía de una frase de Stravinski que decía: «Cuanto más me limito, más me libero». Se trataba de reducir las variables a una sola y generar el máximo con lo mínimo: en vez de emplear muchos instrumentos de manera superficial, decidí usar uno solo de manera profunda. En esta época el paradigma de nuestra relación con el mundo es el surf porque pasamos por la superficie de las cosas todo el rato. Tenemos más canciones y libros de los que vamos a poder leer nunca... Quería cambiar el surf, saber muy poco de muchas cosas, por la escafandra y el buceo, trabajar en profundidad para saber mucho de una cosa... La economía de medios me parece un acto de rebeldía en la sociedad del 'todo ahora'.

-El disco es muy personal, como corresponde a un buen cantautor. ¿O no le gusta que le llamen así?

- Lo que no me gusta de cantautor es la palabra, con ese diptongo ahí en medio... (Risas) Nunca me identifiqué con esa idea ni dije que era cantautor por escribir y tocar las canciones con guitarra española. Me gustan muchos autores en esa onda pero prefiero no enmarcarme en un género con tantas limitaciones temáticas. Además, yo no tengo que definirme, eso os corresponde a los periodistas, pero como me hacen mucho esa pregunta, suelo decir que soy un cancionista, alguien que relaciona texto con música, y la etiqueta sirve lo mismo para Verdi que para Malú.

- En 'Movimiento' canta «Estamos vivos porque no estamos quietos» y «Si quieres que algo se muera, déjalo quieto». «Yo no soy de aquí pero tú tampoco»... ¿A quién le dedica esos versos?

- Al ser humano como especie y a mí mismo, porque a veces nos olvidamos de que el cambio es una característica inherente a nosotros, que vivimos en un equilibrio inestable: estar vivo significa cambiar... Se la dedicaría también a Donald Trump, que olvida que él tampoco es de allí, que lleva un microsegundo histórico viviendo en el continente americano. En realidad, si hay un lugar del que somos todos es África, de donde vinimos hace 70.000 años...

- En 'Telefonía' hace una defensa -se supone que irónica- de la «telefonía en todas sus variantes», mientras que en 'Silencio' defiende «no desperdiciar una buena ocasión de quedarse callado»...

- Son antagónicas y por eso aparecen seguidas en el disco. No sé si es por mi origen familiar pero acostumbro a tener dos visiones de un mismo tema. Eso te da estereoscopia, más profundidad en aquello que quieres ver. Me gusta que mis canciones tengan un punto de vista aparentemente contradictorio sobre una misma cosa, le da relieve a la realidad, que no es sencilla sino infinitamente densa. Es importante tener perspectiva y ver la realidad desde ángulos diferentes y, de hecho, estoy de acuerdo con las dos canciones: puedes odiar el teléfono por el grado de interrupción que supone pero si no lo tuviéramos tendrías que haber venido a Madrid para hacer esta entrevista. Todos tenemos contradicciones y yo me dedico a ponerlas por escrito y a cantarlas.

- En 'Pongamos que hablo de Martínez' confiesa que dejó Montevideo tras una noche de borrachera siguiendo un «consejo delirante». Omite el nombre del consejero pero no hace falta ser un lince para adivinar que el tal Martínez es Joaquín Sabina...

- (Risas) Es un tema de agradecimiento que tenía que haber escrito hace 22 años, en 1995, pero las canciones tienen sus propios ritmos y eligen su momento. Recién ahora la pude escribir, muy rápido. Eran las 10.00 de la mañana de un día en que escuché por la radio que Joaquín sacaba nuevo disco y a las 13.00 horas ya la había escrito y mandado al homenajeado a través de un mensaje de audio de WhatsApp. Parece que le ha gustado porque me ha enviado mensajes emocionados.

- En 'Abracadabras', cantada a dúo con Julieta Venegas, habla del proceso de componer canciones y lo compara a un hechizo, a la magia... Aunque también se necesita trabajo para activar esa «pluma voladora» a la que alude en 'Quimera'...

- Me gustan las metacanciones, los temas sobre el acto de escribir música. Yo escribo poco, sólo cuando siento una necesidad imperiosa, y si no, me dedico a vivir la vida, a girar, a estar con la familia y tocar con los amigos. Llevaba un par de años sin componer y para mí ese momento es muy importante. Llevo 25 años en esto y puedo asegurar que sigo entusiasmado. Por eso digo que pienso seguir buscando esas quimeras la vida entera: no existe la jubilación.

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