El día en que la dama de 'Jules et Jim' recibió el Premio Donostia

MITXEL EZQUIAGA

Sabíamos que era una gran actriz, la chica que había enamorado a Jules y Jim (y a todos nosotros) en la estupenda película de Truffaut y que había trabajado con todos los grandes, de Orson Welles a Buñuel. Pero en San Sebastián descubrimos que era también una mujer cercana, elegante y sencillamente glamurosa cuando vino al Festival, en 1998, para recibir el Premio Donostia, un galardón que debía haber recogido el año anterior pero quedó aplazado por un accidente doméstico. Nos habló de su pasión por la interpretación y por la vida, piropeó a la ciudad y recibió su premio con una emoción que parecía sencilla de manos de Diego Galán, entonces director del Festival. No le importada seguir siendo recordada como musa de la 'nouvelle vague', pero prefería hablar del futuro. Y seguir luchando contra un mundo que no le gustaba. "Me gustaría volver… pero a trabajar", se despidió. "Este Festival y esta ciudad respiran amor por el cine".

Y volvió. En 2006 la actriz fue la presidenta del jurado. Había sufrido un cáncer pero se declaraba llena de vida. Fumaba aún. Participó activamente en la vida festivalera, aunque al final surgió un palmarés de compromiso que intentó contentar a muchos, como prueba el hecho de que fueran dos peliculas las que recibieron la Concha de Oro exaequo: la irani 'Half moon' de Bahman Ghobadi, y 'Mon fils à moi' de Martial Fougeron. El palmarés fue discutido, como siempre, pero ella fue aplaudida porque seguía siendo la mujer que nos había seducido en pantalla con sus continuas metamorfosis.

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