Cristina Iglesias dona a Donostia «la obra más importante» de su carrera

Iglesias y Eneko Goia, tras la firma del acuerdo/S. SANTOS
Iglesias y Eneko Goia, tras la firma del acuerdo / S. SANTOS

La artista donostiarra dona la pieza a la ciudad, que se encargará de financiar su construcción en colaboración con la iniciativa privada

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

La escultora Cristina Iglesias firmó este viernes la donación de la obra que realizará en el interior del faro de la isla de Santa Clara y que está llamada a convertirse en «la más importante» de su carrera, según indicó la propia artista. Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) y el alcalde donostiarra, Eneko Goia, han formalizado este viernes el acuerdo para la realización de una intervención artística en este enclave de Santa Clara, una obra aún sin presupuestar, pero que asumirá el Ayuntamiento en colaboración con la iniciativa privada. De esta forma, recordó Goia, se da un nuevo paso en este proyecto con el que Donostia «salda su deuda» con esta creadora de reputación internacional, que cuenta con obras en Bilbao y Vitoria, pero no en su ciudad natal. En todo caso, Iglesias negó la existencia de deuda alguna hacia su persona por parte de San Sebastián, aunque se mostró encantada con un proyecto que podría estar finalizado en otoño del próximo año, pero que abrirá sus puertas al público en verano de 2019.

La intervención de Iglesias en el interior del faro de Santa Clara –un espacio de casi cinco metros de altura y de 9 x 7,60 metros cuadrados de superficie–, consistirá en la creación de un espacio vacío en el interior de un vaso de bronce que ocupará la práctica totalidad de la planta del edificio. Esta obra exigirá la transformación radical del interior del faro, actualmente dividido en dos plantas con cuatro estancias cada una. Lejos de albergar un sentimiento de acreedora de una deuda por parte de la ciudad, la escultora donostiarra agradeció «la complicidad» del Ayuntamiento donostiarra en la realización de «una obra que será la más importante de mi carrera y una aportación al lenguaje de la escultura internacional» mediante «una experiencia única».

Recalcó Cristina Iglesias el carácter de «oportunidad» de este proyecto, que llega –según dijo– «en el momento perfecto de mi carrera para hacer» esta obra. Auguró que su intervención en la isla de Santa Clara «también va a ocupar un lugar desde el punto de vista internacional».

Luz y sonido

La obra, aún sin título «aunque no será muy rebuscado» y en la que trabajan ya los operarios de Alfa Arte de Eibar, se realizará casi con toda seguridad en bronce, incluirá elementos en acero inoxidable, «aunque aún no sé el color». En cualquier caso, explicó la escultora, «el vaciado de la casa hará que ese sonido lo podamos trabajar, al igual que la luz» de las ventanas podrá «tamizarse con alabastro» o con otro material aún por decidir. La intervención que concibe Cristina Iglesias para Santa Clara se sitúa en línea con otras obras suyas relacionadas con el mar y los océanos, aunque ésta es la primera vez que trabaja en un faro. Su intención es provocar una reflexión entorno a «la conservación de la naturaleza, de las costas» porque «el arte también puede traer luz», recordó. La artista calificó su proyecto como «humilde», pero a la vez «muy fuerte en esa experiencia que brindará a los espectadores».

La intervención jugará con la percepción del espectador, mediante este vaso de bronce con relieves, generador de un efecto de «ilusionismo de ser más profundo de lo que en realidad es o mediante aparentes conexiones no reales con otros lugares de la bahía», explicó Iglesias, consciente de que las dificultades de explicar una obra sin la ayuda aún de bocetos o algún otro soporte visual. La artista también manifestó su deseo de que el espacio se convierta en un lugar en el que se celebren «eventos y discusiones», preferentemente relacionados con la preocupación por la conservación del medio ambiente.

Propiedad del Ayuntamiento

El acuerdo firmado contempla que la obra física será propiedad del Ayuntamiento, mientras que la artista conservará los derechos derivados de la propiedad intelectual de la creación, al igual que los bocetos y maquetas relacionados con la intervención, con el compromiso de cederlos gratuitamente a la ciudad en una ocasión para su exposición pública como parte de una muestra monográfica sobre la obra. El Ayuntamiento, por su parte, se encargará de producir e instalar la escultura, financiar el proyecto y del mantenimiento del enclave tras su inauguración. En este punto, Goia adelantó que «elaboraremos un plan de financiación y buscaremos colaboraciones privadas».

El proyecto, aún en proceso de gestación, incluirá un servicio de traslados a la isla, más allá de la barca que cubre el trayecto en temporada veraniega, pero cuyo diseño de horarios y frecuencias todavía deben concretar los servicios municipales. «Trabajamos en tanto en la gestión de la obra como en el proyecto del transporte a la isla con una idea ya bastante clara», explicó el alcalde, que no quiso adelantar más detalles al respecto.

La intervención artística sí preservará el faro, que funciona con autogenerador y por control remoto, así como el aspecto exterior de la edificación y la escalera de caracol que asciende por su interior. En cuanto al proceso de construcción, «tiene que haber una estrategia de montaje muy detallada», indicó Cristina Iglesias, que explicó que el vaso en bronce generador de ese espacio vacío «se trasladará a la isla en varias partes, mientras que otras piezas las haremos en el propio lugar». La artista y los técnicos municipales tampoco aún decidido aún si se podrá acceder a la terraza del faro. «Convertiremos ese lugar único en algo aún más especial».

Lo que sí dejó claro Goia es que la obra no perturbará el encanto de la isla de Santa Clara. «La isla ofrece una ventaja, que es la dificultad de acceso. Hay que preservar ese encanto. Evitaremos determinadas situaciones que no gustan a nadie», adelantó el alcalde donostiarra, antes de añadir que «las visitas deben ser controladas para preservar la isla y la obra. Queremos que sea un entorno controlado. Están sobre la mesa todas las cuestiones y ninguna». Y zanjó :«Evitar el riesgo de masificación es fácil en un espacio interior y con una puerta. Puedes regularlo».

Goia señaló que los próximos pasos en este proyecto consisten en «la elaboración de un proyecto, en el que ya trabajamos, para solicitar la cesión del faro a la Autoridad Portuaria de Pasajes», con cuya buena disposición cuenta ya el Ayuntamiento. «Y luego, llevarlo a cabo, hacerlo realidad en un proceso generador de ilusión». El alcalde donostiarra vinculó este proyecto al ‘legado’ de la Capitalidad Cultural Europea del pasado año y recordó que la génesis de la obra se remonta a la concesión del Tambor de Oro 2016 a Cristina Iglesias.

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