El Conservatorio de Donostia denuncia la «insostenible» situación de su sede

Luis San Sebastián y Junkal Guerrero, en la escalera principal de Conservatorio. Tras ellos, estuches de contrabajos que se guardan en el rellano por falta de espacio./USOZ
Luis San Sebastián y Junkal Guerrero, en la escalera principal de Conservatorio. Tras ellos, estuches de contrabajos que se guardan en el rellano por falta de espacio. / USOZ

La dirección exige en el Parlamento Vasco una solución a los problemas en el edificio Easo | Goia lanza la idea de aprovechar la actual estación de Easo para una posible reubicación con ocasión del soterramiento de las vías

Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLASAN SEBASTIÁN

La dirección del Conservatorio Francisco Escudero de San Sebastián denunció ayer en el Parlamento Vasco que la situación del Edificio Easo que ocupa el centro desde el año 1933 es «insostenible». Tanto el director, Luis San Sebastián, como la jefa de estudios del conservatorio, Junkal Guerrero, pidieron a los partidos presentes en la Cámara una solución a los graves problemas de espacio y mantenimiento que padecen desde hace décadas. Los responsables académicos expresaron su decepción ante la falta de respuesta de las instituciones a una situación que viene de lejos, a la vez que revelaron que una de las posibles soluciones al problema sería la construcción de un nuevo conservatorio aprovechando el soterramiento del Topo de la Plaza Easo.

Goteras y humedades, problemas de accesibilidad, ausencia de espacio y de salas de audiciones, hacinamiento en las aulas y en dependencias como la sala de profesores... La lista de deficiencias que enumeraron ayer Luis San Sebastián y Junkal Guerrero parecía no tener fin. El director y la jefa de estudios del Conservatorio Francisco Escudero comparecieron ante la Comisión de Cultura del Parlamento Vasco para responder a una interpelación sobre el estado del centro planteada por EH-Bildu. Los problemas en el Edificio Easo, recordaron, vienen de lejos. El primero y fundamental es que la sede no está preparada para acoger las instalaciones de un conservatorio del siglo XXI.

Problemas del centro

1. Falta de espacio.
35 aulas para 57 profesores y más de 350 alumnos.
2. Ausencia de auditorio.
El conservatorio tiene que contratar espacios externos para los conciertos y los actos académicos.
3. Sala de profesores.
Apenas 14 metros cuadrados y cuatro ordenadores para los 57 docentes.
4. Climatización.
La falta de aislamiento provoca bruscos cambios de temperatura.
5. Humedades.
Las dependencias que miran al norte tienen goteras y filtraciones que se intentan solucionar con plásticos.
6. Comedor.
Se ha habilitado un pequeño comedor en un pasillo, claramente insuficiente para los más de 350 alumnos.
7. Accesibilidad.
El acceso a los cuatro pisos es a través de escaleras, con la excepción del montacargas que da al patio interior. Los discapacitados necesitan la ayuda del conserje para entrar.

El Edificio Easo, diseñado por el arquitecto Juan Rafael Alday, abrió sus puertas en 1933 como sede del conservatorio de Donostia. El inmueble desempeñó inicialmente con nota la función para la que había sido concebido, pero con el paso del tiempo el aumento de los alumnos y las necesidades derivadas de una especialización cada vez mayor empezaron a poner de manifiesto sus carencias. La prueba más evidente de que el edificio resulta escasamente funcional es que tanto la Policía Municipal como los Bomberos, servicios que durante décadas compartieron el inmueble con el conservatorio, se han mudado a unas dependencias más modernas.

Aulas a 40 grados

La lista de problemas empieza por la falta de espacio. El director, Luis San Sebastián, recordó que el edifico presenta serias limitaciones para dar cabida a los más de 350 alumnos y 57 profesores. La mayoría de las 35 aulas que se han ido habilitando para dar respuesta a las 24 especialidades que se imparten son muy pequeñas. «Hay aulas que apenas miden 14 m2», insistió el director, que recordó que las estrecheces hacen que los pasillos del conservatorio desempeñen muchas veces las funciones de almacén con el consiguiente riesgo para la seguridad de alumnos y docentes. La falta de espacio determina además la carencia de un auditorio, una situación que se solventa alquilando espacios externos para los conciertos y los actos académicos con el consiguiente sobrecoste que ello comporta.

La falta de espacio no es el único problema. Los arquitectos de hace 85 años no tenían en cuenta aspectos como la insonorización, así que es posible escuchar desde la primera planta los ensayos que realiza un alumno de trombón en la cuarta. Cuando se bajaron los techos para tratar de poner fin a las reverberaciones que obligaban a alumnos y profesores a taparse los oídos con tapones se generó un problema adicional: el calor. «Hubo días en que se dieron clases a 40 grados», constató Junkal Guerrero, que añadió que el aire acondicionado que se instaló para acabar con esa situación «es insostenible» y encarece la factura energética del centro.

«El conservatorio es un congelador en invierno y un horno en verano»

«Hay aulas tan pequeñas que hay que sacar las mesas a los pasillos»

«El edificio es un congelador en invierno y un horno en verano», resumió la jefa de estudios, que habló también de las goteras y las humedades que sufren las dependencias de la fachada que mira al norte. «Se han tenido que poner plásticos para tratar de evitar las filtraciones», detalló. Tanto la jefa de estudios como el director insistieron en que esas deficiencias constituyen síntomas de «una dejadez histórica en lo que se refiere al mantenimiento» del inmueble. «Se ha funcionado siempre a base de parches, pero con los años la situación se ha ido deteriorando hasta volverse poco menos que insostenible», denunciaron.

Preguntados en su comparecencia parlamentaria por las posibles soluciones, Luis San Sebastián y Junkal Guerrero recordaron que la protección que tiene el edificio obstaculiza una remodelación en profundidad. «Nosotros somos profesores, no técnicos», indicaron los responsables del centro, que revelaron que el alcalde de Donostia visitó la semana pasada el conservatorio. «Nos dijo que ampliar las instalaciones ocupando el espacio que dejaron los Bomberos era imposible porque hay planes para trasladar allí servicios municipales», pero que podría estudiarse la alternativa del emplazamiento en la actual estación ferroviaria de la plaza Easo, ampliada quizás en terrenos liberados por el soterramiento de la playa de vías que conllevará el Metro.

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