ComikD duplica sus visitantes

Salón Internacional del Cómic y Manga de San Sebastián

Un total de 14.000 personas han llenado los espacios del Kursaal en el Salón que terminó este domingo

Gran ambiente en todas las actividades de la jornada final del salón. /Arizmendi
Gran ambiente en todas las actividades de la jornada final del salón. / Arizmendi
RICARDO ALDARONDOSan Sebastián

Por la mañana del domingo ya se había superado con creces la afluencia de público de toda la edición del año pasado. Y a última hora de la tarde aún había gente que se resistía a abandonar ese planeta de criaturas fantásticas, diseños de fantasía infinita, héroes de todo calibre, juegos inagotables y seres profundamente humanos, en que se ha convertido el Kursaal desde el viernes.

El Salón Internacional del Cómic y Manga de San Sebastián cerró sus puertas este domingo a las ocho de la tarde, y las cifras confirmaron los buenos presagios: ComikD ha duplicado la cifra de asistentes del año pasado, y en esta segunda edición se han contabilizado un total de 14.000 visitantes, frente a los 7.000 de 2017. La enorme cola de público ávido por entrar al recinto que se podía observar el sábado a la hora de apertura, a las once de la mañana, ya fue una imagen del interés despertado.

También se confirma que la ampliación del espacio que se ha producido en esta edición era necesaria y no ha resultado sobrante. «En un momento de la tarde del sábado llegaron a estar 3.000 personas dentro del Kursaal al mismo tiempo. Si no hubieramos ampliado a todo el edificio, con los dos cubos, el sábado hubiéramos tenido que cerrar las puertas a media tarde y la gente hubiera tenido que hacer largas colas, debido a la afluencia que tuvimos», explicaba el director del encuentro, Óscar Goñi.

Si bien en la primera jornada el público aún tenía que asumir que había que explorar mucho más allá del espacio conocido del año pasado, el sábado ya estaban llenos todos los nuevos espacios con la gran cantidad de público de todas las edades que acudió a la cita.

El público ha abarrotado también en los 62 stands ubicados por todo el Kursaal.
El público ha abarrotado también en los 62 stands ubicados por todo el Kursaal. / I. Arizmendi

En esa aventura de descubrimiento que ha constituido el recorrido por el Salón, no solo había actividades alrededor del cómic. El concurso de cosplay celebró su segunda jornada de nuevo con Laura Chamorro como maestra de ceremonias y volvió a estar a rebosar de público con otra colección de atuendos de creación propia.

Si los stands han pasado de los 24 del año pasado a los 62 de esta edición, además ha habido exposiciones de Star Wars, de superhéroes, de Astérix, de autores, de las creaciones de Víctor Marín... Pero también se han producido novedades como la zona de máquinas recreativas antiguas, «que es de las que más éxito ha tenido», o la entrega de premios con las que el Salón reivindica el trabajo de los artistas y encuentra otro punto de identidad para el evento donostiarra. Otro punto álgido ha sido la zona dedicada a Corea «que está teniendo una pujanza espectacular». Y resultó sorprendente la acogida del teatro japonés, que «llenó la sala de Cámara».

Indagando entre los libreros, Mikel Bao, de la librería Joker de Bilbao, que comparte el stand con Astiberri, consideraba que «esto tiene tirón porque se ha visto muchísima gente. El público pregunta por cosas, algunas no podemos tenerlas porque no podemos traer todo, pero el público se interesa mucho, y también compra bastante».

Dos líneas de público

Para Bao «está claro que hay dos tipos de público en el Salón, el fan que viene a buscar libros que les faltan, a conocer a los autores, a que les firmen libros y también a conocerse entre ellos, y este público es mayoría, al menos un 60%; y luego está el público de paseo, que siente curiosidad y tienes que ayudarles a entrar en el tema. Creo que los dos públicos se combinan muy bien».

En Época Distribuciones, el puesto de los productos de Norma Editorial, echaban de menos un poco más de venta. «El público se interesa, pero a la hora de comprar es más complicado», señalaba Fernando López. «Ha aumentado mucho el número de puestos con respecto al año pasado y quizás hay que repartir más». Aún así, han funcionado muy bien algunos de los valores seguros de la editorial, clásicos de distinta tendencia como Jacques Tardi y Alejandro Jodorowsky. También las obras de los autores que han venido a firmar, como Belén Ortega con su serie ‘Millenium’, Antonio Altarriba con ‘El ala rota’ o el homenajeado Juan Giménez. «Las firmas tienen mucho tirón», asegura.

En el cercano puesto de Ponent Mont, otra editorial puntera, estaban encantados con las ventas. «No paramos de vender», comentaba Alex Aleu, mientras despachaba unos atractivos posters que «son un plus, pero a mí lo que me funcionan realmente son los libros, autores como Jiro Taniguchi y el cómic histórico se están vendiendo muy bien, además de las novededes. El Salón del Cómic está creciendo de forma exponencial y tiene un potencial increíble». En otros puestos se ofrecían también revistas y libros de coleccionista, con números míticos de revistas como ‘Totem’ y ‘Metal Hurlant’.

Como autor, Antonio Altarriba, se mostraba encantado de que «sin tener una novedad que presentar, he firmado mucho», tanto de sus libros con Keko, como ‘Yo, asesino’, como de los que ha hecho con Kim, caso de ‘El ala rota’». Y como curioso, «porque yo voy preguntando a todo el mundo cómo le va», y concluía que «se ve contentos a los libreros, y eso es bueno para el Salón. San Sebastián tiene muchos atractivos para un evento como este, por su tradición cultural, porque estamos al lado de Francia que es la gran potencia europea de producción de cómic y, cómo no, porque hemos tenido una intendencia culinaria más que destacable». Para septiembre anuncia la continuación de una de sus obras, con ‘Yo, loco’.

Las tropas del K-pop y la cultura coreana irrumpen con fuerza

El K-pop y la cultura surcoreana en su conjunto son los nuevos habitantes del salón del cómic, y aunque a primera vista no parecen tener mucha relación con este mundo de viñetas, los productos ofertados en los stands indicaban lo contrario; pósters, sudaderas y otros objetos promocionales de grupos como BTS, EXO y Big Bang han inundado varios de los puestos repartidos por el Kursaal.

Según explican las integrantes de la Asociación Han-a, grupo dedicado a la promoción de esta cultura, el K-pop tiene una estrecha relación con el manga, debido a que «muchos seguidores descubren esta música a través del anime, por lo que a menudo ambas son aficiones compartidas».

Así lo corroboran las jóvenes que el domingo participaron en la exhibición de baile coreano, quienes relatan haberse aficionado al K-pop gracias a las series japonesas, en las que muchas veces aparecen canciones de estos grupos. Muchas de ellas ya bailaban antes de descubrir este estilo, y consiguieron reunir a un amplio público alrededor de la pasarela en la que se movieron al ritmo del dance-pop computerizado y enérgico tan característico de este subgénero, aunque también hubo lugar para coreografías más líricas.

La Asociación Han-a fue la encargada de amenizar la tarde en el salón, pero ofreció actividades variadas durante todo el fin de semana, con talleres de baile, juegos tradicionales y escritura y sesiones de karaoke. Ha sido su primera incursión en el Salón Internacional del Cómic y Manga de San Sebastián, pero la «gran afluencia» que tuvieron en sus actividades indica que han venido para quedarse.

Una industria basada en el sacrificio

En ComikD también ha habido oportunidad de hablar, como es natural, de la situación actual del cómic en España, que pese a valorarse de «muy positiva», según comentaba este domingo Koldo Azpitarte en una de las charlas ofrecidas por el salón, tiene «muchas luces y sombras».

Debatieron sobre ello también los creadores Antonio Altarriba y Agustín Ferrer, quienes destacaron la idea de que el de las viñetas es un mercado que «está subiendo en España y que tiene mucho éxito en el exterior, pero está sustentado en el sacrificio de los autores» ya que las ganancias recibidas «no dan para subsistir» durante los uno o dos años que cuesta llevar a cabo un proyecto creativo. Añadían que los editores apuestan por publicar traducciones y reediciones el 90% de las veces, dado el menor coste de éstas.

Salón del Cómic 2018

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