Colonia para niños

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

Aestas alturas ya no me voy a extrañar por nada y menos que por nada, por la querencia del altermundialismo a buscar referentes en las series de televisión que manufacturan y exportan con notable éxito las grandes cadenas del Imperio. Si alguien espera encontrar menciones a la cinematografía soviética, las telenovelas venezolanas o las cinematografías periféricas en el discurso de la autodenominada «izquierda transformadora» va dado. Desde que los profesores de Ciencias Políticas de la Complutense encontraron en 'Juego de Tronos' la piedra Rosetta que les permitía descifrar la realidad sólo confío en que 'Yo, Claudio' no les coloque al borde del ictus. Ítem respecto a ese sector del empoderamiento y la emancipación que, desde posiciones supuestamente anticapitalistas, un día entrona a Khaleesi, al siguiente encuentra la transgresión total en 'Mindhunter' y al siguiente descubre 'El cuento de la criada'. Detengámonos en esta última: el relato fue escrito en 1985 por Margaret Atwood -una canadiense-, publicado por primera vez en castellano en 2001 -en medio de la inopia de crítica y público-, adaptada al cine -con producción alemana-, al teatro -con producción británica- y hasta convertida en una ópera -a manos del compositor danés Poul Ruders-. Pues bien: hizo falta que Disney y otras corporaciones la convirtieran en serie -estadounidense- para que se alzase como la distopía feminista definitiva. Si esto no es neocolonialismo cultural en estado puro, que baje Thomas Sankara y lo vea.

Peor aún que todo esto es el lacerante caso de los abusos sexuales destapados en Hollywood, al parecer un fenómeno universal del que todo el mundo estaba al cabo de la calle, pero del que tan sólo se ha osado hablar en Europa una vez que se rompió el muro del silencio en la 'fábrica de sueños'. Cuán interiorizado tendremos el sistema de dominación cultural si hasta para alzar la voz y prestar oídos a las injusticias más flagrante necesitamos que nos marque el compás la orquesta de las barras y estrellas. No es seguro que Hollywood haya inventado los abusos a las actrices -sin descartar que también lo haya hecho-, pero está claro que ha patentado las campañas en su contra. El resto somos colonia. Para niños, pero colonia.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos