«La producción debería haber costado ocho veces más»

R.A.

Aún no están cerradas las cuentas, pero a pesar de que «es una producción con mucha apariencia», se ha hecho «con el presupuesto de una película pequeña, casi lo mismo que costaría hacer una comedia sencilla con unos cuantos actores. Debería haber costado ocho veces más de lo que ha costado. Pero esa apariencia se ha logrado con un trabajo enorme del equipo, no con un gran presupuesto».

Los efectos constituyen un capítulo importante de esos esfuerzos: «Tiene bastantes efectos protésicos en criaturas, a la antigua usanza, y también muchos efectos digitales. Combinamos las dos cosas, porque yo creo que es la mejor forma para que funcionen bien los efectos especiales», afirma un director que se declara adicto al género fantástico en todas sus épocas, que tiene entre sus directores favoritos a F. W. Murnau, William Friedkin, Spielberg, Guillermo del Toro y Terry Gilliam, pero también a John Ford, Howard Hawks, John Huston o Akira Kurosawa. «Me cuesta mucho elegir directores, me gustan demasiados».

La película está ambientada en un pueblo de la zona de Izki (Álava) pero es un pueblo imaginario, mezcla de varios reales en los que se llevó a cabo el rodaje: «En Álava, Corres, Antoñana y Santa Cruz de Campezo. Los exteriores de la herreria se filmaron en Agorregi; y el interior, en El Pobal, en Muskiz (Bizkaia). «Hoy en día los pueblos están muy restaurados», explica Urkijo, «y nosotros queríamos una estética muy avejentada y estuvimos un tiempo buscando los pueblos adecuados».

Después de haber estado seleccionado con dos cortos en el Festival de Sitges, ‘Jugando con la muerte’ (2011) y ‘El bosque negro’ (2011), ahora en la Sección Oficial Urkijo no piensa en premios. «Solo quiero que la gente vea la película y le guste. Y poder seguir trabajando en esto, eso sí que sería un premio».

Fotos

Vídeos