Cómo pasar miedo dentro de la ducha de 'Psicosis'

Cómo pasar miedo dentro de la ducha de 'Psicosis'

... o mirar por 'La ventana indiscreta' y escapar de 'Los pájaros'. La exposición sobre el mundo de Hitchcock en San Telmo atrapa al público

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Hitchcock espera en San Telmo. El visitante puede 'entrar' en el cuarto de baño donde transcurre la célebre escena de la ducha de Janet Leigh en 'Psicosis' o pasar veinte minutos espiando a los vecinos de 'La ventana indiscreta' como si fuese James Stewart. Uno se ve envuelto por 'Los pájaros' como Tippi Hedren y se asusta al escuchar el «qué será, será» de Doris Day en el 'El hombre que sabía demasiado'.

La exposición 'Hitchcock, más allá del suspense' se abrió a mediados de junio en el Museo de San Telmo y se ha convertido ya en un fenómeno de público. Ahí seguirá hasta el 1 de octubre. Es una muestra original y divertida que se adentra en el universo del director británico con fragmentos de sus películas, los 'storyboards' de algunas de sus secuencias más conocidas, carteles y ejemplos de sus técnicas.

LOS DATOS. La exposición
En el Museo de San Telmo, de martes a domingo, de 10.00 a 20.00. Entrada, 6 euros. Los martes, acceso gratuito.
Proyecciones
En el patio del museo, 22.00. El 4 de julio, 'Recuerda'. El 11, 'Rebeca'. El 18, 'Vértigo'.

«Desde que se abrió la exposición el público está encantado», explica Susana Soto, directora del museo. «Es uno de los directores de cine más conocidos de la historia y sus películas forman parte de nuestra cultura popular, así que la gente disfruta con los secretos de su mundo». Nerea Izagirre, responsable educativa de San Telmo, que ha seguido muy de cerca tanto el montaje como las reacciones de los visitantes, resalta que «los visitantes se lo pasan muy bien porque la exposición tiene varios 'niveles'. Los no aficionados al cine descubren muchas curiosidades, y los cinéfilos encuentran informaciones adicionales».

Buscar al asesino

El montaje es una producción de Fundación Telefónica que fue comisariada por Pablo Llorca y batió récords de visitantes en Madrid. Allí la entrada era gratuita y la disposición de la muestra 'aislaba' al espectador en cada uno de los cinco apartados del recorrido. En San Telmo la entrada cuesta 6 euros (salvo los martes, día gratuito) y el itinerario es más lineal, de modo que los sonidos de algunas secuencias se superponen con otras, pero el hechizo se mantiene. «También es una forma de aumentar el suspense», dice Nerea Izagirre.

Más aún: en San Telmo uno puede recorrer la exposición con un suspense añadido. A la entrada se entrega un folleto con un juego: uno de los vigilantes ha sido asesinado y el espectador debe ir encontrando pistas en el propio itinerario para averiguar quién es el criminal. La respuesta la da al final el propio Hitchcock 'asomado' al claustro del museo, No hay que olvidar que el mago del suspense visitó San Telmo en 1958, cuando vino al Festival.

Pero hagamos el recorrido de la mano de Nerea Izagirre, la técnica de San Telmo que bien podría ser una de esas 'rubias' que fascinaban al director. A la entrada el visitante recibe una primera inmersión en los 'iconos' que convirtieron a Hitchcock en el director más famoso durante décadas. «En aquella época el público solo sabía el nombre de los artistas, y nunca el del director, salvo en el caso de las películas de Hitchcock», recuerda Izagirre.

El toque Hitch

Así nació 'el toque Hitchcock': él vendía mejor que nadie sus productos, como puede verse en algunos de los 'trailer' que inventó para sus filmes o en el cartel de 'Psicosis', un ejemplo de publicidad. El espacio donde el espectador puede vivir la escena de la ducha de esa película, envuelto en baldosas de cuarto de baño, «es uno de los puntos que más gusta», explica nuestra guía. La secuencia se proyecta ininterrumpidamente tal como se montó, con la célebre música, y también con la otra versión que probó Hitchcock, con las voces de la actriz y el sonido de las cuchilladas.

La especial relación del director con sus actrices, mostrada en distintas secuencias o una recopilación de sus besos filmados se suceden en una muestra que ilumina sobre la modernidad del cineasta y su contacto con los artistas más vanguardistas del momento, desde Salvador Dalí hasta Saul Bass.

La reproducción de los trajes que vistieron sus protagonistas da paso al mundo de 'Los pájaros' y los efectos especiales que la hicieron posible. Especialmente fascinante es el trabajo del artista Jeff Desson que reproduce en una enorme pantalla todos los movimientos de los vecinos de James Stewart en 'La ventana indiscreta'. Son veinte minutos en los que uno se siente un verdadero 'voyeur'.

Hay más, pero es mejor descubrirlo. El viaje termina junto a una reproducción de Hitchcock en tamaño natural en el claustro. Es el momento del 'selfie'. El libro que recoge las opiniones de los visitantes está repleto de juicios positivos.

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