El otro Kurosawa y Québec 1970

El otro Kurosawa y Québec 1970
Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Se le acaba el tiempo a esta Berlinale 2018 donde ya se han repartido los premios menores a la espera de que, por hacer una simple apuesta, Joaquin Phoenix sea coronado príncipe de la ciudad destruida en el 45, amurallada en los 60, vitalísima en los 70, resucitada en 1989 y aun en fase de reconstrucción siempre bajo los tilos, cerca de la Isla de los Museos, la Ópera y la inmortal plaza Alexander desde donde los ángeles de Wenders veían pasar un mundo, el nuestro, los humanos. Coronar a Joaquin, hermano de River, príncipe de esta ciudad que se pelea por contener el tráfico y trasiego de motores diesel por sus carreteras y calles.

Príncipe por su trabajo en un título poderoso, muy ácido, con mucho juego fílmico en su interior, ese 'Don´t Worry, He Won´t Run Too Far' de un director siempre en forma y transformación, Gus Van Sant. Algunos cruzamos los dedos e invocamos a los dioses germánicos para que triunfe otro gran osado, Wes Anderson pero mientras transcurren las horas para que eso suceda (o no) pasamos los minutos charlando en el bar de uno de los complejos cinematográficos de la Berlinale, los CinemaXxx, con un director nuevo que es al mismo tiempo actor con muchos galones. El quebequés Luc Picard ha presentado en Generation, el tremendo festival juvenil contenido en la Berlinale, un título que ha sido descrito por la revista The Hollywood Reporter cómo una de las joyas escondidas (y encontradas por unos cuantos)de esta edición 68. Se trata de 'Cross My Heart/Les Trois Rois Mongols' y nos retrotrae a una época convulsa del Canadá bilingüe, los años 70 cuando por haber había hasta un Front de Libération Quebécois que secuestraba gente y ponía artefactos explosivos. Pero ese Québec, ese Montreal donde francófonos y angloparlantes vivían cada uno en su mundo y en muchas ocasiones sin entender la lengua del otro es simplemente el entorno (potente), el contexto (preciso y puntiagudo) y el caldo de cultivo (bien sazonado) para una historia de lealtad infantil y juvenil. Para sus sueños y su despertar a la realidad que confirma que a veces no se cumplen. Con Luc comentamos cómo a poco de que raspes un poco cualquier conflicto lingüístico o religioso de este mundo y de otros acabas encontrándote con la Economía como detonante primero. En otro momento de la charla llegamos a la conclusión de que 40 años son muchos y mucho ha cambiado Canadá en cuatro décadas. Cinematográficamente. Lingüísticamente. También pensamos juntos ante un café que aquel tiempo y aquel Québec fueron para muchos bilingües o aprendices de, la proyección (algo fantasiosa) de nuestro sueño de dos idiomas igualados por la ley y la sociedad

Y del CineMaXxx al Cubix, cerca del Museo de la (no del todo) extinta DRD, la República Oriental. Allá un viejo conocido de la Semana de Cine Fantástico y de Terror, el otro Kurosawa, Kiyoshi que no Akira, presentó el soberano 'spin of' de su 'Before We Vanish' que fue celebrada en Cannes y en la pasada Horrorosa de noviembre y que tiene su origen en un proyecto multidisciplinar que comienza en una obra de teatro y continúa por una serie de TV. Sin olvidar que el guión de este 'Yocho (Foreboding) 'está escrito por Takahshi Hirosi, autor igualmente del de la increíble y ya memorabilísima 'The Ring'.

Alienígenas que se van volviendo más y más mortal y defectuosamente humanos, ningún efecto especial a la vista, dos horas quince minutos de proyección y un coloquio donde el otro Kurosawa reconoció haber elegido a una mujer para salvar (es un decir) al mundo porque las cosas son como son y en Japón si sucediera una invasión patógena, las mujeres serían más fuertes que los hombres. Así de sencillo.

Reflexiones y reflejos horas antes de que la Berlinale de este 18 acabe.

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