Los guionistas vascos se enfrentan al departamento de Cultura por el último reparto de sus ayudas

Los guionistas vascos se enfrentan al departamento de Cultura por el último reparto de sus ayudas

El comité de las subvenciones dejó una vacante al no encontrar proyectos con el mínimo de «calidad exigible»

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

La siempre delicada relación entre los creadores y las instituciones públicas a cuenta de los sistemas de subvenciones vive un nuevo episodio de desencuentro. En esta ocasión, el conflicto se ha desatado a raíz de la última convocatoria del departamento de Cultura del Gobierno Vasco a ayudas a la creación de guiones cinematográficos, que se saldó con la no concesión de una de las seis ayudas ofertadas para escritores de cine con experiencia. Oficialmente, por no alcanzar las puntuaciones exigidas en la convocatoria. Extraoficialmente, el fallo de la comisión desliza la idea de un déficit general de calidad en los proyectos presentados, con especial afección en los escritos en euskera. Entre los guionistas crece el temor a que esta decisión sea la antesala de la supresión de estas ayudas, al menos, en su actual formato. Desde el Gobierno Vasco se niega: «Mantendremos la convocatoria, insistiendo, además, en la escritura de series televisivas», señala el viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz.

Además

La decisión ha generado un profundo malestar en el sector, concretamente aunque no solo, en la Asociación de Guionistas Vascos-Euskal Gidoigileak, organización creada en 1995 para representar a los creadores y que cuenta con 62 socios, que teme que los planes del departamento pasen por la supresión de estas ayudas. Un malestar compartido también por numerosos guionistas no pertenecientes a la asociación, según ha podido comprobar este periódico. Euskal Gioigileak entiende que «no rectificar la resolución de la comisión puede dar lugar a impugnaciones y Cultura es consciente de ello», aunque lo cierto es que no consta que hasta el momento se haya presentado alguna. En el caso de que un particular emprenda esta vía, la asociación se compromete a prestarle todo su respaldo.

Las cifras

13.300
es la ayuda asignada a cada uno de los cinco proyectos seleccionados. Otros dos, firmados por autores ‘noveles’, recibirán 10.100 euros.
100.000
euros fue el presupuesto de estas ayudas frente a 141.000 en 2016. Las concedidas al desarrollo han pasado de 100.000 a 300.000 euros.

Antecedente

Ya el pasado año el departamento de Cultura comunicó a los guionistas su intención de suprimir este formato de subvenciones a la escritura de guiones, que otorgaba ocho ayudas de 13.300 euros -cuatro para proyectos en euskera y cuatro para proyectos en castellano- a guionistas de más de 30 años o más jóvenes que consten acreditados «en alguna película de largometraje calificada par su exhibición comercial en salas cinematográficas». Además, la convocatoria preveía otras tres ayudas de 10.100 euros para guionistas jóvenes que aún no figurasen acreditados en alguna película. Este primer desencuentro entre se saldó con una decisión más o menos salomónica: reducir de ocho a seis el primer bloque de ayudas y de tres a dos el segundo. En total, 100.000 euros en ayudas. El año anterior la cantidad a repartir fue de 141.400 euros.

Otra línea de ayudas al guion

Joxean Muñoz explica que si «la dotación global ha descendido este año» se debe a que «hemos concedido más importancia al desarrollo del guion y sus sucesivas reescrituras». Muñoz se refiere a que se ha primado otra línea de subvenciones para guionistas, englobada en las llamadas ayudas al desarrollo del proyecto, que este año ha pasado de los 100.000 euros de 2016 a los 300.000 euros», con la obligación de que el 45% del gasto presupuestado se destine al desarrollo del guion.

La resolución de la discordia

Más de ochenta proyectos optaron el pasado año a estas ayudas, algunos firmados por creadores noveles y otros escritos por guionistas galardonados, con una amplia trayectoria profesional a sus espaldas o incluso presencia en algunas de las distintas secciones de recientes ediciones del Zinemaldia y cuyas propuestas ni siquiera pasaron la primera criba, a la que se optaba de forma anónima. Presidida por la directora de Promoción de la Cultura, Aitziber Atorrasagasti, y con el técnico del departamento Manuel Galarraga como secretario, la comisión evaluadora estaba compuesta por la profesora univesitaria de Técnicas de Creación Audiovisual Estibaliz Alonso Ruiz de Erentxun, el director Kepa Sojo, el responsable de la programación cinematográfica de Tabakalera, Víctor Iriarte, y la productora y guionista Ainhoa Urgoitia. Su decisión, dada a conocer a finales del pasado año, fue otorgar cinco de las seis ayudas previstas para guionistas con experiencia acreditada en anteriores películas y dejar desierta la sexta. Las dos ayudas a guionistas noveles sí fueron concedidas. Tres de los nombres del comité fueron nombrados a propuesta del Gobierno Vasco, mientras que Urgoitia lo fue designada por la propia Asociación de Guionistas Vascos Euskal Gioigileak.

Los proyectos 'premiados'

Aunque las bases de la convocatoria establecen que tres de los proyectos subvencionados deben estar escritos en euskera y los otros tres en castellano, sólo uno de los cinco que recibieron la ayuda es en la primera lengua. Se trata de ‘Beldurra’, firmado por la actriz Teresa Andonegi. Los otros cuatro proyectos ‘premiados’ con 13.300 euros cada uno corresponden a ‘Las hijas’, de Asier Guerricaechevarria, que firma ‘Errementari’; ‘Isaac Puente: acción!’, de Juan Sebastián Ibarrondo; ‘9 santos’, de Igor Legarreta, coautor de ‘Automáta’; y ‘Entonces, una sirena’, de Juan Antonio Gil Bengoa, guionista de ‘Agallas’. Los dos proyectos que han logrado los 10.100 euros destinados a guionistas noveles son ‘Etxera Bueltatu’, de Aitor Gametxo, técnico de Comunicación Audiovisual de Tabakalera y que ya obtuvo la misma ayuda en la convocatoria de 2016, y ‘Isiltasuna’, de Lur Olaizola, coordinadora del programa de cine también en Tabakalera.

¿Incumplimiento de las bases?

Según lo establecido en el pliego de condiciones de la subvención, «cuando no se concedieran las ayudas establecidas para uno de los idiomas, por razón de falta de solicitudes o de incumplimientos de requisitos, se incrementará el número de ayudas correspondiente al otro idioma, respetando en todo caso el número total de ayudas». En esta ocasión han sido cuatro de las subvenciones las que han ido a proyectos en castellano y tan sólo una, a uno en euskera. Y por primera vez en dos décadas, una de las ayudas -destinada a una propuesta en euskera- ha quedado sin adjudicar. Tampoco se ajusta la decisión del comité a la indicación de que «por lo menos tres de los proyectos subvencionados sean proyectos realizados por mujeres» ya que en el caso de las subvenciones de 13.300 euros sólo uno está está firmado por una guionista. El viceconsejero de Cultura señala que los miembros del comité «eran conscientes de que suponía dejar desierta una de las ayudas, pero consideraron que los demás proyectos de guion no superaban la barrera de calidad exigible». Y añade: «Nosotros, como responsables políticos, en este y en todos los comités de valoración, respetamos su decisión, aunque formalmente, ésta no sea vinculante». Muñoz reconoce la dificultad que entrañan conformar estos comités, se compromete a sean «lo más inapelables posible» y recuerda que hay «herramientas que permiten revocar» su composición y no ocurrió así, «por lo que entiendo que todo el que se presentó a la convocatoria confiaba en el criterio del comité seleccionador». En esto coincide con Euskal Gioigileak, que no tiene objeciones sobre la composición de la comisión que se ha encargado de adjudicar las ayudas, aunque considera «evidente que este caso debe llevarnos a todos a una reflexión a futuro sobre cómo se conforman».

Los ‘descartados’

En la primera fase, 71 proyectos «fueron denegados porque, tras aplicar el baremo de valoración», no alcanzaron al menos 40 puntos sobre un total de 80. En esta primera fase los proyectos se presentan de forma anónima y sólo una vez superada la barrera de los 40 puntos se conoce la identidad del guionista. En este primer paso, las bases exigen una sinopsis argumental de entre uno y tres folios; un tratamiento secuenciado del proyecto, de entre quince y treinta páginas; una escena dialogada y una memoria explicativa del proyecto, «en la que se especifique el interés y el carácter que se espera dar al mismo». Además, los firmantes de las peticiones deben acreditar la condición de guionista con película que haya contado con distribución comercial. Tras la segunda fase, con una valoración de 20 puntos, se tienen en consideración los proyectos que superan en total los 60 puntos sobre los cien sopesados. Por diversos motivos -falta de documentación exigida o por superar el máximo de dos proyectos presentados por guionista-, siete de los proyectos fueron archivados. Muñoz insiste en que «la presentación de los proyectos sin firma es una política que nos parece acertada y justa, y la hemos extendido a las convocatorias de otro tipo de disciplinas».

¿Cuáles son estos baremos?

En la primera los proyectos se presentan de forma anónima y de ellos se valoran la originalidad y calidad del tratamiento (50%) y su interés (30%) en función de su viabilidad, su interés temático y geográfico, y la integración de la perspectiva de género. Muñoz señala que la condición del anonimato una petición del sector y se muestra de acuerdo. «De esta manera, se evalúa el proyecto de guion en sí mismo, y no se valora el recorrido o el prestigio del o de la autora hasta la última fase del proyecto. Es más justo y ofrece, en principio, las mismas oportunidades a los noveles y a los más consagrados». En la segunda fase, por un valor de 20 puntos, se tiene en cuenta exclusivamente la trayectoria del guionista. Sólo doce de los más de ochenta proyectos superaron esta segunda fase. En opinión de la asociación de guionistas, el problema radica en que «la comisión no valoró con la puntuación requerida tanto proyectos como ayudas que había que conceder, aunque estamos convencidos de que varios de los que concurrieron en la convocatoria, escritos algunos de ellos por profesionales de amplia trayectoria, reunían las condiciones de calidad suficientes como para haber accedido» a esta subvención. «En nuestra opinión la competencia profesional de los guionistas vascos está sobradamente contrastada», como lo demuestra, a su juicio, el reciente Goya a los guionistas de ‘Handia’.

Posibles impugnaciones

Los guionistas vascos expresan además dudas de que la normativa permita «alguna de las ayudas pueda quedar desierta, y menos aún que se pueda no cumplir la garantía del mínimo de tres ayudas a proyectos escritos por mujeres». A su juicio, la decisión del departamento de no rectificar, ya comunicada al sector, «puede dar lugar a impugnaciones», un riesgo de la que «es consciente», pero por la que ha optado para «no desdecir a la comisión» en lo que podría interpretarse como «una injerencia en la independencia» de este organismo. «En cualquier caso, estamos trabajando con los responsables de Cultura para reparar las ambigüedades de la normativa actual y evitar que en el futuro pueda repetirse una situación tan esperpéntica», señalan desde la asociación.

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