Ganaron las chicas, ganó Wes

La directora alemana Réka Bucsi sonríe con el galardón obtenido. /EFE
La directora alemana Réka Bucsi sonríe con el galardón obtenido. / EFE

Las mujeres y el director de Texas, premiados en la 68 edición de la Berlinale

Begoña del Teso
BEGOÑA DEL TESO

Como el movimiento se demuestra mayormente andando, corriendo, saltando, brincando, bailando y muchas veces con una cámara al hombro y no tanto vistiéndose de negro en galas llenas de glamour y lamé, muchas, muchas mujeres corrieron hacia Berlín y presentaron su cine en la 68 edición de la Berlinale. Y como la solidaridad no es solo un lazo en la solapa, los distintos jurados reconocieron casi 70 veces 7 que ese cine que han hecho esas mujeres era bueno. Y lo premiaron.

Desde el primer instante de la ceremonia de entrega de los galardones en el Berlinale Palast de la Marlene Dietrich Platz las chicas subieron al escenario. El reconocimiento Audi al mejor cortometraje fue para Solar Walk de la animadora alemana Réka Bucsi, viaje delicadísimo a los espacios exteriores. Y cuando se entregó el trofeo a la mejor contribución artística de esta Berlinale retumbó en los micrófonos el título ruso Dovlatov, de Alexey Guerman y se oyóel nombre de su esposa, Elena Okopnaya por su diseño de producción y vestuario.

Pero hubo más porque otro premio en corto y en oro fue recibido por Inés Moldavsky por el portentoso The Man Behin the Wall y otro fue para un documental que nos advierte, y de qué manera, del gran peligro que tienen esos políticos que nos exigen creer y nunca nos piden pensar, The Waldheim Waltz de Ruth Beckermann.

Y así iban ganando ellas, poderosas y exigentes. Y de pronto Touch Me Not, de la rumana Adina Pintilie empezó a recibir galardones. Para sorpresa de muchos pero con bastante razón porque filmada con sobriedad quirúrgica, el fuego corre por su celuloide. Y siguió recogiendo premios y más premios hasta que el Oso de Oro la abrazó y solo un gigante como Wes Anderson y su fantástica, inapelable y tan política animación fotograma a fotograma Isle of Dogs fue capaz de arrebatarle un único pero impactante entorchado, el de la mejor dirección.

Eso fue lo que pasó en la Berlinale a las 19 horas del día 24 de su año 68: los osos bailaron con las damas. Para entonces, otra mujer, Almudena Carracedo y su compañero director Robert Barth habían recibido ya el Premio del Público y el Henrich Boll de la Paz por un documental sobre todos esos muertos que en tantas cunetas de nuestro país esperan justicia y que sus huesos, ya casi polvo, puedan descansar en tierra que les sea más ligera y amable. El silencio de los otros se titula y es coproducción con Estados Unidos de los hermanos Almodóvar.

Las chicas bailaron con los osos en este Berlín donde el incalificable (por glorioso) Guy Maddin es capaz de marcarse en Accidence un plano secuencia brutal que acoge y recoge una fachada con 30 ventanas en cada una de las cuales pasa o va a pasar un crimen, una persecución, una historia. Donde los trabajadores de Siemens piden solidaridad a las puertas del Zoo Palast porque se están perdiendo puestos de trabajo en Spandau. Donde los sobrecillos de azúcar que se reparten en el festival con el café han perdido 2 gramos de peso por esa teoría de que el jugo de la caña ya no es dulce sino ‘veneno blanco’. Antes contenían 7 gramos. Ahora, 5.

Berlín, donde la palabra a usar y entender es ‘GROK0’, abreviatura mascullada o alabada de la Grosse Koalizione de Merkel y los socialdemócratas. Donde las sesiones de música electrónica escandinava empiezan a las seis de la mañana en los clubes del barrio de Kreuzberg. Aquí, el oso baila con las mujeres. Y con Wes Anderson.

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