«Hay que entender lo ocurrido como un síntoma»

Joxean Muñoz, viceconsejero de Cultura. /Lobo Altuna
Joxean Muñoz, viceconsejero de Cultura. / Lobo Altuna

El viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, lamenta que «la gran mayoría de los proyectos que ayudábamos» no se convertían en películas

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

El viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, considera que « tras lo ocurrido este año en la convocatoria, la pregunta clave es por qué los proyectos de guion, sin el aval de los o las autoras, no han convencido al comité. Creo, por la importancia del guion en el futuro de nuestra cinematografía, que es una pregunta a la que deberíamos intentar responder. Creo que hay que entender lo ocurrido como un síntoma. Algo ocurre. O al menos, parece que algo está ocurriendo, y deberíamos ponernos en alerta».

El viceconsejero de Cultura también señala que «el gran problema que se producía es que la gran mayoría de proyectos que ayudábamos en guion posteriormente no se transformaban en proyectos cinematográficos. Las ayudas han facilitado que algunos guionistas puedan escribir sus guiones con cierta tranquilidad, pero no han incidido en el sistema». Paradójicamente, es el caso de Aitor Gametxo, ‘premiado’ en 2016 y de nuevo en 2017, en calidad de novel dado que el primero de los proyectos sigue sin realizarse o al menos sin estrenarse a día de hoy.

Desde el departamento de Cultura se ha ofrecido a la Asociación de Guionistas la organización de un talleres de ‘mentorización’ de los proyectos de guion «de manera que resulten convincentes, incluso sin el aval del autor o autora, al comité de valoración, o a las productoras y, también, a los posibles realizadores y realizadoras». Desde la Asociación de Guionistas no lo ven de igual forma. «No le vas a decir a un guionista con una amplia trayectoria a sus espaldas, reconocido con varios galardones, que se ponga a recibir un taller para que le cuenten cómo se ‘vende’ un guion», señalan.

La Asociación de Guionistas vascos defiende el actual modelo de subvención. «Si cualquier expresión o idea que pueda apoyarse está sujeta a una aprobación previa de un productor sería más complicado que pudieran surgir obras diferenciadas a lo que ya se demanda, y también estaríamos cortando las alas a los nuevos talentos y a los más atrevidos, que tienen difícil poder desarrollarse como profesionales dentro de una industria audiovisual como la vasca que aunque en ocasiones brille siempre tiene una dimensión estructural limitada por nuestras propias características idiomáticas y de población». Frente a otro modelo de ayudas que prime la viabilidad de los guiones proyectados, Euskal Gioigileak replica que «una cosa no quita la otra» ya que opina que «ambos modelos pueden convivir, de hecho, eso es lo habitual en la mayoría de las políticas cinematográficas internacionales». Y en este punto, la asociación asegura que a veces «lo aparentemente inviable se hace realidad con mucho mejor resultado que lo que dábamos por seguro. En el cine de autores vascos hemos visto muchos prodigios a priori inesperados: una comedia de ciencia ficción como ‘Acción Mutante’ o una película muda como ‘Blancanieves’».

Entre sus propuestas para mejorar el método de ayudas, los guionistas reivindican su experiencia para reclamar que «se nos haga más caso. Somos dialogantes porque acostumbramos a trabajar en equipo, y además entendemos todos los aspectos del cine porque lo amamos verdaderamente; si no fuera así, con las condiciones económicas con las que a veces tenemos que trabajar, nadie escribiría ni una línea», concluye.

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