Un drama familiar, lo nuevo del equipo de 'Handia'

Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga dirigen un cortometraje, 'Mateoren ama', basado en un relato de Iban Zaldua

El rodaje se llevó a cabo en la residencia de Aldakonea, con Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga como directores, y Javi Agirre como director de fotografía./
El rodaje se llevó a cabo en la residencia de Aldakonea, con Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga como directores, y Javi Agirre como director de fotografía.
RICARDO ALDARONDO

Entre la resaca de los diez premios Goya que lograron con ‘Handia’ y la búsqueda de localizaciones en Andalucía para el rodaje de su próximo largometraje, ‘La trinchera infinita’, el equipo de Moriarti se ha liado (aún más) la manta a la cabeza y en un fin de semana, entre un viernes y un domingo de febrero rodó el cortometraje que ya nos habían anunciado, ‘Mateoren ama’. Y todo por un impulso irrefrenable: «Cuando ves una historia que te enamora, la quieres hacer y te olvidas de los problemas que conlleva un cortometraje». Y también por un compromiso inaplazable: «Hace dos años solicitamos una ayuda en las subvenciones del Gobierno Vasco para hacer este corto, pero con todo el lío de ‘Handia’ y ‘La trinchera infinita’ lo fuimos retrasando. Y ahora vencía el plazo para hacerlo».

Ahora están con la posproducción, que se puede demorar, porque hay que atender la preparación de una producción importante como es la de ‘La trinchera infinita’, aunque para junio tiene que estar terminado.

Las actrices de ‘80 egunean’, Mariasun Pagoaga e Itziar Aizpuru, son protagonistas

Con el baile de directores bien coordinado que se trae el equipo de Moriarti en comandita con Irusoin, esta vez les toca a Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga llevar adelante este proyecto intermedio. Ambos, a los que se une Jon Garaño como trío de realizadores para ‘La trinchera infinita’, ya habían trabajado al unísono en el documental ‘Lucio’. «En los cortometrajes ‘Lagun mina’ y ‘Zarautzen erosi zuen’ también colaboramos los dos estrechamente en el guion. Pero como ‘La trinchera infinita’ va a ser la primera ficción que dirigimos juntos, hacer este corto suponía un interesante trabajo previo al largo», explica Goenaga.

Intermedio en México

El éxito de ‘Handia’, que dirigieron Aitor Arregi y Jon Garaño, sigue coleando, en plataformas digitales, en DVD y Blu Ray, y en festivales internacionales como el de Guadalajara en México, donde están esta semana, compitiendo en la sección de Largometrajes Iberoamericanos de Ficción y codeándose con el ganador del Oscar Guillermo del Toro, en su ciudad natal.

Entonces, ¿cómo es posible que nada más recibir diez premios Goya y mientras preparan sin descanso una película que van a protagonizar Antonio de la Torre y Belén Cuesta, acometan un cortometraje como en sus primeros tiempos? «Nos daría pena renunciar a hacer cortometrajes. Igual que los novelistas siguen escribiendo relatos cortos». De hecho, el formato pequeño ha seguido formando parte de la carrera de Moriarti de continuo: hace dos años realizaron ‘Renovable’».

Pero estar en la cresta de la ola no les evita las dificultades propias del formato: «Es muy precario sacar adelante un corto, aunque nosotros lo hacemos entre amigos y eso ayuda. Es difícil sacarle rentabilidad, así que tienes que andar pidiendo favores», explica Aitor Arregi. «Es un formato que utilizas porque es el adecuado para la historia que quieres contar, o por probar cosas nuevas, pero siempre arrancas en números rojos. Y puede salir adelante porque la gente se enrrolla», apunta Goenaga.

«Es la historia de un señor que va a visitar a su madre, que está en una residencia afectada por la enfermedad de Alzheimer, y ella no le reconoce», resume Goenaga sobre su adaptación del relato ‘Ama’ de Iban Zaldua. «Y no sé si se puede contar mucho más, que es un cortometraje y enseguida vienen los giros de guion».

«Me gustaría que conservara la ambigüedad, pero no es imprescindible», dice Zaldua

‘Ama’ era el título del relato original de todo un cultivador de la narrativa breve, el donostiarra Iban Zaldua. Fue publicado en el libro ‘Inon ez, inoiz ez’ (Elkar, 2014). Aitor Arregi lo leyó, quedó prendado de su historia, su combinación de géneros y sus posibilidades visuales, y lo propuso como proyecto a sus compañeros de Moriarti.

«Siempre sorprende e ilusiona que alguien quiera adaptar un texto tuyo», explica Iban Zaldua. «No es la primera vez que unos cineastas se interesan por mi obra. Pero sí la primera vez que se realiza, y siento, evidentemente, mucha curiosidad». Nuria Ricote y José Ramón Zabaleta adaptaron en un guion el cuento ‘Entropía’, pero no llegó a realizarse. Imanol Ortiz López, también cineasta, sí adaptó al formato de microteatro el cuento ‘Zelula lokartua’, con Karlos Aurrekoetxea y Alex Larumbe.

Zaldua se mantiene al margen de este corto: «Creo firmemente en que una adaptación es una obra aparte. Mi relato, en manos de los cineastas, ya no es mío. Lo mismo que cuando llega a manos de cualquier lector, vaya».

El autor de novelas como ‘Si Sabino viviría’ (Lengua de Trapo, 2005) y ensayos como ‘Ese idioma raro y poderoso’ (Lengua de Trapo, 2012) siente curiosidad por los aspectos que engancharon a los cineastas. «Creo que este cuento tiene un aspecto muy visual, y por eso me ha hecho aún más ilusión que lo eligieran. Plantea un juego entre una interpretación fantástica y una interpretación realista, que me pareció interesante cuando lo escribí».

No exige nada a los cineastas. «Me haría gracia que conservara ese punto de ambigūedad. Pero no me parece imprescindible. Casi nada es fundamental en una adaptación, se trata de un lenguaje diferente».

Pero Arregi introduce un dato sorprendente: «Es un drama familiar pero sucede algo que podríamos definir como cine fantástico. No sé si llamarlo ciencia-ficción porque con eso tenemos discusiones. Y ahí se abre la puerta a otros temas. El corto da para lecturas ambiguas». ¿Los creadores del gigante de Altzo vuelven a meterse en los efectos especiales? «No, qué va, es de estas películas en que no sabes hasta qué punto estás viendo la subjetividad de un personaje o la realidad. Y eso da mucho juego», precisa Goenaga.

A pesar de no ser los autores del relato original, aunque sí del guion, los directores encuentran puntos en común entre ‘Mateoren ama’ y los anteriores largometrajes del equipo. «Me gusta pensar que en este corto hay un sustrato que también está en ‘Loreak’ y en ‘Handia’, ese trasvase de personalidades que se da en las dos películas entre sus personajes, lo que empiezan en un personaje acaba en el otro y se van complementando y casi formando una unidad», explica Goenaga.

La ficha

Dirección
Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga
Guion
Arregi y Goenaga, sobre el relato ‘Ama’ de Iban Zaldua.
Intérpretes
Mariasun Pagoaga, Itziar Aizpuru, Iñigo Aranburu y Aitziber Garmendia.
Fotografía
Javi Agirre
Sonido
Iñaki Díez y Xanti Salvador.
Vestuario
Saioa Lara.
Sinopsis
Un hombre visita a su madre, afectada por el Alzheimer, en una residencia.

Encontraron a los actores adecuados sin ir muy lejos, «pero no porque sean de la familia, sino porque encajaban perfectamente con los personajes». Hay dos señoras en la historia, así que nada mejor que retomar a las dos actrices que protagonizaron ‘80 egunean’, Mariasun Pagoaga e Itziar Aizpuru. Para el hombre protagonista llamaron a Iñigo Aranburu, el actor que hace de negociante en ‘Handia’. «Hay un cuarto personaje, una enfermera, que es Aitziber Garmendia, teníamos muchas ganas de trabajar con ella». Y buena parte del equipo técnico es el mismo de ‘Handia’.

La residencia de ancianos de Aldakonea en San Sebastián fue el escenario elegido para el rodaje, «una localización espectacular para lo que necesitábamos. Se enrrollaron muchísimo y nos facilitaron todo». Porque el funcionamiento de la residencia siguió con normalidad sin que la interferencia de cámaras, micrófonos, cables y sets de maquillaje creara ningún problema.

La residencia de ancianos de Aldakonea acogió el rodajedurante tres días

Cuando terminen la posproducción seguirán el camino de cualquier cortometrajista vasco, lo que han hecho siempre: «Lo presentaremos a Kimuak e intentaremos llevarlo a festivales internacionales».

La trinchera se mueve

Mientras tanto ‘La trinchera infinita’ sigue en marcha, sobre todo en Andalucía, donde se desarrollará el rodaje en verano. En las últimas semanas han seguido con las localizaciones. Algún día, empapados: «Nunca habíamos buscado escenarios con tanta lluvia, solo en Artikutza para ‘Handia’ llovió más», relatan sobre su periplo andaluz.

Además han dedicado estas semanas a «reuniones con los coproductores andaluces, acercar posturas con el equipo técnico, ir viendo efectos digitales... Y una lectura de guion con los actores principales, para que se familiaricen con el texto y aclaren dudas. En abril ya nos instalaremos en Sevilla hasta el comienzo del rodaje».

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