Una butaca en la sala de Filmoteca Vasca rinde homenaje a su fundador

Una butaca en la sala de Filmoteca Vasca rinde homenaje a su fundador

«Es un detalle precioso y me emociona mucho», expresó Peio Aldazabal, quien durante dos décadas dirigió la institución

RICARDO ALDARONDO SAN SEBASTIÁN.

«Es un detalle precioso y me emociona mucho», expresaba Peio Aldazabal al término del sencillo acto en el que se inauguró una butaca a él dedicada por la Filmoteca Vasca en su sala de cine en Tabakalera. «Ha sido una sorpresa preciosa, no me lo dijeron hasta ayer, y cuando me enteré...», contaba tratando de contener la visible emoción.

Una placa en la que pone «butaca Peio Aldazabal, la Filmoteca Vasca a su fundador 1978-2018» indica el espacio reservado y el recuerdo para quien fue también director de la institución desde 1989 hasta su jubilación hace ocho años. La butaca, además, ha sido tapizada en rojo para otorgarle una distinción especial en el conjunto de la sala.

«Dejadme que la acaricie», bromeó con los fotógrafos. La acarició y se sentó en ella, pero no hubo discursos ni oropeles, solo se trataba de hacer este pequeño acto de reconocimiento a Peio Aldazabal como fundador de la Filmoteca Vasca, dentro de los actos que están teniendo lugar a lo largo de este año para celebrar el 40 aniversario de la institución.

«Cada película rescatada tiene una historia, y se me han ido quedando en la memoria»

El actual director de la Filmoteca Vasca, Joxean Fernández, y el responsable del departamento de conservación, Ion López, fueron anfitriones de un acto al que acudieron amigos como Miguel Angel Aso, Xabier Unanue y Mikel Arregi, que también fue director-gerente de la institución, así como el viceconsejero del Gobierno Vasco, Joxean Muñoz, y la directora general de Tabakalera, Edurne Ormazabal, entre otros.

Consultor ocasional

Se jubiló hace ocho años, pero sigue aportando su granito de arena a la Filmoteca, sobre todo con su muy nutrida memoria. «De vez en cuendo les ayudo con alguna duda sobre los fondos, de quién son los derechos, o cómo llegó a la Filmoteca una película determinada. Siempre hay cosas que no figuran en la documentación, que a mí se me han quedado en la cabeza y que en algunas ocasiones vienen muy bien».

Cuando trabajó durante siete años en Euskal Telebista, antes de pasar a la Filmoteca, Peio Aldazabal acuñó una máxima: «Cada programa es un problema. Las series llegaban en película de cine y todas esas latas había que mandarlas a las casas de doblaje. Y siempre faltaba algo, un capítulo, los diálogos, la banda de sonido y efectos... Y yo siempre me acordaba de los problemas. Lo mismo me ocurría en la Filmoteca». También tiene anécdotas de las películas que se proyectan estos días con motivo del 40 aniversario, como 'Alava, Vitoria y su Caja de Ahorros y Monte de Piedad', de 1957. «Un operador de Donostia nos entregó un rollo y tuvimos que investigar qué película era y quien era su propietario. Pedimos a la Caja de Ahorros que se encargara de la financiación de una copia y se prestaron a ello. Querían conocer al director, y tuvimos que explicarles: 'Es que entre las investigaciones que hemos realizado, hemos encontrado que tenía un contrato con ustedes por 25.000 pesetas, y nunca le pagaron'. Y esas cosas se te quedan, claro».

Sigue acudiendo al cine, «aunque algunos de los estrenos que me interesan me los apunto, y cuando salen en DVD me los compro y los veo en mi casa». En su otra butaca personalizada.

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