Se buscan 'típicos vascos' para escenas de boda

Los candidatos no perdieron el humor pese a las colas.

Un casting para la última película de Julio Medem copó ayer los aledaños del Gran Hotel Durango, con cientos de personas haciendo cola

VIRGINIA URIETA DURANGO.

Adolfo Onaindia y Alfonso López son dos vecinos de Bilbao de 58 años de edad que se consideran «actores sin diálogo» porque, aunque no se dedican a ello, ya han participado como extras en seis películas y tres series de televisión. Asumen que sólo se trata de «un hobby», pero lo curioso es que siempre les cogen a los dos. Ayer hicieron cola junto a cientos de personas de todo tipo y condición -actores, aficionados o simplemente gente con ganas de vivir una nueva experiencia- colmando los alrededores del Gran Hotel Durango mientras esperaban su llamada para tomar parte en el casting de la última película de Julio Medem, 'El árbol de la sangre'. El director donostiarra tiene previsto filmar escenas con figurantes en Abadiño y el Parque Natural de Urkiola durante los próximos días 12, 13 y 16 de octubre. Se trata de un filme «potente y oscuro» que se rodará también en Cataluña, Valencia, Alicante, Madrid y Sevilla.

La prueba superó todas las expectativas. Para los dos compañeros bilbaínos no fue nada nuevo: Onaindia se estrenó con el casting de 'Juego de Tronos', en 2015 -«aunque fue en Peñíscola, estaba de vacaciones y tuve que volver»-, y su compañero en 'Gernika', el mismo año. «Llevamos un par de años viniendo a probar suerte y es una experiencia. Siempre conoces gente, hablas con directores o actores. A otros les da por ir a coger setas o a pescar, nosotros nos dedicamos a hacer bulto», bromeaban.

No era lo habitual en una cola en la que había de todo y a decir verdad los camareros, aunque no fueran actores, estaban ayer bastante cotizados en Durango. «¿Eres camarero? ¿De bandeja?», preguntaba Penélope Snelling, de la Agencia Penélope Producciones, ya de puertas para adentro y en una sala bastante concurrida en la que cada cual aguardaba su turno para entregar el DNI. «Pues ya sabes de qué vas a trabajar», bromeó con el candidato, después de escuchar su afirmación. Aunque buscaban «un poco de todo» -algunas escenas se desarrollarán en una boda y hacían falta personas para servir el banquete y comensales-, el requisito imprescindible estaba claro: «Parecer vascos. Que se vea que estamos en Euskadi, ¿no?», decía la productora, con marcado acento inglés, mientras demandaba también niños «de seis a once años» que pudieran participar en la grabación.

A la productora le gustó Karmele Garmendia, por lo que esta vecina de Santurtzi se fue de vuelta a casa bastante contenta. «Igual hay suerte, estaría genial». «Me gusta Medem como director y decidí venir a ver qué pasa. He estado en concursos de la tele, las cámaras no me dan miedo, pero me gustaría probar en el cine».

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