'Black Hollow Cage', ciencia ficción española

R. A. SAN SEBASTIÁN.

Lo cuenta el propio director: «En una crítica dijeron que la película es muy arrogante, y no me pareció mal, por lo menos dice algo». Sadrac González Perellón ya se ha acostumbrado a que 'Black Hollow Cage' provoque los sentimientos más variados, reflejo de la singularidad de una pieza de ciencia-ficción con viajes en el tiempo que tiene algunas de sus armas en la cuidada estética y en el uso de colores llamativos.

«En Suiza la gente bramaba y aplaudía cuando había muertes en la película. En Corea se lo toman todo muy en serio y estaban impactados por el dramatismo. En el Principal creo que no me voy a quedar a la proyección porque estuve en la sesión de 'Jupiter's Moon' y con las cosas que gritaba el público, yo tendría que escuchar el triple».

Este director madrileño que vivió en Francia hasta que hace tres años se fue a Barcelona e intentó sacar adelante dos proyectos que se frustraron (uno con Adrien Brody y otro con Maribel Verdú), y que tiene en su haber otras películas singulares como ' Myna se va' (2009), acabó haciendo este proyecto en inglés y con actores británicos «porque hacer ciencia-ficción en España es muy difícil y no sé si se llegará a estrenar aquí. Y yo necesitaba ir a festivales internacionales».

Utiliza el fantástico como envoltorio o vehículo de un tema que acaba siendo recurrente en su cine: «Me gustan las historias de lazos familiares, las relaciones entre padres e hijos». Asegura que un actor acabó pegándole en el rodaje, pero «me encantó porque había conseguido mi objetivo de meterles por completo en el personaje, viviendo durante dos semanas en la casa donde rodamos la película».

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