Diario Vasco

Esto no es el fin

Fotograma de 'Swiss Army Man'.
Fotograma de 'Swiss Army Man'.
  • semana del cine fantástico y de terror

  • Se acaba pero antes hay que ver dos obras muy maniacas, ‘Imagen Death’ de Javier Perea y ’25 años de serie B’ de Manuel Valencia

Se está acabando La Horrorosa pero nos la seguimos comiendo cruda (sabrosa aunque pelín hipstercilla esa ‘Raw’ de una de las chicas más peligrosas de la cinematografía del Horror del XXI, Julia Ducornau) dentro de una limousine coloreada en azules tétricos (‘El ataúd de cristal’ de Haritz Zubillaga que tiene el guión algo chungo pero las maneras de cine casi perfectas) esperando lo que nos han contado pero ni siquiera nosotros, los horrorositos podemos imaginar: moriréis de pena si no tenéis entradas para ‘Swiss Army Man’ porque si no la veis, cuando os la expliquemos pensaréis que estamos ‘puestos’ de algo. Muy pero que muy ‘puestos’.

Se acaba pero antes hay que ver dos obras muy maniacas, ‘Imagen Death’ de Javier Perea y ’25 años de serie B’ de Manuel Valencia. Se acaba pero antes de que leáis nuestro cuento-realidad sobre el aparato que numera sustos recordad que en el Victoria Eugenia hoy se proyecta una de esas películas que hizo que nos arrodillaramos ante el espanto japonés, ‘Madarikazioa/The Grudge/Ju-on’ y después, a las 19.30 un aparatoso-espectacular-inacabable-implacable y mortífero maratón de cortos. Que los dioses nos perdonen y los diablos recojan nuestras cenizas. Y ahora leed cuántos sustos se han dado en el teatro que queda entre el río y el mar de Donostia.

El contador de sustitos

Nos gusta. Nos gusta que nos metan miedo, que nos hagan dar saltos de espanto. Nos gusta. Si no, no llevaríamos 27 años afiliados a La Horrorosa. Nos gusta que el grito se nos escape por la garganta. Nadie que no frecuente el cuadrilátero maldito de la Casa de Cultura de Okendo-Victoria Eugenia-Principal-Cripta entendería que si no fuera por ese placer masoca tarde tras tarde y noche tras noche salte hecho pedazos el contador de sustitos instalado en el interior del teatro del paseo de la República Argentina

Se acaba la 27 y sigue siendo gustosa tentación contemplar cómo la criatuta humana (Iñigo) que asume la apariencia de Godzilla se sitúa bajo la escalinat de mármol en cualquiera de los dos laterales y aguarda impávida cual figura inanimada de Museo del Horror el paso de sus potenciales víctimas que le confunden con un juguete ‘king size’ de diseñador. Espera GodIñigo inánime, al acecho, sin prisa. Y en el instante justo, en una milésima de segundo cobra movimiento. Entonces la inocente (pero menos) presa grita. Brinca. Tiembla para luego reír. Y el contador de sustitos analógico del teatro inaugurado en 1912 se dispara. Eso sí, como todos los horrorositos GodIñigo tiene sus delgadas ( pero no tanto) líneas rojas de ‘no pasar’. Se le propuso salir al paseo y asustar a los guardias municipales en ronda de proximidad. Se negó.

Mientras, el público Victoria Eugeniatarra se reía de la pandilla adscrita al distrito postal del Principal. Algunos de sus miembros parecían no haber entendido los múltiples y fabulosos recovecos de la fastuosa película surcoreana ‘The Wailing/Intziria/El extraño/Goksung’. Tan malamente la comprendieron que en twitters semaneros como el de Iñaki Ortiz (@iortizgascon) tuvieron que ofrecer a la principalesca peña divertidos y sencillos tutoriales como este youtubero que incluye dibujitos y animación: ‘Review: Gokseong (곡성, The Wailing) [MOVIE ZUM IN] summary & interpretation’. Y es que cuando te asustan bien pierdes

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