Diario Vasco

Es peligroso… no asomarse

Captura del trailer
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  • Semana de Cine Fantástico y de Terror

  • Ojalá hayan cogido ese ‘Train to Busan’, Si no lo han cogido no lloren lágrimas de sangre negra. Se estrenará rápido en nuestras pantallas porque es una extraordinaria película de descarrilamiento zómbico plena de energía, humor, emoción y hasta un poco de amor

Ojalá hayan cogido ese ‘Train to Busan’ que causó sensación una medianoche en Cannes y ha hecho saltar todas las taquillas de Oriente Próximo, Medio y Lejano y se apresta a hacer lo mismo en las de Occidente. Si no lo han cogido no lloren lágrimas de sangre negra. Se estrenará rápido en nuestras pantallas porque es una extraordinaria película de descarrilamiento zómbico plena de energía, humor, emoción y hasta un poco de amor.

Pluge a los infiernos que hayan recuperado ustedes la fantástica historia del hombre lobo samurái tal como la contó el grandísimo, casi totémico Tomoo Haraguchi en ‘Kibakichi’.

Ojalá estuvieran ustedes el sábado en el Victoria Eugenia. Allí, el fabulosamente chiflado Noboru Iguchi, conocido en La Horrorosa porque el año pasado presentó en el Principal su gastronómicamente letal ‘Dead Sushi’ ataviado únicamente con el taparrabos ritual de los luchadores de sumo, rindió a Shinya Tsukamoto, autor de ‘Tetsuo’, emocionado homenaje y le llamó ´senpai’, que significa de alguna manera, ‘inspirador’. Iguchi contó que real y auténtica era la historia que refleja su malandrino mediometraje ‘Damager’. Un día, un oficinista se le acercó y le dijo que tenía un sueño y algo de dinero: quería hacer de superhéroe en una película. Noboru, capaz de cualquier cosa, aceptó. Y ‘Jisho senshi Dameja’ se rodó. Dicen que el señor Hirotei Iwata, que se inventó para la pantalla, el nombre de Yu Kazama, quedó satisfecho y feliz con el resultado. Pero cuando uno de sus compañeros de oficina al ver esos 24 minutos de cine gamberro le dijo que estaba loco, prohibió que se estrenase en Japón. Y como era el productor máximo, nadie se opuso. En cambio, no tuvo pegas el señor Iwata en que se proyectase en Donostia. Rechazó, eso sí, la invitación a estar entre nosotros: tenía que hacer muchas horas extras en su empresa.

Noboru Iguchi contó todo eso la noche del sábado en el gran teatro. La sala temblaba de risas y aplausos. La historia continúa: nos enseñó el cartel de su próxima locura: ‘Slavemen’; confesó querer estrenarla en La Semana de 2017 y se despidió recordándonos cómo se dice ‘masoquista’ en japonés… Mazokisto.

Sean ustedes horrorosamente felices y guárdense de ‘The Neon Demon’ pero sucumban ante su helado hechizo antropófago.

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