Cinco historias para cinco platos

Alumnos procedentes de China, México, Guatemala, Cataluña y Donostia participan en el documental

J. G. A. SAN SEBASTIÁN.

«Está siendo una experiencia inmejorable para conocer la cultura vasca», dice sobre 'Bihar Dok Amairu' la guatemalteca Mariana Zibara. La joven, cuya madre era cocinera y creció «en un mundo de sentir sabores y olores», forma parte del grupo de cinco alumnos que protagoniza el documental de Ander Iriarte y Aitor Bereziartua. Llegó al Basque Culinary Center por recomendación de una amiga de Madrid y se enamoró del lugar. Lo mismo le sucedió al mexicano Jordi Bross, que a sus «26 años bien vividos» aterrizó en Gipuzkoa tras hacer dos carreras, Física y Económicas, y trabajar como cocinero en DF e Italia, donde confirmó su vocación gastronómica.

Algo parecido les sucedió a la donostiarra María Torrecilla, que dejó Ingeniería al primer año para ir a estudiar al centro donostiarra, y al chino Chen Wei, que cursó filología rusa y abandonó su trabajo de traductor en Moscú por la cocina, una profesión «no muy bien vista en su país». El catalán Pau Rull, por último, llegó al Basque Culinary Center atraído, como el resto, por su oferta integral; de hecho, más que por ser cocinero tradicional, él está interesado en el arte, la comunicación y otras formas de abordar la gastronomía.

A todos ellos el rodaje del documental les está resultando muy estimulante y útil para conocer una realidad muy variada. «Es increíble la enorme diversidad que hay en un espacio geográfico tan reducido como Euskal Herria. En Cataluña ocurre lo mismo, la gente piensa que todos comemos 'pa amb tomàquet' y estamos todo el día haciendo 'castellers', pero la realidad es mucho más plural», explica Rull, que tendrá que cocinar uno de los dos primeros platos a partir de la experiencia de ver la película 'Ama Lur'.

Del otro primer plato se encargará Torrecilla, cuya creación se basará en 'Ikimilikiliklik', mientras que Wei preparará un entrante inspirado en la escapada de hace unos días al santuario de Arantzazu. Bross y Zibara diseñarán el plato principal y el postre, y para ello él se apoyará en la experiencia de conocer Chillida Leku y el Museo Oteiza y ella en la visita al estudio del pintor José Luis Zumeta. Todos ellos aplauden que el plan de rodaje se haya mantenido en secreto para preservar la «magia» de la sorpresa y no condicionar su creatividad.

Distintas visiones en un menú

El «complicado» reto al que se enfrentan con vistas a preparar el menú que presentarán el día 27 en el Basque Culinary Center es trasladar los estímulos del rodaje a «algo tan tangible» como un plato. Rull aún no sabe cómo lo abordará, aunque tiene claro que huirá de propuestas obvias como preparar una merluza en salsa verde: «Buscaré el mensaje que hay detrás de un documental que habla de una cultura que fue capaz de crear cuando la situación no era del todo favorable». Por su parte, Bross intentará que su plato sea fruto del «contraste entre la primera impresión y el poso que queda en el fondo».

El resultado, avanzan, será un menú que representará distintas visiones. «Unos tal vez tiren más por la cocina clásica, y otros más por la de vanguardia. Un plato puede ser todo técnica y otro, todo producto», vaticina la donostiarra, a lo que el mexicano añade: «En Euskadi, además, hay una mirada inquisitoria que antepone el producto a la técnica, cuando no deberían estar peleados».

Fotos

Vídeos