Cientos de ciudadanos se movilizan contra las corridas de toros

La manifestación partió del Boluevard y recorrió el centro de la ciudad. / MICHELENA

Varios colectivos se manifestaron como «bloque antiespecista» y exigieron «la prohibición y punto» de la fiesta taurina

R. K. SAN SEBASTIÁN.

Cientos de ciudadanos se manifestaron ayer por el centro de San Sebastián para reivindicar la exigencia de una consulta ciudadana sobre las corridas de toros, así como para reiterar su condena de estos espectáculos a costa del maltrato animal.

La convocatoria de la Plataforma Donostia Antitaurina Orain congregó ayer a cientos de ciudadanos a las seis de la tarde en el Boulevard para reivindicar que los donostiarras «no aceptan el maltrato animal».

La manifestación, que recorrió las calles del Centro, también quería ser un recordatorio al Ayuntamiento sobre su compromiso de convocar una consulta ciudadana. Esta petición, avalada en su día por la firma de 10.000 donostiarras, aspira a que los ciudadanos de San Sebastián se puedan pronunciar «de un modo legal y democrático», al tiempo que reivindica que, mientras no se pueda conocer la opinión de los donostiarras, «no se permita la tortura animal» en la plaza de toros municipal de Illunbe.

Bloque antiespecista

La manifestación tuvo la singularidad de que generó un bloque «antiespecista», integrado por alrededor de doscientos miembros de los colectivos animalistas Askekintza, Erroak, Tolosaldea Antiespezista y Goierri Antiespezista. Una de las razones para ello es que la plataforma «se posiciona contra el maltrato animal», algo que estos grupos consideran «estratégica y moralmente incorrecto». «El concepto de malos tratos implica una valoración sobre el uso que hacemos de los animales, y conlleva seguir considerándolos cosas, recursos. Sin embargo los animales son individuos con intereses propios y merecen respeto», subrayan.

En segundo lugar, estos colectivos antiespecistas consideran que las personas «no tienen derecho a decidir si se celebran o no corridas de toros», e inciden en que estas «son inaceptables porque suponen el uso y asesinato de un individuo que siente y tiene interés en seguir viviendo». «Se deben prohibir y punto», remarcan.

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