«En 'Cien metros' narro lo baldío del derramamiento de la sangre»

Ramon Saizarbitoria, ayer en San Sebastián.
Ramon Saizarbitoria, ayer en San Sebastián. / SARA SANTOS

Ramon Saizarbitoria cree que tiene interés viajar 40 años atrás y «plantearse si está bien la lucha armada contra una dictadura»

FELIX IBARGUTXI

La editorial Erein ha publicado 'Cien metros', la traducción al castellano de la obra de Ramon Saizarbitoria '100 metro', que vio la luz por primera vez en 1976. Narra los últimos minutos de la vida de un activista -se supone que de ETA- que va huyendo de los tiros de la policía en la Plaza de la Constitución de San Sebastián. La narración muestra cómo el activista busca en su carrera desesperada acercarse a un joven que está sentado en una terraza, para así no morir solo. Saizarbitoria reveló en la rueda de prensa de ayer que le había conmocionado la forma en que en 1973 había muerto Eustakio Mendizabal 'Txikia', «acorralado y solo», tras hacer bastantes metros huyendo de los policías.

La obra se ha editado dentro de la colección 'Biblioteca Ramon Saizarbitoria', que acoge las traducciones al castellano de las diferentes obras del autor. Se estrenó hace tres años, con 'Guárdame bajo tierra', y posteriormente han venido 'Amor y guerra' y 'La educación de Lili'. Para el otoño estará lista 'Los pasos incontables', versión de 'Hamaika pauso'.

En su día, la obra se interpretó como el relato de la muerte de un héroe, pero enseguida el mundo académico detectó que la novela tenía poco de heroico, y que para nada era una apología de la lucha armada. Jon Juaristi acuñó la expresión de que había sido «una obra mal leída». En la presentación de ayer, Saizarbitoria resumió así su tesis: «Narro el absurdo de la muerte, lo baldío del derramamiento de la sangre. Hay un charco de sangre ante la indiferencia de la gente, sin que haya asomo de una sublevación contra el régimen».

«Me sorprende la frescura y la eficiencia del texto. Con pocas palabras dice mucho»«

Responsabilizamos de demasiadas cosas a la literatura, sobre todo a la novela»

El escritor dijo también que «han pasado 45 años desde que abordé la novela», por lo que se deduce que la empezó a escribir en 1972, tres años después de haber publicado su primer libro, la novela 'Egunero hasten delako'. La muerte de 'Txikia' se produjo al año siguiente, cuando Saizarbitoria seguía inmerso en la escritura de '100 metro'.

Cuando comenzaron a reeditarse sus trabajos, y a traducirse al castellano, Saizarbitoria se vio obligado a enfrentarse a textos escritos hace tiempo, lo que no suele ser tarea fácil. Con 'Egunero hasten delako' (su primera novela, de 1969) «ocurría que en sueños me daban vergüenza algunas cosas de ese libro, y por eso no lo había vuelto a leer nunca. En realidad nunca vuelvo sobre lo publicado. Pero tenía que revisar el texto de la reedición, porque en cincuenta años el euskera ha evolucionado tanto como el castellano a lo largo de los siglos XVIII y XX. Y la experiencia no fue traumática. Se apreciaba descaro en la prosa. Es obvio que escribíamos para cuatro amigos, para Arantxa [Urretabizkaia], para Ibon [Sarasola] y cuatro más. Uno nunca pensaba que el texto lo fuera a leer ningún crítico literario, y escribíamos despreocupadamente».

Luego abordó la lectura de '100 metro' y allí le ocurrió, al comienzo «justo todo lo contrario, porque me parecía que no estaba bien descrita la huida del militante. Pero a partir de la mitad del libro no sentí necesidad de meter modificaciones. Esta versión es fiel al primer texto. Me volvió a sorprender la frescura y la eficiencia del texto. Con pocas palabras y escenas dice mucho. Yo entonces estaba impregnado de la corriente del 'nouveau roman', y eso es lo que aportó la frescura, la eficiencia».

Saizarbitoria no ha cambiado ninguna escena de cara a la traducción, que ha sido llevada a cabo por Pilar Muñoa. Según confesó ayer, sí tuvo la intención de cambiar algo cuando el libro se llevó al cine, en 1986, de la mano del director Alfonso Ungría. «Quise cambiar el guión, quería introducir un personaje que fuera el malo de la peli, pero Alfonso Ungría dijo que no, que había que ser fiel al libro».

Cuando salió la primera edición, en 1976, mediante la editorial donostiarra Kriselu, la obra no tuvo ninguna repercusión especial. «En aquellos tiempos no teníamos mucho éxito -rememoró el escritor-. Xabier Gereño me hizo una reseñita, cuatro viejos gruñeron y la leyó mi pequeño entorno, el entorno literario, ni siquiera el familiar».

Reconoce que «teníamos miedo a reeditar esta novela, sobre todo dudas acerca de como se puede leer este libro después de la publicación de 'Patria'; la editorial y yo mismo dudábamos acerca de qué aporta esto ahora y a qué viene. Pero debo decir que estamos responsabilizando de demasiadas cosas a la literatura, sobre todo a la novela. Las novelas deben estar bien escritas, si pueden ser divertidas mejor, y tienen que crear mundos propios, pero últimamente incluso se nos dice los temas sobre los que debemos escribir, y hay demasiada literatura que se agarra a los temas del momento, para servirse de ellos, como los equipos de fútbol que se adhieren a las grandes causas. Esa gente se inspira en el asunto de los bebés robados, en las víctimas, la burbuja inmobiliaria. Otros escritores escribimos sobre lo que pasa por nosotros y, sobre todo, de lo que se nos hace con el poso del tiempo. Eso de que la imaginación es memoria fragmentada... No he escrito sobre las cosas que más me han dolido, me las he guardado para mí mismo, y no soy capaz de escribir sobre algo que está de moda o sobre lo que me dicen que hay que escribir. En 'Hamaika pauso' escribí sobre un chico que creía en una buena causa, me di cuenta que ese chico se nos había metido en casa y que la única forma de sacarlo era matándome a mí mismo».

Saizarbitoria cree que «hoy en día no tiene sentido escribir esta novela, pero la obra tiene interés, está bien acercarse a este tiempo, hace 40 años, y replantearse si la lucha armada, si la violencia política es justificable en cualquier época, porque ese es el debate: si en una dictadura está bien -no en términos éticos, sino políticos- practicar la lucha armada. Quiero decir también que entonces nos parecía inimaginable que un chico de ETA pudiera matar a una mujer delante de su hijo, en su pueblo. Yoyes -de ella hablo- dijo, o dejó escrito, que en víspera de su muerte había visto la película y le había impactado».

Ahora Saizarbitoria acaba de escribir «un libelo sobre los frailes», y quiere meterse en otra novela, «porque no sé pasear, ni apuntarme al programa del Imserso».

Prólogo de Jon Kortazar

Esta edición cuenta con un prólogo del crítico literario y profesor de la UPV Jon Kortazar, quien también intervino en la presentación de ayer. Dijo que uno de sus primeros trabajos fue precisamente sobre esta novela, «cuando yo tenía 20 años, y ahora me alegra que el cartero haya vuelto a llamar a la puerta».

Según el estudioso, «se pensaba que la novela era un elogio a la actividad armada, pero hay más sentido trágico que otra cosa. Es importante situar la novela en el contexto internacional. En 1972, en Munich, un comando palestino de Septiempre Negro secuestra y mata a atletas israelíes; en septiembre de 1973 se produce el golpe de estado de Pinochet en Chile. En septiembre de 1986 ETA mató a Yoyes, y yo también comencé a escribir el prólogo en un septiembre, el de 2016. Septiembre es el mes más cruel».

La portada de esta nueva edición ha sido diseñada por Juanba Berasategi. Falleció el pasado abril, al poco tiempo de entregar el trabajo.

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