Cuando Chiquito llenó Young Play

El humorista reunió en 1994 a más de 3.000 personas en uno de los récords de taquilla de la desaparecida discoteca de Hernani

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

«De este escenario no me baja nadie, por la gloria de mi madre». Lo repetía Chiquito de la Calzada cada cierto rato y el público coreaba entonces su nombre como si se tratara de una estrella de rock. «¡Chiquito, Chiquito!». Él se movía de lado a lado con su coreografía, digamos que duodenal, y la música de Bonanza.

La muerte del humorista sirve para recordar una noche especial: cuando actuó en la desaparecida discoteca Young Play de Hernani, el 27 de diciembre de 1994, en una cita que batió los récords de público del local, con más de 3.000 espectadores que ocuparon pista, escaleras y pasillos en un llenazo que hoy sería imposible con las nuevas normas públicas de seguridad.

¿Te das cuen? Hay periódicos sesudos que ayer abrían sus páginas de Cultura con el fallecimiento del humorista. La empresa Campofrío insertó anuncios pidiendo al Rey que nombre a Chiquito ‘Conde Mor’. La propia Casa Real mandaba un mensaje de reconocimiento.

No es extraño que quienes vivieron aquella actuación en la mítica sala de Hernani hace más de veinte años recordaran ayer una velada protagonizada, más que por el cómico, por el gentío presente. «Todo el mundo quería ver entonces a Chiquito, que triunfaba en la tele: algunos disfrutaron con su show, a otros les pareció demasiado corto... y a mí me pareció largo. En televisión estaba bien para un ratito, pero una hora escuchando sus chistes con aquel calor era repetitiva y aburrida», explicaba ayer Juan V., uno de los espectadores que asistió a la actuación. «Me acuerdo sobre todo que tuvimos que subirnos a los respaldos de los sofás para ver algo, aunque había una pantalla grande en mitad de la sala».

La sala de Hernani, abarrotada, durante la actuación de Chiquito de la Calzada en 1994 / USOZ

El primer chiste

Buscamos en la hemeroteca del periódico la crónica de aquella noche, escrita por José Luis M. Marugán, recordado compañero también prematuramente desaparecido. Las fotos de Usoz tienen un aire tan ‘vintage’ como el propio Chiquito. El Young Play, discoteca creada en los años 60 en el cruce de Galarreta como punta de modernidad, lugar de encuentro para parejas y escenario de conciertos de conocidas figuras de la música, fue derruido hace años y en el solar funciona hoy un gran supermercado, quizás como metáfora de los nuevos tiempos.

Así que contra la nostalgia, el humor de Chiquito. Salió a escena con una hora de retraso, engominado y con una camisa negra con flores verdes. ¿Su primer chiste? «¡Papá, papá, me voy a Alemania!». El padre responde: «¡Cobalde! Te vas donde quieras, pero a las diez te quiero ver en casa, pecador de la pradera». Y a partir de ahí, todo el desfile de ‘finstros’, canturreos y abanico de saltitos por el escenario. Hubo chistes que hoy son imposibles de reproducir por su incorreción política. Digamos el principio de uno de ellos: «Está una mujer negra en un túnel...». Mejor dejarlo ahí.

El humorista decía sentirse «feliz» en Gipuzkoa. Luego, en declaraciones a este periódico, explicaba que lo suyo no eran chistes, «sino cosas que me salen interiormente de la mente». Quizás no sospechaba que veinte años después su muerte sería noticia de portada y monotema en las televisiones.

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